La Universidad está dormida, hace falta que despierte, se ha entendido mal lo que Bolonia significa, el Sr. Piris ha embarcado a la Universidad de Extremadura en una malentendida “modernidad” poniendo exámenes el día después de los Reyes Magos y quitando las antiguas convocatorias de septiembre y de febrero.
¿Si los vecinos de Burgos son capaces de paralizar unas obras no podemos padres y alumnos cambiar el sistema de evaluación tanto de las enseñanzas medias como de las universitarias?
Otro desastre que se avecina en Extremadura es poner la selectividad de septiembre en julio.
Dentro de unos años cuando el sistema haya fracasado se rectificará pero los responsables se irán de rositas y los perjudicados serán nuestros hijos y alumnos.
Recomiendo la lectura del artículo del José Luis Veira Catedrático de Sociología de la Universidade de la Coruña que apoya mis afirmaciones:
http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2014/01/13/examenes-evaluacion-continua/0003_201401G13P13995.htm
Las actuales convocatorias de exámenes (las de enero y junio correspondientes a los dos cuatrimestres) son anacronismos heredados de la antigua mentalidad. Estas convocatorias podrían suprimirse y cada profesor fijaría su examen final al término del cuatrimestre (diciembre y mayo). O incluso podría no hacer exámenes si lo estimara oportuno. En cuanto a la convocatoria de julio (los exámenes llamados de segunda oportunidad, como si de un concurso se tratara) también debería desaparecer porque se da de bruces con la filosofía de la evaluación continua. Los exámenes siguen siendo importantes, pero deben incorporarse al sistema de evaluación continua y por tanto hacerse en horas de clase normal. Estas modificaciones sugeridas nos acercarían al modelo europeo y además permitirían una reestructuración más racional del calendario académico.