Los que nos dedicamos a la enseñanza (sea cual sea su nivel) sabemos que no es lo mismo resolver un problema que comprender como se resuelve un problema. Lo primero asegura la capacidad de afrontar situaciones futuras de igual o parecida dificultad. Lo segundo sólo garantiza la capacidad de entender la solución pero, no necesariamente, la aptitud para enfrentarse con éxito a nuevos problemas de corte igual o semejante.
Es algo así como adentrarse en una ciudad, hacia un destino concreto, conduciendo un automóvil o sin conducirlo. El acompañante contemplativo casi nunca es capaz de poner en pié el trayecto seguido (aún habiéndolo entendido) y si tuviera que intentarlo a solas la fragilidad de sus decisiones sería ostensible.
Nadie duda la utilidad de las llamadas ‘nuevas tecnologías’, denominación impropia, por otro lado, cuando se hace referencia a los ‘ordenadores’, complementos y accesorios de ofimática e infortelemática. La duda sustancial aparece cuando uno se pregunta si esos aparatejos útiles también sirven para desarrollar nuestra propiedad más característica: ser sapiens. Porque una cosa es saber ‘imprimir’ una carta o mandarla por ‘correo electrónico’, otra cosa escribirla correctamente (sin faltas de ortografía y que se entienda), y otra muy diferente que el escrito diga algo (aunque no sea original) de interés para algo o para alguien.
Es evidente que el mero hecho de generalizar el uso y disposición de una impresora o de posibilitar que se manden ‘correos electrónicos’ o se ‘viaje’ por interné, ya supone un desafío intelectual y económico para aquellos que tienen la responsabilidad directa de administrar los bienes públicos. Especialmente, cuando hay que subirse al tren de la ultramodernidad, para no perpetuarnos en la época del Australopithecus africanus.
Lo cual no quiere decir que superando ese bache tengamos resueltos los problemas derivados del analfabetismo moderno: la desidia cultural y la memoria hueca y pasiva.
Lejos de toda Politología arcana y rancia, entiendo que ‘las nuevas tecnologías’ (en el sentido impropio), además de la ‘carcasa’, deben venir acompañadas, y muy especialmente, de ‘nuevas logías’ que permitan estimular nuestras capacidades para razonar, nuestro sentido crítico y nuestra implicación social y cultural.
Retomando al autor citado en el comienzo, comparto su opinión de que para que una demostración convenza, conviene ponerla por escrito. No basta bailar y glosar mitos y fantasías (espectáculos, por otra parte, hermosos, irresistibles y motivadores), también hay que buscar la convicción, no sólo el entusiasmo, y para eso conviene ver los razonamientos por escrito. Para repasar despacito y ver donde están los fallos, si los hay. Lápiz, papel y tiempo para pensar.
Pues bien visitando el mencionado periódico digital descubro este artículo titulado ¿Ordenadores en clase? comentado el artículo de Francisco Olivares firmado por Miguel García García alumno de1º de Bachillerato de Ciencias del citado IES que tampoco tiene desperdicio : >
La pregunta que yo me hago es la siguiente, ¿son buenas las nuevas tecnologías para la educación de los más jóvenes? Seguro que si se sale a la calle haciendo esta pregunta la mayoría de la gente contestaría que sí. Pero, ¿acaso sabe la gente lo que son las nuevas tecnologías? ¿Y los riesgos que éstas inducen? Yo no quiero decir que sean malas, pero un uso lúdico de éstas (como el que le da la mayoría de la gente), puede llevar a la incultura en lugar de la cultura. Un claro ejemplo es el uso que se le da en clase para jugar, ver fotos, y, un poco más ilegalmente, ver páginas no permitidas para menores. De otro lado, son los menos los profesores que utilizan el ordenador como material de educación. También pienso que las nuevas tecnologias nunca podrán suplantar a las técnicas de estudio, porque sólo pueden mostrar cosas y no meterlas en la cabeza. Muchos estudiantes querrían que en la parte superios de nuestra nuca hubiera una conexión USB para conectarnos al ordenador y cargarse los conocimientos sin del más mínimo esfuerzo, pero, desgraciadamente, para ellos, esto nunca existirá, por que dice el dicho popular que "la letra con sangre entra" y no por ningún tipo de cable u conexión. Para buscar información para trabajos es la única utilidad educativa que le veo. Y si la mayoría de los profesores lo utilizaran le encontraría más. Se ve claramente que estos ordenadores puestos en clase no fueron más que un reclamo electoral para que nuestros padres "echaran la papeleta" para la reelección. "si esto es educación nosotros somos frailes". Estaría muy bien que nos enseñaran a manejar los ordenadores para sacarle rendimiento académico. Según mis cálculos suponiendo que cada ordenador cuesta unos 600 euros; en el instituto hay unos cuatrocientos alumnos por lo que hay unos doscientos ordenadores aproximadamente, lo que implica que el gasto en ordenadores asciende a los 120000 euros, casi veinte millones de las antiguas pesetas. Este gasto para el mal uso que se le da podría utilizarse en reforzar las ayudas de los libros, que son muy escuetas, y haber puesto tres o cuatro clases con ordenadores con más comodidades y recursos que los que hoy tenemos. No obstante, lo considero buena idea, pero no primordial, y al papel y al lápiz nadie jamás lo sustituirá.
Somos ya muchos los que pensamos que la panacea para luchar contra el fracaso escolar no son las TIC, lo que hace falta son más recursos humanos que estén bien preparados y reciban una buena formación tanto en Tic como en pedagogía.
Nuestros alumnos no son tan tontos como pensamos a veces y buena muestra es este comentario de un alumno del IES Fuente Roniel, también ellos se han dado cuenta que la Junta implantó los ordenadores en el aula sin proyecto decente alguno, mero reclamo electoral que nos está costando muchos millones de euros a todos los extremeños para seguir en los puestos de cabeza en el ranking europeo de fracaso escolar. Todo esto lo entendemos mejor leyendo este otro artículo que publique en mi blog el pasado mes de Diciembre en el que hacía alusión a otro extraordinario artículo de D. francisco Olivares del Valle titulado "Humos".
http://www.aula21.net/aulablog21/index.php/archives/2004/12/14/humos/
El artículo me ha salido bastante largo por insertar íntegros los textos mencionados pero creo que ha merecido la pena. solo resta esperar vuestros comentarios al respecto.







Extraordinario el articulo.Que haya suerte en preparar a las nuevas generaciones, por el camino que indica el catedrático, SR Olivares.La politología, descartada y añadido un poco de respeto a todos los profesores.El que se tengan entre ellos también cuenta
(maestra jubilada):shock: