Ayer en XL Semanal apareció publicado un demoledor artículo de Arturo Pérez Reverte titulado «Los nuevos amos de España».

Me quedo con este párrafo:

En España, la de político debe de ser una de las escasas profesiones para la que no hace falta tener el bachillerato.
Tras la añada de políticos admirables que tanta esperanza nos dieron, ha tomado el relevo esta generación de trileros profesionales que no vivieron el franquismo, la clandestinidad ni la Transición, mediocres funcionarios de partido que tampoco han trabajado en su vida, ni tienen intención de hacerlo. Gente sin el menor vínculo con el mundo real que hay más allá de las siglas que los cobijan, autistas profesionales que sólo frecuentan a compadres y cómplices, nutriéndose de ellos y entre ellos. Salvo algunas escasas y dignísimas excepciones, la democracia española está infestada de una gentuza que en otros países o circunstancias jamás habría puesto sus sucias manos en el manejo de presupuestos o en la redacción de un estatuto.

Los hay que aplauden cosas como estas:

Un colegio público aragonés suprime el festival de Navidad

«Si es un colegio, me sorprende la decisión, tengo que confesarlo» dijo ZP al ser preguntado. Al menos reconoce que se confiesa.
Los profesores que estaban de acuerdo con la medida deberían renunciar a la paga extra de Navidad y no celebrar el día del Pilar.
Barcelona quiere quitar el nombre de Juan XXIII de un colegio
Parece ser que los niños ya no merendarán Nocilla en su lugar tomarán «Montilla» en la hora de Educación para la Ciudadanía.