Artículo de El ComercioDigital.com

La Universidad española ha perdido en sólo ocho años 250.000 matriculados y en 190 carreras ofrecidas por centros públicos no llegan a 10 los inscritos en primero

De la masificación a las clases particulares. La Universidad de Oviedo no es la única que pierde alumnos en España por más lo haga el doble que la media y sólo sea superada por Navarra y Aragón. En una generación, la Universidad española ha pasado de hacinar estudiantes en las aulas y permitirles el uso de laboratorios sólo unas pocas horas por la falta de equipamiento para todos ellos, a tener grupos con un solo alumno en un puñado de titulaciones. Es la consecuencia lógica de la caída del número de jóvenes de entre 18 y 22 años: en una década, han bajado de 3,3 a 2,6 millones. Y de la multiplicación del número de universidades (en 1996 había nueve privadas, hoy existen 22) y titulaciones. Una combinación que sitúa a los centros de enseñanza superior ante un reto de gran entidad: el de captar alumnos en un colectivo cada vez menor o replantearse algunas carreras. La Universidad española, que en los 80 se enfrentó a un crecimiento desmedido, hoy se prepara para reducir su dimensión. Hasta hace poco era un tema tabú, pero ahora ya hay quien se atreve a vaticinar en voz alta lo que muchos temen: el cierre de titulaciones.

Los demógrafos lo habían advertido a comienzos de los 90 cuando la llegada masiva de jóvenes a las aulas universitarias creó un gravísimo problema de masificación: en quince años las promociones descenderían a gran velocidad. Hicieron pleno: hay 700.000 jóvenes de 18 a 22 años menos que hace una década. Y dentro de cinco años la cifra se habrá reducido en otros 300.000.

España tiene hoy el tercer mayor porcentaje mundial de ciudadanos con estudios universitarios en la población de 24 a 34 años: el 26%, por detrás de EE UU y Canadá. Por eso, no cabe esperar que aumente el porcentaje de jóvenes que van a la Universidad. Más bien lo contrario: una potenciación de la Formación Profesional podría restarle alumnos. A corto plazo, la inmigración tampoco contribuirá a generar más estudiantes.

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