En Rebelión.org leo un artículo titulado ¿Qué está sucediendo en el sistema educativo andaluz? firmado por Julia Rodriguez , muchas de las cosas que dice son extensibles al sistema educativo español en general.
Se hace preguntas tan inquietantes y motivadoras como esta:

¿la única forma de trabajar por mejorar los niveles de aprendizaje de los alumnos es participar en proyectos TIC, bilingües, de paz, cursos CEP, reuniones de ciclo, de departamento, de equipo educativo o de lo último que se le ocurra a la Administración? ¿no es a veces más bien al contrario? ¿no suponen todas esas parafernalias, con su burocracia correspondiente, una pérdida de tiempo y esfuerzo que se podría estar dedicando a otras cosas realmente más efectivas para mejorar el aprendizaje del alumnado, cosas que muchos profesores hacen sin que se les reconozca y a pesar de (no gracias a) todos los proyectos y papeleos que luego salen en los medios a toda página como grandes logros de la Consejería?, ¿tan mal funcionaban los centros cuándo a los directores los elegía el propio claustro de profesores de manera democrática?… ¿resulta en definitiva que el profesorado no hemos dado la talla y por eso el sistema está en crisis?, ¿o no será que es el propio sistema el que crea las condiciones de la crisis (individualismo, frivolidad, inestabilidad, violencia, incultura general…) y la utiliza como coartada para aumentar su control y sus niveles de explotación sobre los que trabajamos en esto?

Cuestiona el borrador de Estatuto de la Función Pública Docente que se aprobará y empezará a aplicar en breve, una nueva chapuza zapateril.

El objetivo no es que los alumnos, y la sociedad por consiguiente, sean más cultos ni más libres ni más democráticos. El objetivo es aumentar el control, volvernos a todos más vulnerables, evitar cualquier tipo de iniciativa colectiva y organizada que plante cara ante los recortes en derechos laborales que se están produciendo, crear inestabilidad, hacer que veamos al enemigo en nuestro vecino, en nuestro compañero, en nuestro alumno y su familia… y entonces poder aumentar la tasa de explotación sobre los trabajadores y volver atrás sobre logros históricos que tanto esfuerzo nos costó conseguir, sin que se produzca el más mínimo revuelo.

Y todas estas medidas se están llevando a cabo por parte de gobiernos que se llaman de izquierdas (tanto el andaluz como el del estado), con la connivencia y el beneplácito de una buena parte de los dirigentes sindicales, imponiéndolas bajo la excusa de dar soluciones ante la “insostenible situación del sistema educativo”. Nos están dando gato por liebre. También en los aviones nos tenemos que subir con bolsitas de plástico transparentes para evitar ataques terroristas masivos. ¿Hasta dónde nos vamos a dejar engañar? No podemos seguir callados. El silencio no nos lleva a ninguna parte. Hay que exigirle a los sindicatos que, desde posiciones de clase, planten cara a esta tendencia y hagan de verdad una apuesta por un sistema educativo público de calidad compatible con los derechos de los trabajadores, las mejoras laborales y una cultura de la democracia en los centros.

Lo suyo es leerlo en su totalidad.