Aparece publicada en el diario regional extremeño «Hoy» esta carta de mi amigo Carlos Cabanillas.
No hay derecho que un profesional de su categoría y dedicación a mejorar la calidad de la enseñanza en España sea tratado así. ¡ Todos con Cabanillas ! , si ingresara en prisión ruego se le facilite un portátil con conexión wifi para que podamos continuar nuestra obra maestra.
La carta dice así:
El señor juez don Pedro Márquez Rubio, del Juzgado de Instrucción nº 1 de Almendralejo, acaba de considerarme penalmente responsable de la falta de injurias contra un alumno de mi centro basándose en el testimonio exclusivo de dos alumnos, el denunciante -cuyo expediente disciplinario, con navajas incluidas, apenas cabe en mi fichero- y un colega suyo. Asumo socráticamente la sentencia, lo cual no me impide expresar mi parecer, por si pudiera ser de interés para éste y otros magistrados que a partir de ahora, a buen seguro, se van a ver metidos en zarandajas semejantes.En primer lugar, me resultó chocante, por no emplear un término más agresivo a la vez que pertinente, escuchar en la radio, el mismo día en que recibí la notificación de mi sentencia, que un juez de Badajoz había absuelto a un ex marido que había amenazado de muerte a su ex esposa, por considerar que tales amenazas se habían producido en un estado de ira y desasosiego. ¿Vaya! Una absolución de una acusación de amenaza de muerte, y a mí me condenan por unos hechos que el propio juez califica «de escasa entidad», una falta de injurias contra un alumno cuyos padres se empeñan en mantenerlo matriculado en el centro año tras año (desde 2004 -año en que se produjeron los hechos- hasta hoy), a pesar del trato vejatorio y humillante que supuestamente ha sufrido. Comprenderán que en ese momento me acordase del concepto de agravio comparativo. Pero, ya digo, asumo socráticamente la sentencia.
En segundo lugar ruego al señor juez, y a los que en el futuro pudieran venir, que ponga el mayor cuidado en el juicio de actos que a él le parecen «de escasa entidad». Evidentemente, el señor juez desconoce, rodeado como está de agentes de seguridad, cuál es la situación de nuestras aulas. De haberlo sabido, se habría guardado muy mucho de dar pábulo a extravagancias de unos chicos ya demasiado consentidos por sus padres, y a los que, según parece, los docentes somos los únicos que intentamos poner freno, con éxito desigual y nulo apoyo, ni por parte de la administración educativa ni por parte -ahora lo acabo de descubrir- de la administración de justicia.
Ya les digo, asumo socráticamente la sentencia. Y, añado, no tengo la mínima intención de modificar un ápice mi conducta: seguiré procurando que, si un día el hijo del señor juez, si es que lo tuviere, diera con sus huesos en mi centro, no tuviera que sufrir en el aula la presencia de compañeros navajeros que se atreven a amenazar abiertamente a sus profesores.







Desgraciadamente, eso es sólo pasa a los que se creen eso de formar personas, pero raramente a los que son meros fucionarios en las aulas.
Como dices, no hay derecho. Suscribo tu petición de portátil (que espero innecesaria), no sólo por vuestra gran obra, sino por todas las otras (muchas) grandes obras en las que anda metido. Es una figura imprescindible en la Red y siento muchísimo que tenga que pasar por ese mal trago.
Sin embargo, estoy convencida de que un incidente como éste no podrá ni de lejos con ese espíritu que nos mueve a muchos a seguirle. Sabe que cuenta con muchos amigos que le mandamos todos los ánimos que pueda necesitar.
Gracias, Paco, por difundir esta noticia.
Es obvio que a Cabanillas lo están tratando injustamente. Admiro su equilibrio y su estoicismo. Ánimo, compañero! El tiempo suele poner las cosas en su sitio.
¡Muy fuerte!
Es admirable la actitud que toma, pero desde luego yo invitaría al juez a pegarse una mañanita en cualquier instituto o centro, con alumnado de verdad, …. haber si después lo calificaba como «de escasa entidad».
La situación que estamos atravesando es denigrante, no sé hasta cuando vamos a aguantar, ….
Animo Carlos y sigue en tu línea.
[…] A ver con qué cara les dicen ahora los profesores a los padres que a los niños con una navaja no se les puede llamar la atención. Cuando los padres hacen dejación de sus funciones y llegan los niños a los 14 años al instituto sin que nunca nadie le haya dicho lo que está bien o está mal, esta es la deriva absurda a la que va la educación. Y cuando encima los jueces creen más a navajeros malcriados que a un profesor de trayectoria impecable se está dando carta blanca a los gamberros y sinvergüenzas. Menos mal que seguro que los responsables educativos y jefes de Carlos en los próximos días no esconden la cabeza y salen en su defensa y apoyo. Estoy deseando oirles igual que salen enseguida a defender otras veces cosas de menos importancia. Es un buen vasallo, así que a ver si tiene buen señor. En todo caso, yo me uno con Paco al Todos con Cabanillas. Porque se lo merece. […]
Por muy lamentable que parezca, la realidad es que la estupidez de muchos de los padres de nuestros alumnos la ejerzan desde puestos pagados por todos los españoles y que, además, tienen la obligación de impartir JUSTICIA.
Si a esto le sumamos el «buenismo» que se ha convertido últimamente en la norma social y que en el fondo se reduce a olvidar que para que una sociedad funcione todos los que participamos en ella debemos asumir una serie de obligaciones en lugar de estar siempre proclamando nuestros derechos (ja!) podemos ir preparándonos porque lo peor aún está por llegar.
Un abrazo «digital» y mi solidaridad para Carlos y todos aquellos y aquellas que se juegan todos los días su integridad fisica y psicológica en las aulas.
Triste moda esta de «judicializar» cualquier asunto de la vida. Me parece increíble lo que le ocurre a Carlos, pero más lamento que no sea el único caso de esta índole del que tengo noticia. ¿Cómo un juez, basándose en esos testimonios puede condenar a un profesor? Ánimo Carlos, aunque parece que hay jueces que piensan quesomos nosotros los «que corrompemos a los jovenes». Por Carlos y por todos los Carlos de la educación.
Según parece, vamos a tener que recordarle al señor juez que sus actuaciones «no son de escasa entidad».
Lo siento por los chicos que de ahora en adelante no recibirán por parte de sus profesores (empezando por mi) la corrección a sus actos que se merecen por el miedo a que esas conductas de «escasa entidad» puedan sentarle mal. ¡Ojo! No es miedo a la denuncia. Es miedo a que una intromisión de este tipo acabe con las pocas fuerzas que nos van quedando a los docentes de enfrentarnos a lo que diariamente nos enfrentamos.
Ánimo, Carlos, ya hemos sufrido «cornadas» de ese tipo en otras ocasiones, no nos vamos a sorprender …
Algo me he perdido sobre este asunto, pensé que el tema estaba ya zanjado y «justamente»resuelto. Hace tiempo manifesté en mi blog que no creía en la justicia, las charlas con algunos compañeros me hacían pensar en la afirmación y terminé diciendo, que quizá, simplemente era que nunca había estado cerca. Hoy, después de esto, me apetece reirme de la justicia. Al señor juez le diría una lista interminable de cosas, a los padres otras tantas (a pesar de que ya en su día les dije algunas) y al niño o niñato, no tengo más que decirle. En su día me tocó cumplir con mi trabajo, hoy a unos kilómetros de allí y por primera vez, me arrepiento de haber dedicado tanto tiempo a gente tan desagradecida. ¡Uf!, mejor parar, se me calienta la boca demasiado rápido. En cualquier caso, me uno al lema «Todos con Cabanillas». Ya sabéis si hay que poner fondo para el ordenador, contad conmigo.
Veo que las reacciones no se han hecho esperar, una vez que la certera pluma de Carlos ha expuesto sin dudar las inconcruencias de la justicia actual.
Hoy, todos ya conocedores, debemos ser un poco Cabanillas y luchar para que estas situaciones no se produzcan, pues algún día de estos nos puede pasar a cualquiera de nosotros. Me uno a esta causa, aunque creo que habría que hacer algo un poco más sonoro para que quizás las altas instancias reconozcan que algo falla en su tramado educativo.
Todos contigo.
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Al Profesor Carlos Cabanillas del IES “Santiago Apóstol” un juez del Juzgado de Instrucción nº 1 de Almendralejo le ha considerado responsable penal de una falta de injurias contra un alumno.
No lo siento por el profesor Carlos Cabanillas cuya labor sigo, aprecio y estimo fundamental para el desarrollo de la Educación en Extremadura, sino porque el dicho juez anda muy desorientado y digo esto porque desconoce muchas cosas, entre otras: la vida de un centro de enseñanza, el abandono social respecto de la educación, la dejación de muchos padres sobre la responsabilidad de sus hijos, la desinformación de algunos medios de comunicación, en fin. Y ahora un representante del poder judicial también nos desautoriza, estupendo.
En su carta al director, el profesor Carlos Cabanillas dice asumir socráticamente la sentencia y lo hace como aquel sabio griego del siglo V a.C., que fue acusado y sentenciado a cicuta por impiedad pública y corrupción de la juventud, y como al filósofo, a este profesor de Latín se le acusa de lo mismo. Vamos bien. Esto me recuerda otras acciones desafortunadas de la justicia, como aquellas en que se absuelve al violador porque la mujer iba provocativamente ataviada con ropa ajustada, y el agresor se convierte en víctima.
Respecto a los padres, ¿a nadie se le ha ocurrido pedirles explicaciones por el retoño que tienen? Lo siento también por ellos, han perdido una magnífica oportunidad de darle una sabia lección a su hijo de honestidad y respeto.
En su defensa contra quienes le acusaban, Sócrates dijo: “Pues en esto, en el juzgar, consiste la misión del juez, y en decir la verdad, la del orador (…) Estando convencido de no haber hecho mal a nadie, es lógico que tampoco me lo haga a mí mismo hablando como si me mereciera un castigo o me condenara a mí mismo”.
Como siempre, que queda palo aguante su vela. Al juez, a quien Dios me libre de juzgar, le deseo consuelo porque se ha quedado a solas con su conciencia.
Hasta dónde tendremos que aguantar los profesores, si los chicos y sus padres no nos respetan,si para la sociedad somos unos vagos ( como tenemos tantas vacaciones y no hacemos ná),si la Administración nos impone en cada legislatura nuevas reformas,hechas por especialistas que parece no han tocado la tiza en su vida y encima la Justicia no nos defiende cuando claramente llevamos razón, ………¡Es vergonzoso y deprimente todo esto de verdad!!, y lo peor es que no tiene solución.
¡¡¡ ÁNIMO PARA CARLOS CABANILLAS!!!
Según me contó anoche Carlos todo el tema está en manos de un abogado de la Junta que va a recurrir la sentencia.
Le imponen una multa económica que no es muy elevada pero eso es lo de menos , espero que el recurso prospere y se haga justicia.
Yo creo y quiero creer en la JUSTICIA.
Yo creo que esto no es nada para lo que nos espera en la futura sociedad dentro de unos años como no se le ponga freno a ciertas cosas.
Si no… tiempo al tiempo.
Me parece increíble. Uf, qué mal se está educando. En este caso la sentencia del juez es totalmente contraproducente. Si no se puede corregir o parar los pies a un alumno que va con navaja, yo no sé. Mi apoyo a Carlos Cabanillas. Cualquiera podríamos estar en su lugar. Me ahorro el resto de mi reflexión porque qué voy a contar que no sepáis. Simplemente insistir en que quitarnos autoridad o credibilidad va en contra de todos, de padres, de jueces y de todos. Luego vienen las quejas.
[…] Decidí sacar a la luz el asunto en una carta al Diario HOY, que Paco tuvo a bien reproducir en su blog. La carta en el periódico y el efecto Aula21 han supuesto un aluvión de muestras de apoyo a través de posts, comentarios, correos y llamadas telefónicas, y no, José Luis, entre ellas no había ninguna de la administración educativa ni de los sindicatos -si bien los enlaces sindicales de mi centro me comunican su adhesión-. Y decidí sacar el tema a la calle porque me parecía que había llegado el momento de plantarse, de dejar claro que todo tiene un límite, que, antes de ser profesor de latín, y a pesar de ello, soy una simple persona con su parcela de dignidad, y hay cosas que no estoy dispuesto a soportar. Pensaba también en los jóvenes profesores que empiezan ahora su carrera, y pretendía decirles que no se arruguen, que las aulas están como están, pero que ellos son la autoridad en clase y no deben encogerse ante padres, alumnos, jueces o lo que sea. […]
Otra reflexión:
‘Quién siembra vientos, recoge tempestades’.
Que se vayan preparando esos padrazos para cuando su niñito tenga 18 o 20 años. Se van a enterar.
Y la sociedad que tenemos que da alas a los granujas. Todas las civilizaciones acaban desapareciendo. Parece que en la nuestra estamos decididos a ir acelerando el declive.
Carlos: por supuesto que estoy contigo. Tienes toda la razón
Desde este foro abierto quiero apoyar y respaldar a mi compañero Carlos y hacer una reflexión en voz alta ¿Debemos buscar culpables o parar YA esta situación que se vive en los centros?. No hay miedo posible solo el sentido común y el respeto son los que deben prevalecer en nuesto trabajo pero eso tienen que «verlo» también quienes tienen armas para combatirlo. Änimo Carlos. TODOS SOMOS CARLOS.
Escribo estas líneas con la intención no sólo de darte mi apoyo, sino también para expresar mi indignación por el desamparo con el que día a día tiene que trabajar el profesorado. Nuestra principal función era la de enseñar, pero hoy en día ésta es imposible sin antes no dedicar parte de los 50 minutos de clase a intentar que nos respetemos todos dentro del aula.
¡Eres un gran profesor!¡sigue adelante!
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Carlos, es increíble. Siento que te tengas que ver en estos asuntos desagradables e injustos. Me duele ver que un colega tan trabajador, competente y activo (la envidia me corroe cuando veo cosas tuyas) lo pasa mal por hacer bien su trabajo. Sé que no es de recibo criticar la actitud de un señor juez que no tiene ni idea de lo que es enfrentarse a una clase con alumnos como el que ha motivado su sentencia. Sería muy largo ver los porqués de su actitud y culpar a mucha gente y al sistema educativo (que debería cambiar urgentemente). Hoy te ha tocado a ti, mañana nos puede tocar a cualquiera.
De todas formas, quiero animarte. Merece la pena todo esto y piensa que tú tienes más valor y capacidad que nadie para afrontar esta situación. CUenta con todo lo que necesites para hacerte más llevadero todo esto. De momento, y aunque te parezca un tanto raro, rezaré por ti para que Dios te ayude y para que ilumine a jueces como el que te ha condenado tan injustamente.
Cuidate mucho.
YA LES GUSTARÍA A MIS ALUMNOS TENER A UN PROFESOR COMO TÚ.
me solidarizo con el compañero Carlos y me escandalizo de esta situación como hacen el resto de los compañeros docentes. Espero que el final de esta historia le de la razón.
Al Juez, aparte de lo que ya han sugerido en otros comentarios, le preguntaría si considera del mismo peso y validez los testimonios de un alumno y su amigo frente a los de un Jefe de Estudios. ¿No se debe presuponer que éste último tiene una autoridad que los otros no poseen?¿es que de lo que se trata aquí es de «mi palabra (y la de mi colega) contra la tuya»?
¿es que no se ha parado a pensar en la situación de indefensión que nos deja a todos los docentes?
Como compañero tuyo, sabiendo como están las cosas, te animo, con toda sinceridad a que hagas como estoy viendo por muchos sitios: que esa administración, y esos padres que no educan, te paguen entre todos dos añitos de baja por depresión, en los que seguro que no «injurias» a esos cabroncetes malcriados.
Algunos chicos, muchos padres, y la administración entera no merecen otra cosa, disfruta de unas vacaciones por stress.
Yo he sufrido en mis carnes como, después de decirme un nene que le «chupase la polla», que me iba a «dar una hostia», etc, etc, el procedimiento reglamentario, hizo que durante dos meses me comiese al niño con patatas todos los días, hasta que POR FIN se le expulsó un mes (el animalito no se acordaba por que había sido).
Suerte y fuerza
¡TODOS CON CABANILLAS!
Querido hijo, aunque tu deseo era que no nos manifestásemos, por no considerarlo muy conveniente, acerca de injusta sentencia, sin embargo nos permitirás que rompamos nuestro silencio. Cuando son innumerables las adhesiones que leemos en tu página web, hemos creído que no podía faltar la manifestación de orgullo que sentimos de ti, como padres.
Nos han emocionado especialmente las frases que recojo a continuación, extraídas de las adhesiones que has recibido:
a)“Desgraciadamente eso (se refiere a la injusta sentencia) sólo pasa a los que se creen eso de formar personas, pero raramente a los que son meros funcionarios en las aulas”
b)“Ánimo, Carlos, sigue en tu línea”
c)“Los jueces creen más a navajeros mal criados que a un profesor de trayectoria impecable”.
d)“Todos debemos ser un poco Cabanillas”
Resultaría prolijo seguir con las citas que revelan como tu conducta está sirviendo de paradigma de actuación en una sociedad que podemos resumirla con la expresión ciceroniana: O tempora! O mores!
En estos momentos no te queremos dar consejos como padres, también nosotros nos hemos sentido interpelados por esta gran lección que has dado de dignidad, honradez y espíritu de superación ante el golpe tan injusto que has recibido.
Tu figura de profesional docente ha cobrado una relevancia especial. Como señalaba Séneca, serás más admirado por lo que has demostrado “ser” que por lo que enseñas, a pesar de la extraordinaria labor que estás desarrollando en la enseñanza de la asignatura que impartes: el latín.
Nos estamos alargando mucho pero en esta ocasión cobra especial realidad el refrán: “De la abundancia del corazón habla la boca”.
Para terminar no queremos dejar de referirnos a la ingratitud que supone la ausencia de adhesiones de algunos que te consideraban como “amigo” y “profesional auténtico” y a quienes tantos servicios has prestado. Pero, Carlos, tienes que comprender que la cobardía les hace sobreponer el miedo a la amistad.
A este respecto te recordamos el pensamiento de Livio: “Ex factis, non ex dictis, amici pensandi”.
Terminamos, como te señala también una compañera, rezando por ti para que Dios siga iluminando tu actuación en la vida.
Un beso muy fuerte,
Mariano y Pilar
Con actuaciones como la que la «justicia» ha tenido contigo todos nos afianzamos en la idea de que hay quien quiere acabar con la enseñanza plublica. ¡¡¡ÄNIMO!!! Muchos besos
Mª Paz, Marta y Marino
¡Dios te ayude! Como tus padres rezaré por tí: *¡Sólo Dios basta!*
Aún has tenido alguna adhesión en mi caso todos vuelven la cabeza y la juez se portó mejor no me multó. Mas, tras dos años de acoso de dirección, profesores, padres y alumnos, todo documentado, salvo dos comentaristas que no me conocían y se enteraron por la prensa local, de forma pública no recibí apoyo de nadie.
Los padres utilizaron a sus hijos en su lucha partidaria contra mí, que no creo en las paparruchas democráticas, sólo en un gobierno del saber científico que ya está formulado en España por José Lois Estévez. Sus opúsculos sobre educación, si los leen, les encantarán. También les recomiendo: Introd.. a la Filo. (D. Nat Y una peq. llama), Agresividad…, La eterna polémica…, El Milagro…, art. de prensa y poemas. También Donoso Cortés (on-line). Les adjunto un alegato polivalente:
–Vale el mismo comentario que para cualquier otra petición a las autoridades. Donde dice vecinos pongan padres y todo explica lo que sucede con este jaleado sistema político, que sin tan bueno fuese no tendría necesidad de tanta propaganda:
LA ‘MAYORÍA’ DE LOS VECINOS PIDEN QUE SE VAYAN Y NO SE LES HACE CASO, sin explicaciones dignas de este nombre. CUANDO, LO PIDE UNA MINORÍA ES MUCHO MÁS SENCILLO, SE LES DICE ESTÁN USTEDES EN MINORÍA y ni las explicaciones se precisan.
¡ES ESTUPENDA ESTA NO-DEMOCRACIA, PERO HAY UN GRAVE PROBLEMA EN ELLA, LO ES SÓLO PARA EL QUE MANDA!
¡EL SEÑOR LES AYUDE, SÓLO LES QUEDA REZAR! Pero, por favor, ¡no a la diosa democracia! LA VIRGEN MARÍA ES LA DISPENSADORA DE TODAS LAS GRACIAS.
Y CON ESTA POSIBILIDAD ACTUAL, SI ES UNA MINORÍA DE ‘PODER’: NO IMPORTA GANA LA MINORÍA. Añadiendo que LOS SISTEMAS DE GOBIERNO DE LOS CENTROS EDUCATIVOS SON UNA MALA COPIA DE LA DEMOCRACIA ORGÁNICA DE FRANCO.
¡¡¡¡MOVILIZACIONES YA!!!!
¡¡¡¡O nos comerán vivos!!!
Quisiera manifestar mi solidaridad contigo.
He leído tu carta y sé que asumes socráticamente la sentencia porque así lo dices. Pero además, estarás parcialmente reconfortado porque me consta que has tenido el apoyo de tus compañeros del Instituto.
No obstante, no tengo la certeza y, aunque alguna duda me asalta, imagino que te habrás sentido animado con la actuación de nuestra administración educativa; y con la asociación de padres de alumnos de tu centro que, quizá, tuvo palabras de aliento para tu labor; y con los sindicatos de profesores que, acaso, protestaron con fuerza y calmaron tu espíritu; y con las organizaciones estudiantiles que, probablemente, dieron la cara por ti; y con alguna asociación de vecinos de Almendralejo, a la que imagino en la calle, para apoyarte y hacer, con ello, que aumentara tu autoestima.
Sin embargo, he de decirte que mis dudas no tienen sentido, porque todos los nombrados saben, salvo, por lo que parece, el señor juez don Pedro Márquez Rubio, lo que sucede en las aulas.
Un abrazo y ánimo. Si algo se puede hacer, aquí estoy.
Francisco Teixidó Gómez
A veces me pregunto cómo a pesar de todos los inconvenientes sigues trabajando con todo el entusiasmo, creo que la única respuesta es VOCACION.
Muchas veces una actuación que ni siquiera ha merecido cinco minutos de tu trabajo sirve para que todos examinen tu trayectoria, por lo que estoy leyendo los comentarios son unámines en el elogio, me alegro.
Un abrazo para toda la familia.
Sabes que tienes toda nuestra comprensión y un inmenso apoyo. Para los que entramos todas las mañanas en las aulas, sobran las palabras. Se trata de ese sentimiento que nos une sin tener, siquiera, que conocernos.
Fuerza para ti y para los tuyos.
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Quien lleva muchos años entrando cada día en un aula, no necesita más detalles para adherirse visceralmente a tu causa. Todos hemos sufrido, en nuestra propia piel o en la de algún compañero cercano, situaciones donde el atropello descarado, arbitrario y cruel de un alumno se superpone a la actuación, testimonio y credibilidad profesional del docente. Ahora la justicia (ésta- la que te juzgó- la pongo con minúscula) abandera a la Injusticia (ésta- la que te condenó- la pongo con mayúsculas). A veces, el absurdo habita en los rincones – cerebrales- más insospechados.
Quién ha trabajado contigo conoce, además, tu calidad e integridad profesional/personal, por lo que la certeza de injusticia es más palpable aún y la adhesión evoluciona inevitablemente de las vísceras al corazón.
Ánimo, Carlos. Beberemos entre todos el veneno que te ofrecen: para que a ti te corresponda menos… y para que se acabe cuanto antes.
No conozco personalmente a este profesor, dicho esto, creo que por los apoyos que tiene será un hombre ejemplar.
No puedo compartir el apoyo generalizado que está recibiendo, pues aunque sea una persona ejemplar, quizás a cometido en error, cosa por otra parte normal en el ser humano.
No podemos tildar la sentencia de injusta, pues, ¿Qué significa ser injusto?, ¿Qué no se adapta a la legalidad vigente?, ¿O que la ley no es injusta?
Si, como se dice en algún medio el profesor utilizó el insulto como forma de reprimenda, la sentencia se ajusta a la normativa.
Por otra parte, se afirma que este tipo de problemas se debe resolver en las aulas sin que interfiera la justicia. Esto es una barbaridad, pues supondría la impunidad, tanto de profesores como de alumnos. En un estado de derecho todos estamos sometidos al imperio de la Ley.
Bien es verdad, que el estado de indisciplina actual en las aulas merece un estudio serio, sobre todo teniendo muy en cuenta la opinión de los profesores, que son los que sufren en carne propia esta indisciplina.
Quiero mostrar mi apoyo, aun sin conocerlo al profesor por el momento que, estoy seguro estará pasando, pero no puedo estar de acuerdo con el hecho de utilizar el insulto como medio educativo, por lo cual considero la sentencia ajustada a derecho.
Nosotros al contrario tenemos el privilegio de conocer a Carlos, por tanto tenemos base suficiente para poder afirmar su profesionalidad, pero más aun, su calidad humana. Lo defendemos, no en base a esto que seria suficiente, sino en base a como se le ha juzgado; ¿puede un profesional de la justicia dictar una sentencia considerando la palabra de un niño y su amigo de más peso que la de un profesional incapaz de hacer daño a un mosquito?
Carlos, esperamos que todo esto se solucione de la única forma que se puede solucionar, cuenta con nuestro apoyo y ¡sigue siendo como eres!
Un fuerte abrazo.
Acabo de enterarme de tu situación y no salgo de mi asombro. En tu piel podríamos encontrarnos cualquiera.
Precisamente los que creemos en la Enseñanza Pública estamos en el ojo del huracán.
Que sepas que los currantes, los de la tiza, SÍ ESTAMOS CONTIGO.
Todo mi apoyo.
Me gustaría conocer más del tema:
solmeal@yahoo.es
Un abrazo y aquí estoy para lo que necesites.
Nuestro Jefe de Estudios es nuestro compañero. Contribuye a la labor que día a día realizamos en nuestro centro educativo. Representa para nosotros la ordenación del espacio y horarios docentes, representa la norma/ley de “como hacer”, representa el consejo a lo que “puedo hacer”, representa la fraternal bronca y la sonrisa de complicidad. El culmina el desenlace de las incidencias que en el aula nos violentan, nos frustran, nos llenan de rabia contra la mala educación, los malos modales y las malas personas que pretendemos evitar que sigan forjándose en nuestras aulas. Pretendemos, ¡ingenuos!, educar y levantar nuestra voz y alzar nuestros brazos con el fin de educar, de enderezar lo que llega torcido a nuestras aulas.
Su condena, en este caso, es nuestra condena.
María Belén, profesora del IES Santiago Apostol
Hola Carlos,
acabo de enterarme (gracias a la blogosfera) de la INJUSTA situación por la que la ¿Justicia? te está haciendo pasar y aún no doy crédito.
Es lamentable que los docentes no tengamos reconocido el principio de autoridad y sí la responsabilidad de educar. Pero cuando ejercemos nuestra responsabilidad nos encontramos con ¿¿jueces?? que demuestran vivir lejos, muy lejos, quizá demasiado lejos de la realidad del aula. ¡Qué fuerte hermano!
La educación está bajo mínimos, pero estos tipos togados que apoyan y amparan el que los navajeros, sinvergüenzas y delincuentes puedan pasearse por los centros educativos jactándose de sus fechorías van a conseguir que alcancemos los niveles más bajos en educación y más altos en delincuencia. No se dan cuenta de que le están robando un derecho constitucional (el de la educación) al resto de los alumnos y alumnas.
Por otra parte, envidiable tu actitud.
Ánimo, ya sabes que cuentas con el apoyo de muchísima gente.
Cuenta conmigo para lo que sea, si es que se puede hacer algo contra estas paradójicas injusticias que dicta la justicia.
¡Un fuerte abrazo!
——–
fgpaez
Leo en los comentarios anteriores aquél anónimo que dice:»…quizá ha cometido un error, cosa por otra parte normal en el ser humano». No hay verdad más grande, no señor, por lo que permítame que le muestre uno en su propio comentario, justo donde dice: «… no puedo estar de acuerdo con el hecho de utilizar el insulto como medio educativo…» Claro, ¡ni yo!… y espero que nadie. Pero el error, a mi modo de ver, está en que da a entender que Carlos educa a base de insultos, y, amigo mío, nada más lejos de la realidad. Es más, estoy convencido de que usted mismo variaría su punto de vista si conociese un poco la labor educativa de este profesor.
Por otra parte, la madre del cordero no es si la sentencia es justa o injusta; la madre del cordero está en la posición en la que queda la figura del profesor en la actualidad. En una situación como la actual donde presenciamos una conflictividad y violencia en las aulas en auge (y ojo, no son sólo «percepciones», como diría aquél, sino «realidades»), y en la que los profesores frecuentemente han de aguantar presiones que normalmente sacarían de sus cabales a Job, es muy posible que en algunas ocasiones pierdan las formas y los nervios. ¿Que está mal? Sí,… pero,… somos humanos, y sentencias como esta dan pie a que alumnos y, lo que es peor, familias malintencionadas, adquieran más poder del que ya ostentan, y entonces, amigo mío, ¡que Dios nos coja confesados!.
Para terminar, quiero hacer notar que todo lo que se ha organizado alrededor de este caso no tiene como fin la revocación de la sentencia, no es una pataleta por 100 euros, ¡que va!. Es más, estoy completamente convencido de que Carlos tiene la conciencia tranquila y no ha dudado en ningún momento de que su reputación como docente no está en entredicho, por lo que tampoco es este el objetivo. El objetivo apunta mucho más alto: este es un granito de arena más, otra pelota encima del tejado de aquellos en cuyas manos está la posibilidad de cambiar la situación actual en las aulas.
Por fin, puedo pararme a leer detenidamente todos los comentarios y a hacer alguno, justo después de la respuesta de nuestros compañeros a nuestra llamada a la solidaridad.
Me ha llamado la atención el comentario del/de la comentarista anónimo/a donde dice «…no puedo estar de acuerdo con el hecho de utilizar el insulto como medio educativo…» y parece que también a Alberto.
Los que trabajamos con Carlos diariamente y somos conscientes de como trabaja, lo hemos oído increpar a los alumnos ante determinados actos (de indisciplina, atropellos a los derechos de la persona y del estudio, agresiones verbales o físicas de los alumnos) de forma correcta, sin alteraciones, sabiendo muy bien cual es su papel como Jefe de Estudios y profesional democrático y pacífico, con tremenda coherencia y responsabilidad. Por eso, esa frase sacada de contexto sin conocer a nuestro compañero atenta contra nuestra labor y profesionalidad.
Nuestra huelga de hoy va más allá y desea soluciones concretas. Estamos casi en el día después y es ahora cuando debemos hacernos oír.
´Después de escuchar las noticias y ver las imágenes de la huelga en Canal Extremadura, incremeta la indignación.
Sirva como reflexión, las dudas que suscitan las estadísticas oficiales de adhesión a la huelga de un 25% del profesorado. Nosotros hemos ido haciendo el recuento esta mañana y las cifras parecen que no coinciden. En cuanto a los sindicatos, excepto uno, «pueden cubrirse de gloria con la firma de un acuerdo con la Consejera de Educación»…: «¿realmente nos van a dar soluciones o siguen siendo utopías?». A las palabras de la Consejera sobre la ayuda jurídica prestada al compañero y la idea de decir verdades a medias, ¿qué investigación se ha hecho del comportamiento del alumno de todos los años en el centro y de la implicación de la familia en la educación del hijo?.
A ti, Carlos, a «tu saber estar», ante todos estos acontecimientos, repetirte «Todos somos Carlos» y vamos a seguir pidiendo soluciones.
Me acabo de enterar de lo sucedido.
Me ha invadido un sentimiento de profunda tristeza, impotencia e indignación.
El Instituto Santiago Apóstol fue mi primer centro de trabajo, durante los tres años que he estado trabajando allí, siempre ha reinado un ambiente de armonía entre toda la comunidad educativa (padres, alumnos, profesores y personal no docente), gracias al excelente equipo de profesionales que con diligencia, vocación y en ocasiones mucha paciencia, desempeñan su trabajo con el objetivo principal de formar personas, educar en valores y actitudes, que tan fácilmente se están perdiendo hoy en día.
Entre ellos hay que destacar la figura del Jefe de Estudios, puesto que no todo el mundo está dispuesto a desempeñar, por las dificultades que en ciertos momentos pueden presentarse a causa de la gran indisciplina y falta de respeto que se vive hoy en las aulas de toda España.
Sin extenderme mucho mas, quiero expresar vehementemente la falta de respeto que en mi opinión supone el trato que le han dado a Carlos, sintiéndolo como si me hubiese ocurrido a mi misma.
Desde aquí todo mi apoyo y disposición para cualquier acción que se decida llevar a cabo.
Quisiera hacerle una pregunta al juez don Pedro Márquez Rubio, ¿por cuánto me saldría darle un par de hostias a un indeseable que sólo lleva al instituto los porros que se fuma en el recreo y en el aula se dedica a boicotear constantemente las clases impidiendo su normal desarrollo y vulnerando el derecho constitucional a recibir una educación digna de la mayoría de los alumnos que sí quieren aprender y, desgraciadamente, lo único que escuchan es al profesor reprendiendo a algunos alumnos que ni estudian ni dejan estudiar, los mismos que si no les dejas hacer lo que les venga en gana te rayan el coche, insultan y amenazan impunemente y ,por lo visto , están amparados por la «justicia»? Le pregunto al juez que por cuánto me saldría ya que por una módica cantidad le soltaba las hostias y me quedaba tan agusto.
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¿A qué está esperando el PIDE para movilizarnos en serio y que se entere la sociedad en general de lo que estamos reivindicando? Propongo negarnos a evaluar en diciembre. Esto es mucho más serio de lo que la gente que no está metida en la enseñanza se cree. No confio en el resto de sindicatos y esto lo voy a dejar claro en las próximas elecciones, espero que el resto de compañeros haga lo mismo. Pero hay que hacer algo realmente significativo si queremos que nuestra voz se oiga.
Mi querido amigo y compañero: deseo con toda mi voluntad y fuerza enviarte mi más sincera, firme y definitiva adhesión a tu persona, a tu lugar como enseñante y verdadero Profesor, por tu modélica actuación y conducta y que yo como Catedrático de Enseñanzas Medias y con 38 años de experiencia en Madrid, Torre de Juan Abad (Ciudad Real) y Badajoz capital he vivido y adquirido satisfactoriamente y por ello mi adhesión al mil por cien a tu comportamiento y profesionalidad.
Un fortísimo abrazo.
Veo muy tarde (dos años después), todo esto que sucedió en su día con el profesor Cabanillas. No conozco la sentencia dictada por Pedro Márquez -de actualidad en estos días por otros motivos-, pero si realmente el asunto consiste en la condena de Cabanillas con la única prueba de la declaración del denunciante y de otro alumno amigo suyo, no parece un asunto bien resuelto desde mi punto de vista, que soy Magistrada.
Si todavía este foro está activo, me gustaría transmitir al profesor Cabanillas la idea de que también hay jueces que compartimos con él todo lo que expresa en su carta y lo que se deduce de las opiniones de sus compañeros y quienes le conocen bien. Yo también creo en el valor de la educación para alcanzar una sociedad de seres humanos completos, libres y responsables, y desde luego apoyo la necesaria disciplina en las aulas y la intervención que sea precisa para su logro, en la seguridad de que el profesor Cabanillas, en cuyas palabras se transparenta una actitud personal y profesional encomiable, habrá dedicado a ello su vida profesional. Espero que aún lo haga y que, tan tarde y enterada de lo sucedido por otros acontecimientos recientes que guardan relación con el juez Márquez Rubio, confíe en los jueces que hubiéramos apreciado el valor de su actitud y de su rectitud. Abrazo solidario.