A raíz de la huelga en apoyo de Cabanillas y denuncia del estado de indefensión de los docentes en nuestra realidad nacional hubo unas desafortunadas declaraciones de Rafael Delgado presidente de la FREAPA (La Federación Regional Extremeña de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos de Centros Públicos) criticando al profesorado, este señor está liberado de dar clases por ello se entienden mejor sus declaraciones.
Pero lo peor no fué esto sino las declaraciones que posteriormente hizo un tal José López asesor legal de la citada Federación por las que la asesoría jurídica del CSIF le ha interpuesto una merecida demanda judicial.
Dice el sindicato que la «irresponsabilidad mostrada por este representante comparando demagógicamente al profesorado con maltratadores de mujeres, y animando a los padres a agredir a los profesores porque no los tienen en cuenta, provoca un rechazo de este colectivo que dificulta la necesaria interrelación entre ambos colectivos de la comunidad educativa».
Las impresentables declaraciones pueden leerse aquí en su totalidad.
Para terminar la historia reproduzco la carta que hoy aparece publicada en el diario extremeño «Hoy» en respuesta al Sr. Delgado firmada por 21 profesores del IES de Segura de León.

De lamentables, sesgadas e indignantes pueden calificarse las declaraciones del presidente de FREAPA, Rafael Delgado, publicadas en este diario el 9 de noviembre, en referencia a la huelga de profesores del martes 7. De ellas se destacan lindezas de este calibre: «Los profesores condenan a miles de alumnos a perder un día de clase», o «no están acostumbrados a la enseñanza obligatoria», o también «cobran por ejercer su trabajo, aunque a veces no sea tan fácil como a ellos les gustaría». Le recordamos, señor Delgado, que usted es también docente, y que suponemos, seguramente, que está liberado de su labor pues tampoco terminó por ‘acostumbrarse’ a la enseñanza obligatoria.

Es evidente que usted no tiene en cuenta que todo trabajador (profesor o no) realiza un trabajo que merece dignidad y respeto, y tampoco que desde principios del s. XX existe un derecho de huelga como protesta por circunstancias laborales que consideramos injustas y denigrantes para nuestro colectivo. Y realmente lo son: nos encontramos ante abusos diarios, ingerencias, y ofensas, generadoras de una situación de indefensión que, de no tratarse urgentemente, estallará conflictivamente más pronto que tarde. De seguir así, el panorama de judicialización de los conflictos escolares será creciente, como única medida de defensa de un sector del funcionariado (profesores), que ve condicionados sus derechos fundamentales (derecho al desarrollo de un trabajo en condiciones dignas).

La situación laboral de los docentes es cada vez más problemática en los centros: un sistema educativo que no funciona, basado en una ley general que cambia cada vez que el signo político varía (hecho significativo de una sociedad en profunda crisis), desprestigio social de nuestra labor, desprecios, insultos y amenazas por parte de una minoría de alumnado y del sector de padres. Muchos entenderán nuestra situación, pues diariamente se hace imposible el derecho a la educación de sus propios hijos (norma constitucional), al existir una minoría de alumnado que no desea seguir estudiando y que nuestro sistema educativo ‘recoge’ para simplemente actuar como ‘guarderías’. El Estado se ha desentendido de la formación de estos alumnos, que seguramente con la estructura curricular de la E.S.O. se sienten «desasistidos» y por eso rechazan todo el sistema; los políticos impusieron en su día la enseñanza obligatoria hasta los 16 años (para todos, quieran o no estudiar), y se lavaron las manos de sus consecuencias, que ahora sufrimos. Eso sí, mientras sus hijos van a los mejores colegios privados en los que no suele haber problemas, pero esa es otra historia…

La postura del señor Delgado, fiel portavoz no de los padres y madres sino de otros intereses (a buen entendedor…), contribuye sin duda a enrarecer aún más el ambiente en la comunidad educativa, y menosprecian a unos manifestantes por una causa justa, conscientes de que todos somos Carlos Cabanillas.

Harto estoy de ver como en todas las posibles comisiones que se crean para analizar y buscar soluciones al problema de la violencia escolar hay catedráticos de universidad, psicólogos de salón, liberados sindicales, políticos y demas especies que tienen un denominador común, el hecho de que no han pisado un aula en su vida o hace un montón de tiempo que huyeron de ellas.
Por favor que cuenten con la gente que lidia dia a dia con padres y alumnos.