Nuevo artÃculo de Arturo Pérez Reverte La guerra civil que perdió Bambi
Por eso estoy hasta los cojones de que me vendan burros teñidos de azabache. Si de pequeño no creà lo de la Cruzada y la espada más limpia de Occidente, no pretenderán que me trague ahora lo del pueblo en armas en plan Bambi: aquà la buena gente proletaria, y allà espadones y señoritos. Mi padre y mi tÃo, verbigracia, eran chicos de buena familia, pero defendÃan a la República. Entre otras cosas, porque el pueblo eran muchos pueblos y muchos hijos de vecino, y cada cual, según le iba o donde caÃa, era de su padre y de su madre. Por mucho que, a falta de argumentos actuales, de inteligencia polÃtica, de cultura, de ideas claras y de otra cosa que no sea el hoy trinco votos y mañana veremos, ciertos habituales de los telediarios estén empeñados en ganar por la cara, setenta años después, las guerras que perdieron sus abuelos, o los mÃos. Y no sé hasta qué punto la demagogia y el fraude calarán en jóvenes a quienes eso queda muy lejos; pero ya empiezo a estar harto de tanto bocazas y tanto cuento chino. Una cosa es que aquellos a cuyos parientes fusilaron por rojos puedan, al fin, hacer lo que hicieron otros en los años cuarenta: honrar los huesos de sus muertos. Otra, que se falsee la Historia para reventar al adversario polÃtico de ahora mismo, suplantando la realidad con camelos como aquel grotesco Libertarias que rodó hace años Vicente Aranda, poblado de angelicales milicianos. Por ejemplo.
A ciertos autores se les traspasa el lenguaje de matón de sus personajes. Siempre avasallando con sus sermones admonitorios. Y dice que ahora se falsea la Historia con camelos. Que se lo diga a la cara a los exiliados, asesinados,desaparecidos , y a sus familiares, que durante cuarenta años sufrieron la Historia Verdadera.
Reverte como siempre por encima del bien y del mal, dando lecciones a todo pichichi y llamando tonto del bote a los que no piensan como él. ¡Qué incultos somos, qué poco sabemos! Menos mal que Reverte está aquÃ. Por cierto,no sé qué pinta en este blog ese artÃculo.
Reverte no da lecciones, ni avasalla, ni sermonea. A eso, en mi pueblo, se le llama OPINAR. ¡Qué gente tan sensible!