Siento debilidad por los artículos de Javier Martínez Aldanondo Gerente de la División de Gestión del Conocimiento de Catenaria y en muchas ocasiones me he hecho eco de sus artículos.

En esta ocasión tengo el placer de traer la referencia a una entrevista que le hacen en el Blog de la red de escuelas de la Ciudad, del Gobierno de Buenos Aires.

Para enmarcar muchas de sus respuestas:

¿Por qué la escuela no enseña a preguntar?

Creo que una de las claves para aprender es esa. Tú solo aprendes si eres curioso. Si te haces preguntas. Lo que pasa es que en el colegio es muy difícil administrar a treinta niños haciéndose, haciéndote preguntas. Puedes con uno en tu casa, pero con treinta es imposible. Aunque sea la forma natural de aprender, el colegio hace todo lo contrario: niño que tiene inquietudes, niño que crea problemas, porque como toda fábrica, tiene controles que debe cubrir, tiene los programas del ministerio, tiene los padres mirando, entonces el problema es ese. La escuela está llena de respuestas a preguntas que tú no te haces. Si tú no te ves “apretado” entonces no te interesa a respuesta. Es mucho más seguro para el profesor tener respuestas que preguntas. Las preguntas ponen en aprieto al profesor, las preguntas son súper difíciles de controlar.

El problema es que en esta sociedad de la innovación, en esta sociedad del conocimiento, lo único que te garantiza que vas a estar activo, son las preguntas. Puede que la respuesta que te vale hoy ya no te valga mañana. Entonces no te puedes agarrar de una respuesta, tal vez mañana no te sirve.

Inteligentes respuestas a preguntas como:

¿Qué es innovar?

¿Cuáles son las tres o cuatro cuestiones básicas que debería enseñar la escuela?

¿Cree que las redes sociales que promueve Internet son beneficiosas para el aprendizaje?

Si tú no enseñas a los pequeños a hacerse preguntas, es muy difícil que cuando sean adultos –en el mundo laboral– esperes que tenga iniciativa, innove, porque nunca supieron hacerlo, siempre siguieron una serie de órdenes; por tanto no tienen nada que preguntarse, nada de qué dudar, por tanto no tienen nada que argumentar ni por que mostrar desacuerdo. En la escuela, si sigues las reglas, tienes que responder al pie de la letra y cuando respondes a exámenes, si preguntas lo que ellos piden estás aprobado, no importa lo que tu opines, no importa lo que tu te inventes, sino que importa que pongas esto porque esto es lo que te garantiza seguir dentro. Es como amaestrar animales en el circo, si saltas dentro del aro, perfecto, te doy una sardina y si se te ocurre que el aro no sirve, que hay aros mejores y esas historias, te quedas sin sardinas.

Yo añado que no hemos de extrañarnos que España sea un país que aporte poco al desarrollo tecnológico e intelectual a nivel mundial, no se puede esperar mucho de unos alumnos que sufren el sistema educativo actual.

Leer entrevista completa

Nunca me cansaré de leer un artículo suyo titulado "El elearning y los 7 pecados capitales", entiendo que en el mismo están las claves que explican y aportan soluciones al desastroso sistema educativo que padecemos.