Oct 04
En Firgoa publican este artículo con una impresionante colección de noticias recogidas desde el día 5 de septiembre de 2005 referidas a movilizaciones contra la LOE.
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Vaya, vaya. Concapa, Fere, Obispos … Quizá sea un buen día para hacerles un pequeño ruego
De: Albert Soler i Gil
Fecha: 6 de diciembre de 2003
Somos un grupo de docentes de todos los niveles educativos que estamos muy preocupados por el bajo nivel cultural en nuestra sociedad, los altos índices de fracaso escolar y la proliferación de telebasura.
Para salir de esta situación queremos traspasar los muros de las escuelas, los institutos y las universidades, llevando la cultura y la educación a ámbitos en los que hasta la fecha hemos estado ausentes, en los que nuestra dejadez ha privado a muchos ciudadanos del derecho universal a la cultura.
Como primer paso, queremos llegar a un acuerdo con las autoridades eclesiásticas para que nos cedan un diez por ciento del tiempo de las misas con el fin de que profesores especialistas en las distintas disciplinas puedan llegar más fácilmente a los creyentes mediante breves intervenciones didácticas.
Estamos estudiando cuál sería el momento idóneo para insertar en las misas contenidos científicos y culturales, tal vez inmediatamente después de la consagración o justo antes del padre nuestro.
Está claro que algunos feligreses podrían, con razón, objetar que ellos no tienen porqué aumentar sus conocimientos ni su cultura, ya que acuden a misa con el sólo fin de orar y escuchar la palabra de Dios.
Para solucionar este problema, y aunque pudiera parecer inconstitucional, a la entrada a la iglesia les haríamos rellenar un formulario para que manifestaran su preferencia por la religión o la cultura.
Una vez identificadas estas personas, podrían abandonar en el momento adecuado la nave principal de la iglesia y reunirse en las capillas laterales, la cripta o el salón parroquial. Con el fin de evitar agravios, estas personas podrían recibir durante ese rato charlas de carácter no cultural ni educativo pero muy relacionadas con los contenidos que se estén impartiendo en ese momento al resto de los fieles desde el altar.
Por ejemplo, los feligreses que no quieran repasar la tabla periódica, estudiarán los efectos perniciosos de los colorantes alimentarios, los que no quieran hacer ejercicios de educación física podrán ver un documental sobre la obesidad, y los que no quieran repasar los verbos irregulares ingleses podrían estudiar estadísticas sobre la importancia de hablar idiomas en el mundo moderno.
Los obispos nos han adelantado que no habría problema en computar el tiempo de cualquiera de estas actividades como tiempo equiparable al dedicado a escuchar la palabra de Dios, a la oración, a la contemplación, la penitencia o a la caridad y en ningún caso podrá discriminarse el acceso a la salvación eterna a los fieles en razón de sus preferencias religiosas o educativas.
Tampoco han puesto la más mínima objeción a la aparente contradicción derivada de que el contenido de las misas esté basado en la fe y las creencias, en contraste con la naturaleza científica y académica de los contenidos que habitualmente impartimos en las aulas.
En un primer momento, las clases se impartirían sólo durante las misas obligatorias de los domingos y fiestas de guardar, para más adelante extenderse a otros actos religiosos de asistencia no obligatoria como bautizos, bodas, comuniones, funerales, ejercicios espirituales, ordenaciones sacerdotales e incluso ceremonias de canonización o beatificación.
Pero, ¿de dónde saldría el dinero para pagar al profesorado que trabaje los domingos? Sin duda alguna de los donativos que los fieles depositan en los cepillos, del porcentaje de impuestos destinados al sostenimiento de la Iglesia Católica o, en general, de los presupuestos de la Iglesia.
Para garantizar la calidad de las enseñanzas impartidas, nuestra asociación gestionaría directamente el dinero aportado por la Iglesia y con él contrataría a profesores de sólida formación pedagógica y científica que se encargarían de impartir las clases durante las misas.
Naturalmente, dado el carácter eminentemente laico de las clases, no dudaríamos en despedir fulminantemente a aquellos profesores que no mantuvieran una coherencia laica entre su vida profesional y personal haciendo cosas como casarse por la iglesia, acudir a misa semanalmente o participar en cualquier tipo de actos religiosos.
Finalmente, llevaremos nuestras negociaciones hasta el mismo Vaticano, con cuyas autoridades firmaríamos un concordato que garantizara la continuidad de nuestra noble tarea docente en las iglesias durante los años venideros.
¿Te parece un disparate? ¿Te parece difícil de conseguir? No es tan disparatado ni tan difícil. Ahí tenemos el ejemplo de los acuerdos entre la Iglesia y el Ministerio de Educación en torno a la asignatura de religión y su alternativa.
Al final han conseguido lo que nadie hubiera creído posible.
Entre tanto, puedes hacer llegar nuestra propuesta educativa a docentes, padres, alumnos, políticos, sindicalistas, medios de comunicación e incluso a las autoridades eclesiásticas. Tal vez así contribuyamos a que se entienda mejor lo que está ocurriendo en relación con la enseñanza de la religión en los centros sostenidos con dinero público.
Genial.
Pues como ejercicio intelectual me parece interesante. Pero no estoy en absoluto de acuerdo con su contenido.
Completo mi comentario anterior con una cierta ironía y con un poco de amargura:
Estoy un poco harto de todos estos comentarios.
Soy un profesor de un colegio concertado (15 años de docencia) y tengo la impresión de todo el mundo está contra nosotros.
Por una parte, para los sindicatos mayoritarios (UGT, CCOO, CSI-CSIF), lo importante es la escuela pública. (QUE NO DIGO QUE NO ESTÉN EN SU DERECHO DE PROCLAMARLO ASÍ). «Envía a tu hijo a la escuela pública», «Por una escuela laica». Con ese planteamiento, como voy a creer que puedan defender mis derechos como trabajador de un centro concertado y además de iniciativa religiosa.
He visto un escrito donde incluso afirman que los mejores preofesionales son los de la pública. ¡Menuda generalización!
Además su único argumento para tan profunda reflexión es que para ser funcionario se ha pasado el examen de oposición, que no digo que no sea difícil. En todo caso todos sabemos bien lo que demuestra el aprobar ese examen: que se sabe mucho de unos temas teóricos, porque la práctica docente no se examina por ningua parte.
Lo dicho, una vez más los sindicatos vienen a decir que soy un mal profesional, pues no he pasado un examen como ellos.
¡¡Que la escuela sea laica!! Pues a ver si me quedo sin trabajo que estoy en un centro religioso.
Para la asministración soy un trabajador baratísismo: doy 25 horas lectivas a la semana(¡¡Igualito que mis compañeros ¿? de la pública). Además por mi convenio (que firma la patronal, PERO QUE NO PUEDE SER MEJOR QUE LO QUE NOS OFRECE LA ADMINISTRACIÓN -de que sirve negociar otra cosa con la patronal si mi salario lo paga directamente la administración-) tengo otro importante montante de horas no lectivas. Si sumo todas y divido por las semanas qute tiene el curso, tengo un total de 37 horas que mi colegio -menos mal que no lo hace- puede exigir que permanezca en el centro (¡¡Otra vez igual que mis compañeros de la pública!!)
Además cobro menos (que para eso no aprobé el examen correspondiente). Pues como soy de secundaria unos 400 € brutos al mes. ¿Cómo decían los sindicatos? ¡A igual trabajo, igual salario! (Yo me conformo con que me igualen el trabajo o el salario)
Me podéis decir, preséntate a las oposiciones o a interinidades. Bien. Tengo también una pequeña «ayuda». Mientras que para un interino cada año o fracción de docencia cuenta unos determinados puntos, para mi «pobre y peor, mal profesional» de la enseñanza privada concertada, cada uno de mis años de docente cuenta -como no- la mitad. Toma más palo.
Me podéis decir que mis alumnos son mejores (puede que ahí si tengáis algo de razón…) que mi centro escoge aquellos que quiere en el proceso de matriculación (si decís esto, que creo que no, ME INSULTÁIS, DECÍS QUE MIENTO Y ESTAFO, pues he estado en el consejo escolar y sé como hacemos las coosas: baremación, baremación, baremación…)
Algunos dicen que tenemos más medios. Va a ser que no. El otro día vi un informe donde se decía que en mi comunidad el gasto por alumno y año en ámbito rural era de 5000 € y en ámbito urbano era de 3000 €.
Mi centro se daría con un canto en los dientes si, contando nuestros salarios, se llegasen -QUE NO SE LLEGAN, ya os dije que estoy en el consejo escolar y tengo acceso a la economía del centro- a 2000 €. Con eso funcionamos y habría dinero para pequeñas infeversiones. lo sé porque es el coste REAL de la etapa de bachillerato en mi colegio, que no es concertada.
Además en toda secundaria no bajamos de 29 alumnos/as por aula. Menos mal que la masificada es la enseñanza pública donde vienen a ser unos 20 alumnos aula.
Con todo esto (y perdón por el rollo) cuando mis patronales se manifiestan contra la loe, cuando a mis asociaciones sindicales se les tacha de fachas y reaccionarias, como no voy a pensar que EL RESTO DEL MUNDO está en mí contra, pobre -mal- trabajador asalariado, que no cuento ni para administración ni para sindicatos con peso.
UN SALUDO.