En la edición de pago del diario “El Mundo” de hoy Jose Antonio Marina hace unas interesante reflexión acerca de la educación, paso a reproducirla y que Pedro J. me perdone por hacerlo sin permiso.

También a mi me ha sorprendido la reforma del Bachillerato, que me parece improvisada.
Conviene precisar algunas cosas. La enseñanza obligatoria tiene como objetivos la integración y la calidad. En cambio la enseñanza voluntaria tiene como objetivo la calidad. Si se considera necesario que la meta integradora incluya el bachillerato, debe convertirse en obligatorio, lo que plantea muchos problemas. En educación necesitamos un socialismo de las oportunidades y una aristocracia del mérito. Las dos cosas. Pero la cultura del mérito es empresa de la sociedad entera, no sólo de la escuela. Entre todos estamos intoxicando de comodidad a nuestros niños y jóvenes, y eso es incompatible con una escuela eficaz.
Hemos pervertido tanto las palabras que nos condenamos a la impotencia. Confundimos el amor con la indulgencia, la tolerancia con el todo vale, la exigencia con el elitismo, la igualdad de derechos con la igualdad de resultados, la paternidad con la amistad, la autoridad con la dictadura, la disciplina y el esfuerzo con la derecha, la integración y el diálogo con la izquierda. Estamos empantanados en confusiones, poner las cosas en orden exige una movilización educativa de la sociedad. Todos educamos queriendo o sin querer, y por eso estamos éticamente obligados a educar bien. Una cultura de la creación, del rigor, del reconocimiento de la justicia, es una cultura alegre .¿Cómo no participar en ellla?

Creo que estamos obsesionados con el uso de las TIC, blogs, wikis y demás parafernalia de la llamada Web educativa 2.0 y los árboles nos impiden ver el bosque, ¿de qué sirve todo eso ante un panorama cómo el que día a dia vemos en los centros?, más bien nos hace falta una “educación 2.0” que rompa con la actual pero quizás lo de “Web” está de sobra.
Pienso que la blogosfera educativa española en general es poco crítica con el poder establecido y la situación nos está pidiendo a gritos que nos movilizemos cómo propone Jose Antonio Marina.

La lógica, dado el mal uso que de ella se hace, vale más para perpetuar los errores que para conducir a la verdad (Francis Bacon)