Reflexiones sobre el actual debate educativo es el título de un artículo de Cesar Coll, Ricardo Santos y un montón de gente más  publicado en El País de hoy.

Las personas realmente preocupadas por la educación, que somos muchas, siempre hemos deseado que los temas educativos ocupen el centro del debate social, pero nuestro interés porque la educación pase al primer plano de la agenda política nada tiene que ver con el protagonismo que ha tomando durante la tramitación parlamentaria de la LOE y muy especialmente a raíz de la manifestación que se celebró el pasado 12 de noviembre. El planteamiento del debate se ha situado, al menos en términos de opinión pública, en torno a la asignatura de religión católica y a la libertad de elección de centro. Los sucesivos informes elaborados por la OCDE y el más reciente de la Unión Europea dicen muchas cosas sobre nuestro sistema educativo, pero entre todas cabría destacar: las bajas tasas de éxito y el alto porcentaje de abandono escolar en comparación con los países de referencia. Si esto es lo que nos dicen los informes internacionales, a los que nadie ha restado valor, cabe preguntarse qué tienen que ver la asignatura de religión y la libertad de elección de centro con estos resultados. Para nosotros, nada. A nuestro modo de ver, que España presente unos datos manifiestamente mejorables se debe a una combinación de viejos y nuevos problemas que amenaza con ser explosiva: la progresiva pérdida de valor de la educación como mecanismo de movilidad social; la escasa importancia que la sociedad y los poderes públicos le otorgan a la educación; el sistema de valores imperante que se transmite a través de los medios de comunicación; una insuficiente financiación que se ha convertido en endémica; la cada vez menor implicación de las familias en el proceso formativo de sus hijos; la baja consideración que se tiene de la labor que desempeñan los docentes y el escaso apoyo que se les presta en su actividad en el aula; los limitados recursos de los que disponen los centros y su encorsetada capacidad de gestión; la ausencia de estrategias para afrontar la heterogeneidad del alumnado y los fenómenos recientes como el de la escolarización de hijos e hijas de inmigrantes…

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