Todo el mundo se queja de lo mal que está la enseñanza secundaria en nuestro país pero a la hora de la verdad nadie le pone remedio. La nueva LOE irá pronto a la papelera si Dios quiere pues una vez más ha sido elaborada por gente que no ha pisado un aula en su vida.
Hay gente que expresa ese malestar mucho mejor que yo, aquí os dejo un nuevo artículo de Alicia titulado «La generación Logse» y una entrevista a Ricardo Moreno Castillo que se hizo famoso a raiz de la publicación del el «Panfleto Antipedagógico«.
Una de las cosas con las que estoy más de acuerdo con Alicia es cuando dice:
La más importante, en mi opinión: no se puede obligar a permanecer en un instituto a niños que no les interesa lo más mínimo aprender. Así de claro. El aumentar la edad de escolarización obligatoria de los 14 a los 16 ha sido el mayor error de esta ley. Todos conocemos casos de nuestra época de estudiantes de alumnos que no acababan la EGB. Se hacía un poco la vista gorda. Hoy en día por ley deben asistir a clase, y además dos años más de regalo. A ellos no les interesa y a los padres les da igual. Algunos progenitores sólo insisten en que los niños asistan a clase para no perder una subvención que les dan, o para cobrar la ayuda de libros o transporte. Ni más ni menos.
Estos niños no sólo no hacen nada, es que no dejan hacer nada a los demás. ¿A quién se le ocurrió que por obligarlos a permanecer en el centro les iban a aparecer las ganas de estudiar? ¿Sabéis la cantidad de problemas que dan estos niños en un centro? No los podéis imaginar.
Por eso cuando oyes en la radio a gente que llama y dice que la culpa de cómo están los institutos la tenemos los profesores, ya que muchos somos malos enseñantes…pues te ríes por no llorar.
Esto no significa que no crea conveniente que los alumnos estén escolarizados hasta los 16 pero no todos deben estudiar necesariamente lo mismo. Muchos alumnos reclaman aprender cosas más prácticas, un oficio con el que ganarse dignamente la vida.
No se le puede pedir peras al olmo,yo para animar a los alumnos les digo que en este país cualquiera puede llegar a ministro, para muestra de ejemplo la señora ministra de cultura en dos años nos ha ilustrado con afirmaciones como estas:
«Yo he sido cocinera antes que fraila.» (lástima que no siga siendo cocinera…).
«El español está lleno de anglicanismos«(evidentemente quiso decir anglicismos).
«Un concierto de rock en español hace más por el castellano que el Instituto Cervantes»(estupendo, pues no sé qué hacemos gastando la pasata en el instituto Cervantes)
«Me gusta madrugar para poder pasar más rato en el baño: allí leo el periódico, oigo la radio, oigo música y hablo por teléfono con alcaldes en bragas».(no se sabe si la que habla en bragas es ella o los alcaldes pero es una conducta que entiendo requiere algún tipo de explicación clínica).
«Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie».(la misma filosofía de Vera, Roldán y compañeros. El Archivo sí es de los catalanes).
En Pamplona, en los San Fermines: «Si quieres que te sea sincera, pensé que se vestían así cuatro, los que vemos por la tele corriendo el encierro. Pero todos vamos con uniforme, es fantástico. Mi hija de 4 años creía lo mismo (pues podía ser ministra su mismísima hija porque están a la misma altura).
«El Rocío es la explosión de la primavera en el Mediterráneo.» (todo perfecto salvo que El Rocío está en huelva que es el Atlántico).
«Deseo que la Unesco legisle para todos los planetas»(los estraterrestres se van a mear de risa, claro que primero están los simios…).
«Las señoras tienen que ser caballeras, quijotas, manchegas.» (a mi me gustan guapas, femeninas y cultas).
En referencia a la piratería: «Recuerdo las palabras de Leonardo da Vinci en las que dijo que lo que mueve el mundo no son las máquinas, sino las ideas, y defenderlas frente al plagio es una batalla necesaria para la sociedad«(lástima que la frase sea de Víctor Hugo).
La recopilación de frases célebres ha sido tomada de este blog.
Hoy se hace eco Enrique Dans de la nueva metedura de pata de la ministra que lleva un bolso de Louis Vuitton más falso que Judas.







Leo este post, en el haces tuyas las palabras de Alicia sobre lo pertinente que sería dejar fuera de la escuela obligatoria -es decir, de la posibilidad de acceder a la educación como todos los demás jóvenes, a quienes por razones diversas rechazan el sistema escolar- el mismo día que he comenzado a trabajar con un grupo de alumnos de Educación Compensatoria de 2º de ESO, de los que además soy tutor. Es decir, con alumnos que tienen el perfil de quienes, Alicia, tú y tantos otros consideráis que deberían dejar las aulas a los 14 años (o al menos no asistir a las mismas aulas que los demás).
Voy a estar con ellos seis horas semanales, tratando de que adquieran conocimientos y destrezas que no han sido capaces de adquirir (por distintas razones) en años anteriores (en el ámbito de la educación lingüística, de la competencia literaria y también de la comprensión de determinados hechos y procesos históricos y geográficos.
Mi impresión es de que se trata de niños-jóvenes que necesitan un modo diferente de concebir la clase (no hablo del «circo» de Ricardo Moreno Castillo), sino de una clase capaz de hacerles adquirir algún tipo de compromiso con el trabajo, que les permita tener una imagen de sí mismos como escolares mejor de la que tienen ahora y cuyo objetivo sea, no segregarlos definitivamente hacia una vía muerta hasta que tengan 16 años, sino tratar de reintegrarlos al sistema general, es decir, tratar de que promocionen a 3º y de que el curso próximo puedan incorporarse normalmente a su grupo de referencia.
Ello requiere no una enseñanza de segunda, sino un programa basado en la calidad de nuestro trabajo.
La impresión que me han dado, dentro de una clase activa (una hora y media con un breve descanso en medio) en la que hemos leído, hemos comentado lo leído, hemos hecho actividades de léxico, han escrito un final diferente para el relato, se han comprommetido a traer mañana el texto en limpio y he dado instrucciones en relación con el cuaderno de clase ; la impresión que me han dado, digo, es que pueden salir adelante en la medida en que el tiempo que dedicamos a hablar de segregación lo empleemos en hacer las cosas de otro modo. O en exigir a los responsables educativos que, ya que han optado por la integración de la diversidad del alumnado dentro de una misma modelo educativo, pongan los medios, que han de ser medidas de calidad.
Una de las principales medidas de calidad es abandonar el libro de texto y programar las actividades de aula de acuerdo con unas necesidades educativas concretas y no según como las editoriales entienden el currículo.
(Paco, si respondes a este comentario, no hables, por favor, de lo estupendo que yo soy. Habla de lo que yo hablo)
Los alumnos desfavorecidos de tu centro tienen la suerte de tener un profesor de compensatoria , si así fuera en todos los centros quizás estaría de acuerdo contigo pero la triste realidad es una gran parte de alumnos que necesitan un profesorado específico para ellos coexisten en el aula ordinaria con el resto de alumnos sin recibir la debida formación, en mi centor en el mejor de los casos salen del orden de tres horas a la semana.
Estamos hablando de un 10% del tiempo total lo cual es insuficiente.
Estudiar hasta los 16 todo el muno SI , ¿los mismos contenidos/programas…? lo cuestiono pues a partir de 2º de ESO se debería diversificar mucho más las posibles alternativas, estamos hablando de dar a elegir no de obligar a nadie a optar a una cosa o a otra.
De hecho los responsables educativos ya van dándose cuenta de ello parcialmente y se ha rebajado la edad para cursar diversificación curricular y para entrar a los cursos de capacitación profesional que sustituirán a los actuales programas de garantía social.
Lo que dices cuentáselo a los padres de ese 30% de alumnos que se van del instituto sin obtener el título de graduado en ESO y sin haber aprendido un oficio que les sirva para encontrar trabajo.
Yo soy profesor de alumnos de diversificación y creo que esos programas funcionan bien por estar bien dotados de profesores específicos pero hay muchos alumnos inmigrantes y de N.E.E que están tristemente sentados en el aula sin recibir la ayuda que necesitan, imaginaté mas de 20 horas sentados como quien oye llover, eso es muy triste Felipe y ocurre con más frecuencia de lo que debería.
Un saludo de Paco
Hay chicos que con 14 ó 15 años se sienten prisioneros en el aula, que tratan de escapar o en su defecto, de boicotear la «cárcel». Ellos no tienen la culpa de su situación, pero tampoco lo tienen sus compañeros, ni el profesor que se enfrenta a un grupo de 30 alumnos.
En una clase con 15 chavales, quizás sería imaginable una enseñanza a medida, una atención personalizada. Pero desgraciadamente, en las aulas reales, los chicos que están decididos a no estudiar son un verdadero perjuicio para sus compañeros, que también tienen su derecho a la educación. Y para sus profesores, que tienen derecho a un trabajo digno.
Creo que una educación tipo Garantía Social, pero de mayor duración, o al menos prolongable, sería la mejor opción para aquellos chicos que odian el instituto. No se trata de librarse de ellos si no de ofrecerles una opción aceptable.
Yo creo que en este asunto, como en otros muchos que tocan al debate educativo, hay que huir de maximalismos y posiciones encastilladas. Lo útil es lo que funciona, lo que sirve a las necesidades de los alumnos y alumnas, y por tanto la legislación y las administraciones educativas deberían contemplar la necesaria flexibilidad para acoger las iniciativas de los centros, de los ayuntamientos y de otras entidades que pueden contribuir a dar la formación (u ocupación) que esta clase de alumnos requiere.
El que tales iniciativas se lleven a cabo en todo o en parte en los institutos o en centros de formación ocupacional, mediante de los profesores ordinarios, por empresas, etc., me parece secundario. Hay que encontrar fórmulas para que los chavales que por una u otra razón no se encuentran cómodos en la vía habitual, encuentren otra más adecuada a sus necesidades.
Que al final todos alcancen el mismo título, como expresión de una formación mínima que la sociedad considera imprescindible, es lo deseable, pero tampoco creo que haya que convertir tal propósito en un tótem. Hay cosas mucho más importantes, como que los chavales se hagan responsables, aprendan cosas útiles para la vida (para sus propias vidas, pues no todos quieren lo mismo), comiencen a ganar su propio dinero (Javier Escajedo ha recordado alguna vez que para ciertos muchachos esto es esencial, porque les hace sentirse dueños de su propio destino), crezcan en autoestima y se afirmen como personas. Siempre podrá recuperarse para la enseñanza reglada (y para el título, si éste es necesario para la promoción personal y laboral) a una persona madura y consciente, mejor que a un irresponsable. Es cuestión de arbitrar fórmulas que lo hagan posible.
Que con vías alternativas se reintegre a los chicos que caminan por ellas al sistema general puede ser un propósito razonable y plausible para algunos casos (por ejemplo, para el perfil de alumnos que describe en su comentario Felipe), pero no para otros. En todo caso, ésta es una decisión que han de adoptar los propios alumnos junto a los profesionales de la educación.
No se me oculta que en mi argumentación hay un punto débil, que tiene que ver con los medios necesarios para poner en práctica esta amplia panoplia de recursos formativos y educativos que yo he descrito. Esos medios, hoy por hoy, no existen, y no sé si con las actuales leyes y presupuestos educativos, o con los que vengan tras ellos, van a existir.
Hace meses, llegó a mis manos de manos de otro, el dichoso Panfleto antipedagógico. Durante días, pensé en el tema, hice anotaciones al margen y mil cosas más, pero finalmente decidí pasar por alto, un tema sobre el que escribía alguien, que como es evidente, maneja el arte de escribir, pero que considero es un profesor que arremete contra el sistema en general basándose en ocasiones, en argumentos sin base alguna. Y lo que es peor, se permite generalizar en exceso, tirando así, el trabajo de los pedagogos por tierra. Al señor Ricardo Moreno, haciendo uso de esa palabraría que nos atribuye y reconociendo de antemano, mi escasa habilidad para escribir, le diría mil cosas y le debatiría otras tantas. De cualquier manera, es de chiquillos el atribuir la causa de un problema o la situación generada en el mundo educativo a una de las partes. Sí, todos tenemos nuestra responsabilidad, hay pedagogos mejores y peores como policías y camioneros, nosotros estamos dispuestos a asumir la parte que nos corresponde, pero le sugiero a usted, que mire a su alrededor, valore la labor de sus compañeros y compruebe si verdaderamente todos, hacen más de lo que les corresponde, o lo que es mejor, si todos cumplen con las funciones que legalmente le son atribuidas. Sí, y puestos a ello, eche un vistazo a la universidad también, esta vez intente ser un poco más objetivo, por favor; me bastaron unos meses como becaria de investigación en una de las supuestas, mejores universidades de España, para darme cuenta de lo que se cuece en su interior, ver lo idílico que es allí el trabajo y comprobar la labor de algunos directores de tesis.
Por enunciar alguna de las cuestiones que a usted le debatiría:
En qué cabeza cabe, que un alumno de 12 años pueda decidir sobre su futuro académico del modo que usted lo plantea. Cuando un alumno no quiere estudiar, se deben analizar las causas de esta decisión. En muchas ocasiones el desfase que tienen con respecto a su grupo de referencia es tal, que lo que escuchan les suena a chino. Busquemos alternativas a este problema y cuando sepan leer y escribir, mínimamente, ofrezcámosles una oferta amplia, entonces puede entrar en juego el oficio al que hace referencia o una formación más práctica, no antes. Por favor, no distingamos oficios de primera y de segunda, antes de que el niño haya adquirido unos conocimientos mínimos que le permitan desenvolverse como ciudadano activo el día de mañana. Por otra parte, recuerden los euros invertidos en mejorar el prestigio de la FP, piensen en la verdadera demanda que hace la empresa en un mundo tan competitivo como éste y en la formación que los chicos deben recibir para insertarse en él.
Sobre esto mismo, comparto con Felipe y con Paco. Es verdad Paco, que la situación de los centros es muy diferente, pero también es verdad, que las alternativas a veces, vienen determinadas, aunque no dejen de estar condicionadas por otros factores, por lo que cada uno de nosotros está dispuesto a hacer. Que los alumnos progresan en mayor medida con una menor ratio, es una evidencia y que si se trabaja de forma diferente se puede tirar de algunos chicos para adelante, que no de todos, (Felipe, comparto esto contigo) es una de mis firmes convicciones. Defensora de esto, os cuento ahora, lo que estamos haciendo este curso en mi centro. Pues bien, como no contamos con profesor de compensatoria Paco, se han organizado desdobles en la mayoría de las materias, hasta Bachillerato. ¿Es esta la solución?, pues no, pero mientras la Administración se da por enterada, nosotros trabajamos mejor, se puede trabajar con las, populares, adaptaciones curriculares significativas, consiguiendo así, que el alumno progrese y no se limite a estar en un rincón, los problemas de comportamiento son mínimos y el absentismo está mucho más controlado. ¿Qué nos ha supuesto?, una mayor carga en los horarios, carga que todo un claustro a estado dispuesto a asumir. ¿Funcionará?, cuando pasen unos meses podré hacer una valoración, por ahora, siendo objetiva, sólo es una esperanza. Esto, Sr. Ricardo, no tiene mucho que ver con el discurso vacío que atribuye a los pedagogos, así como tampoco tiene que ver con ello, el que como otros muchos compañeros, haya pasado varias tardes seleccionando cuidadosamente el material que voy a trabajar con mis alumnos en las clases de apoyo de Lengua y Literatura y de Historia. ¿Qué hacen otros, mientras algunos trabajamos?, dedicarse a hacer entrevistas, dar plucidad a sus escritos y seguir esperando que vengan otros a resolver los problemas que vivimos y entre todos hemos generado. Sólo espero, después de leer tanta falacia, bien escrita, pero falacia, que no esté usted entre estos otros.
Yo tampoco tengo la solución, pero creo que el sistema, desde el principio confunde una cosa: la incuestionable igualdad de oportunidades y la igualación de todos los alumnos. Sólo puedo hablar de mi experiencia. A partir de 2º de ESO, y sobre todo en este nivel, la cosa no funciona. Y no me parece elitismo la posibilidad de que haya varias opciones para un alumno de 14 años. Es más, me parece terrible la situación de esos alumnos que lo único que hacen es «esperar el ciclo» como ellos dicen, esperar a cumplir los 16 para poder optar. No son sólo años «desperdiciados» sino que les perjudican, se debe quedar tocada su autoestima, y el rollo de ser alumnos difíciles o de estar de sobra… Mi experiencia es que se puede «salvar» (qué feo) al que quiere (prestándole una atención más directa si lo necesita), pero al que no quiere, no quiere. La clave está en que seguramente querría otra cosa.
Por supuesto creo que los alumnos tienen que estar en las aulas hasta los 16. He impartido durante años la ESO y los PGS y muchos alumnos de esos dados por imposibles acaban reaccionando
¿Qué significa que no estudien lo mismo? ¿Itinerarios encubiertos? Eso es clasismo porque casualmente nunca hay en esos grupos muchos hijos de abogados o similares. ¿Adaptaciones? ¡Tendrían que ser para todos, no sólo para los que van mal! Y eso es algo que está en la ley, en todas desde la LOGSE, ir hacia una enseñanza personalizada.
Los PGS no deberían ser para los alumnos de 15 años pues uno de sus puntos fuertes es justamente que se cursan voluntariamente y como una alterantiva para los que no han obtenido el título, no son caminos sencillos y devaluados, propones que no se obligue a nadie a estudiar y en cambio quieres eso para una de las pocas cosas voluntarias que sí funcionan.
Profesores de compensatoria y diversifciación los que quieras, pero el asunto está en por qué llegan esos alumnos ahí. Hablando con ellos la mayoría te dice que llevaban años mal. ¿Cómo puede ser que un alumno ya vaya mal a los 10 años y que no se haga nada? Curso tras curso va empeorando su nivel y comportamiento hasta que llega un punto en el que parece que la única salida sera echarlo o ponerle en un grupo gueto. Pero si dices algo te responden que siempre echamos la culpa a los profesores (yo creo que no son responsables, pero que algo tienen que ver y si no ¿qué hacemos en clase, sólo ocuparnos de los que ya tiran solos?).
¿Cuáles son las causas de ese desapego por la escuela? El «no quiere estudiar» me parece muy simplista, hay que ir más allá, ¿entiende lo que estudia? ¿cree que le servirá para algo? ¿le fallan hábitos básicos? ¿tiene otros problemas?
La solución de Ricardo Moreno de decidir el futuro a los 12 años me parece de ciencia ficción, ¿cuántos niños hay a esa edad maduros para tomar esa decisión? Hacemos recaer aún más el peso en las familias, con las desigualdades que eso está comportando
Seguro que al «profesor» Ricardo le están bajando las ventas de su libro y entre todos le estamos ayudando a subirlas. Porque lo importante es que hablen de uno …… aunque sea mal.
Yo no voy a entrar en polémicas sobre la educación y el sistema educativo. Yo creo que hay que trabajar con los alumnos que tenemos y ser coherentes y comportarnos de la forma más profesional posible, vamos hacer bien nuestro trabajo. Esto supone obtener los mejores resultados posibles con los pobres recursos que disponemos.
Lo siento estoy harto de quejas.
¡Me encanta que haya gente harta de quejas!, ¡estupendo!. Ya somos más los que pensamos que hay que denunciar la situación pero sin olvidar que el tiempo pasa mientras nos quejamos.
Foot…
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