Ferran Ruiz Tarragó es autor de decenas de trabajos sobre informática y educación, entre ellos “La Nueva Educación”, obra ganadora del Premio Ensayo 2006 de la Fundación Everis, donde analiza el papel del currículo, las funciones del profesorado, la cultura institucional de la escuela y sus estructuras de organización y de gestión, las cuales, según el autor, “han permanecido substancialmente invariables a lo largo del tiempo”.

Ferran es Catedrático de Enseñanza Secundaria de Matemáticas, Licenciado en Ciencias Físicas y responsable de evaluación y prospectiva de las TICs en el Consejo Superior de Evaluación del Departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña. Recientemente ha comparecido en el seno de la Comisión de Educación, Política Social y Deporte del Senado, para informar sobre los retos de la sociedad del conocimiento y su afectación en el ámbito escolar. El comtenido de su ponencia podemos leerlo en su blog o en pdf,

Es una de los análisis más lúcidos y valiosos que he podido leer en mucho tiempo sobre el sistema educativo español, diagnóstico de su situación y soluciones, me alegra mucho que algunas de sus señorías lo hayan escuchado, creo que merece ser difundido entre los docentes pues señala muchos de los pecados que con frecuencia cometemos.

La culpa del desastre del sistema educativo es de las leyes, pocos lo ponen en duda, pero los profesionales que a esto nos dedicamos podemos hacer mucho más de lo que hacemos por mejorarlo.
Trabajo me cuesta destacar un párrafo pero lo voy a hacer:

A mi juicio el sistema educativo español está instalado en una dinámica continuista y escapista de “más de lo mismo”. Se reclama más profesorado (para repartir la tarea entre más personas, no para reorganizar los aprendizajes y los sistemas de seguimiento y evaluación), se piden reducciones de la carga lectiva (con el pretexto de preparar mejor las clases pero no para invertir el tiempo ganado trabajando en equipo para atender al alumno de manera personalizada), se pide más formación permanente del profesorado (aunque esté bien demostrado que tiene un impacto escaso y que por este medio no resuelven problemas estructurales –que pertenecen a un plano distinto). Se señala que se precisan más medios tecnológicos (para, en buena medida, dedicarlos a apuntalar metodologías expositivas tradicionales que en parte están en la misma raíz de los problemas), se proclama la conveniencia de más evaluación externa (sin sopesar como afecta a la actividad de los centros, que tal vez priorizen, como pasa en otros países, el éxito en las pruebas externas en detrimento de otros aspectos y métodos de evaluación de nuevo cuño).


En su página personal en la Red Ning Internet en el aula muchos docentes han comentado su ponencia.

También recomiendo leer la entrevista que le hicieron en Educar Chile a raíz de la publicación de su libro La Nueva Educación.
Desde aquí le doy la enhorabuena y las gracias por su magnífico trabajo.
Para terminar otra cita clave a mi entender:

Públicamente se da la impresión que con algo más de financiación, más formación del profesorado, más exigencia sobre éste, más control externo del rendimiento de los alumnos y algunas bienintencionadas apelaciones a los pactos, a la cultura del esfuerzo y al refuerzo de la autoridad se va a conseguir enderezar la situación. Pero no se trata tan sólo de resolver problemas que se agravan, sino que la sociedad del conocimiento requiere enfoques nuevos en pedagogía y organización, así como nuevas métricas, especialmente en el campo de la evaluación.