

Desayunar es fundamental para obtener la energía necesaria para desempeñar todas las actividades diarias y para aprender todo lo enseñado.
Recuerda que el desayuno es el momento en que rompemos el ayuno de la noche anterior y por eso es muy importante reponer energía y los demás nutrientes para que nuestro organismo funcione adecuadamente.
Para un rendimiento escolar ideal desde el punto de vista nutricional se
necesita contar con la energía suficiente para el cerebro y para todos los
aparatos y sistemas de nuestro organismo. Ahora si que el desayuno es el
combustible con el que empezamos a funcionar.
La comida más importante del día suele descuidarse por culpa de las prisas. Sin embargo, numerosos estudios demuestran que desayunar bien es vital para cubrir gran parte de las necesidades nutricionales del organismo.
La revista Archives of Pediatric and Adolescent Medicine ha publicado un trabajo
del Hospital General de Massachusetts, en el que se comprobó que los jóvenes
que desayunaban correctamente tenían
mejores resultados en matemáticas y no
presentaban signos de ansiedad, hiperactividad o depresión. Además, los que
comenzaron a desayunar adecuadamente a raíz del ensayo mejoraron su rendimiento
académico, su atención en clase y su puntualidad. Según este trabajo, un buen
desayuno ayuda a pensar de manera más clara, a resolver problemas rápidamente y
a mejorar el carácter y el humor.
Cuando se tiene el estómago vacío solo se esta pensando en el recreo, en el
bocadillo de la mochila, por lo que hay menor atención y aprovechamiento de las
clases. Siempre se ponen excusas para llevarlo a cabo, desde que se les hizo tarde para
desayunar a la falta de apetito a esas horas de la mañana, la dificultad para preparar
algo que les guste, que sea rápido de preparar y que sea sano.
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No solo hay que pensar en la calidad de los alimentos a la hora del desayuno , sino también en la cantidad de alimentos a ofrecer. Una dieta excesiva a esas horas de la mañana puede resultar contraproducente porque puede generar en el alumno una sensación de pesadez lo cual no es adecuado para el estudio ni para ninguna otra actividad física. Incluso se ha observado que los alumnos que desayunan mucho se duermen en las clases.
También se afirma que los adultos que se toman en serio esta comida gozan de mejor memoria y de mayor capacidad mental. Estas conclusiones parten de que el cerebro requiere glucosa para funcionar de manera ágil. Sin un buen desayuno que provea al organismo de la cantidad necesaria, éste se ve obligado a recurrir a las reservas de grasa, una fuente de energía mucho menos eficiente para el intelecto.

Algunos adolescentes no desayunan con el propósito de adelgazar. Sin embargo, esta medida no tiene fundamento, pues las calorías que se ingieren a primera hora son más fáciles de eliminar que las que se toman a lo largo del día. Por otro lado, saltarse una comida sólo aumenta la necesidad de picar entre horas.
Los investigadores alertan sobre el hecho de que el desayuno suele ser la única comida en la que, tanto niños como adultos, prueban los zumos de frutas o la leche (fuentes de vitamina C y de calcio). Los que se saltan el desayuno ingieren hasta un 40% menos de estos dos nutrientes y un 10% menos de hierro.
Para que esta comida sea adecuada debe incluir
alimentos que proporcionen entre un cuarto y un tercio de las proteínas
necesarias para todo el día, además de un gran aporte de fibra,
carbohidratos y
una pequeña cantidad de grasas. Por tanto, un desayuno equilibrado debe tener
cereales integrales, fruta, leche descremada o semidesnatada. Para hacerlo más
variado, se pueden alternar zumos de frutas, macedonias, pan integral con
mermelada y margarina, queso e, incluso, huevos.![]()