Acabo de llegar de tomar mi primer café matutino y leer la prensa, en el diario Hoy he leido con satisfacción un acertado artículo de mi amigo Carlos Cabanillas Núñez profesor de Latín del IES Santiago Apostol de Almendralejo titulado Radiografía de la Secundaria que reproduzco integramente a continuación:
UNA vez enterado de que la nueva consejera de Educación anda a la busca de una radiografía del sistema educativo en Extremadura, y dando por seguro que no se me va a consultar en esto del ‘debate’ (otro más) -que no sé qué pasa conmigo y con todos los compañeros con los que trato, profesores de a pie, que nunca se nos escucha, que para eso están los liberados sindicales, inspectores y demás ‘agentes educativos’ que no pisan un aula desde que Franco era cabo-, digo que, enterado de lo de la radiografía, ésta es mi contribución en lo que hace a la Enseñanza Secundaria, por si pudiera serle útil.
1. Fracaso escolar. Los últimos datos que he leído dicen que el 44% de los alumnos de Enseñanza Secundaria en Extremadura no alcanza la titulación. Pero los números no deben asustarnos: no podemos olvidar que hoy la enseñanza es obligatoria hasta los dieciséis años, y que, por tanto, en las estadísticas entra un buen número de alumnos que antes no figuraba. Lo que sí debe asustarnos es el nivel académico del alumnado: un alumno medio de Enseñanza Secundaria no sabe escribir, apenas lee y, lo que es más grave, no tiene conciencia de que tales cosas le vayan a ser necesarias, ni siquiera útiles, en su vida. Quizá lo entendamos mejor con un ejemplo: entre los contenidos de Lengua Castellana y Literatura para 1º de E.S.O. figura, verbigracia, el estudio de las partes de la oración; pero, ¿cómo le explicamos a un chico qué es un adverbio, una preposición, un sustantivo, si su competencia lingüística le lleva a producir textos como éste (el texto no es exagerado: es un extracto de un ejercicio real en el aula): "Un dia me fuy de canpi y me perdi entonces se izo de noche y me dormi y cuando me desperte me encontre con unos obres con menos de quince centrimetos me estaba mirando figamente a los sogos y de rrepente se enpezo a rreir y me asuste y me intente lebantar pero estaba maniatado con cuerdas mas finas que un pelo"? ¿Puede este alumno superar sus deficiencias en los tres años de escolaridad obligatoria que le quedan? ¿Puede un profesor con veintiocho o veintinueve alumnos más en el aula prestarle la atención que precisa? El fracaso escolar o se arregla desde la Enseñanza Primaria o no se arregla.
2. Disciplina en las aulas. En relación directa con lo que hemos dicho en el punto anterior nace esta otra cuestión: ¿puede un chico de doce o trece años permanecer sumiso en el aula durante seis horas en las que le hablan de cosas que ni remotamente entiende? Evidentemente, no. Por supuesto que el desfase académico no es el único responsable de los problemas de disciplina en las aulas; hay que contar con otro factor: el modelo de conducta que los jóvenes reciben en su familia y en la sociedad, una sociedad que propugna la prosperidad material por encima de todo y en la que valores como cultura, esfuerzo personal y responsabilidad no tienen cabida. Pero éste es un tema que sí sale de mi competencia y de la intención de este artículo. Baste decir que en un centro de Secundaria las normas básicas de educación deben presuponerse.
3. Profesorado. He aquí el punto clave de un sistema educativo. Los profesores deben ser los ‘niños mimados’ de la administración educativa, porque son ellos los que están en el aula, los que tienen delante a los alumnos, los que tienen que sortear las arbitrariedades de los políticos y los que permanecen cuando éstos desaparecen. ¿Y qué es lo que tenemos a cambio? Un profesorado con nula formación pedagógica (salvo la que los años de experiencia le proporcionan), sin ningún premio a su esfuerzo (más que el de la satisfacción personal, que no figura en la nómina); un profesorado al que cada vez se le exige más (formación tecnológica, adaptaciones curriculares, atención a la diversidad), pero no se le ofrece contraprestación alguna (reducción horaria, reducción de la ratio profesor-alumno); un profesorado socialmente ninguneado porque la administración que lo rige así lo ha promovido al no contar con él en ningún momento: no ha contado con él en los vaivenes de leyes educativas sufridos últimamente, ni en el agresivo proceso de informatización de los centros de secundaria, ni en ningún otro asunto. Es más, si a algún profesor espontáneamente se le ha ocurrido levantar un poquito la voz para expresar su opinión, la administración ha acudido en seguida a "interesarse" por la cuestión (haud ignota loquor) y poner un poco de orden, que el jefe del cortijo se enfada. 4. Nuevas tecnologías. Tema ya manido éste, pero no podemos dejar de incluirlo en una radiografía de la Secundaria en Extremadura. Hablé ya sobre este asunto en este mismo medio (HOY, 16-11-2003), y un año y medio después, lamentablemente, tengo que mantenerme en lo que allí decía. Si el proceso de informatización de los centros se hubiese planteado coherentemente, habría que haber dedicado tanto esfuerzo económico a la dotación en infraestructuras como a la formación tecnológica del profesorado y al desarrollo de herramientas educativas para su aplicación en el aula. Sin embargo, la Junta de Extremadura se ha limitado a llenar las aulas de ordenadores, hacerse la foto y lavarse las manos. Resultado: el nivel de utilización de los ordenadores es muy bajo, y los institutos corren el riesgo de convertirse en almacenes de basura informática antes de que podamos llegar a vislumbrar qué significa la introducción de las nuevas tecnologías en el sistema educativo. Ésta es mi contribución a la radiografía que requiere la consejera. Para el diagnóstico y tratamiento del paciente, doctores tiene la iglesia. Pero le doy una pista: dinero. La educación necesita dinero: dinero para reducir el número de alumnos por profesor, dinero para la formación del profesorado, dinero para la dotación de los centros. Y es, sin duda, la mejor inversión de futuro que un buen gobierno puede hacer. Tal vez no resulte tan espectacular como la invasión informática, pero en educación no se pueden plantear las cosas de un día para otro, hay que ver más allá de lo que dura una legislatura. Termino expresando mi deseo de que la nueva consejera, en este su primer contacto con el mundo de la educación, nos deje con su gestión tan estupefactos como nos ha dejado, al menos a mí, el nombramiento de una persona absolutamente desligada de este ámbito para tan importante labor.
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Ayer leí su artículo, estoy totalmente de acuerdo con lo que expresa. Me parece un diagnostico muy acertado.
Una vez más las palabras de Carlos Cabanillas dan en el clavo. ¡Qué acertada su radiografía aunque breve! ¿Créeis que los mandamases educativos de nuestra cibernética región leerán estos artículos o visitarán estas webs? ¿No se les moverán en su cubículo sus bien asentadas posederas con estas palabras? ¿Su fanatismo político e intelectual les habrá producido una pérdida irreparable de reflexión? El interés de la Junta en solucionar los porcentajes de analfabetos funcionales es evidente al nombrar una consejera con nula experiencia en el ámbito educativo, como bien menciona Carlos. En fin, ¡qué cruz!