Artículo de Marcelo Bianchi Bustos en Ser docentes hoy .

Ser docentes hoy no es fácil. Tal vez nunca la fue. Pero como sabemos y sentimos, en nuestros días la profesión docente está en cambios constantes. Beillerot, las principales transformaciones de la actualidad en las que los docentes tenemos que desempeñar nuestro rol profesional son:
· Concentración de poblaciones de alto riesgo: Convivimos con la violencia y con ella tenemos que trabajar. Ya no importa que como docentes trabajemos en escuelas que atienden a distintos sectores educativos pues en todos ellos está presente la violencia, esa invitada que llegó para quedarse y que está presente en mayor o menor medida.
· Diversificación cultural del alumnado: Hoy se observa un amplio espectro en lo que respecta a la cultura del alumnado que recibimos. Escuelas con comunidades de bolivianos, coreanos, japoneses y estudiantes del interior del país junto con los de nuestros lugares de residencia son hoy el denominador común. Pero además, si no consideramos momentáneamente la composición ética de los distintos cursos y sus diferencias (que por cierto son lógicas) en cuanto a sus tradiciones y costumbres, hay que considerar la gran diversificación en lo que respecta a los distintos aditamentos culturales, tales como la cumbia, el rock, costumbres de las grandes urbes, etc.
· No saber nunca lo que los alumnos saben. Ya no basta con un simple “diagnóstico”. Hoy podemos afirmar que el conocimiento está disperso, los conocimientos previos de los alumnos son totalmente fluctuantes y no podemos ni tan sólo pensar que todos tienen un mínimo de conocimientos en común. Los alumnos no leen lo suficiente (ni tampoco lo hacen sus mayores, entre los que se encuentran los padres y docentes) y eso los lleva a un empobrecimiento cultural. Afortunadamente existen proyectos desde los órganos de administración y gestión de la educación que tienden a motivar la lectura.
· Compartir al alumno con otros profesionales. Si bien históricamente en la alianza escuela – familia, la sociedad confió en la escuela y en especial en los docentes para la atención de los alumnos, hoy es necesario que en el escenario educativo intervengan otros profesionales, como por ejemplo psicólogos, asistentes sociales, psicopedagogos, tutores, etc., para poder trabajar adecuadamente con el sujeto del aprendizaje.
· Toma de conciencia de la imposibilidad de cumplir con todos los objetivos fijados. Duele pensarlo, pero muchas veces es necesario ser conciente de ello. Hace algunos años O. Medaura pedía que se sacrificara al elefante sagrado que constituían los viejos programas de educación media, hoy hay que sacrificar tal vez la utopía de querer cumplir con todos los objetivos. Diseñar correctamente, secuenciar, discriminar los objetivos de acuerdo con las expectativas que tenemos creo que es lo fundamental en este aspecto.
· Multiplicación de lugares de aprendizaje. La escuela sigue siendo un lugar importante, pero convive hoy con Internet, con la TV y con el resto de los medios masivos de comunicación. Como docentes no podemos dejar de lado esos recursos y no podemos negar que tal vez nuestros alumnos no lean y no escriban correctamente pero sin embargo son capaces de comunicarse. El desafío tal vez sería pensar de qué manera se pueden aprovechar esas capacidades para hacer de ellos seres más competentes.
· Incertidumbre sobre el futuro. Nos duele pensarlo, pero no sabemos adónde va la educación, adónde va la vida. El final de las utopías frente al dolor de nuestros alumnos, de su hambre, es un cosa cierta. Si embargo hay que tratar de sobrellevar las adversidades de la mejor manera posible (una de ellas es tan sólo pensando de esta forma en nuestras dificultades cotidianas).

La idea de estas líneas no era sembrar la desilusión sino tan sólo reflexionar sobre la realidad compleja que nos toca vivir, realidad que sólo puede ser cambiada con nuestro trabajo cotidiano.