En diversos diarios aparece hoy publicado el estudio incluido en el número 5 de los Cuadernos de la Fundación SM, con el nombre «Las emociones y los valores del profesorado». Su autor es Álvaro Marchesi catedrático de Psicología Evolutiva de la UNED y ex secretario de Estado de Educación (1992-96), uno de los responsables del desaguisado actual…
Voy a reproducir el contenido de uno de los más completos pues ocurre que muchas veces al cabo del tiempo no puedes acceder al mismo si no eres suscriptor de pago.
Crece el clima de satisfacción entre los profesionales de la enseñanza básica en España, aunque, según su opinión, el nivel del alumnado cae en picado, en parte debido a la Logse, de acuerdo a los resultados del informe «Las emociones y valores del profesorado», presentado ayer por la fundación de la editorial SM, especializada en libros de texto.
El autor del informe, Álvaro Marchesi, catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid, destacó la principal queja del cuerpo docente de los centros públicos y concertados españoles: la «sensación de pérdida de autoridad» con respecto a sus alumnos. «No sólo perciben que imponen menos que antes, sino que lamentan la actitud permisiva de la sociedad hacia los menores, a los que se da todo lo que piden, no se les ponen límites, no se les exige nada; y la enseñanza es eso, exigencia, dedicación, disciplina», aseguró a preguntas de los periodistas.
«¿Cómo van a tener todo esto en el colegio o instituto si la sociedad ya no se lo pide y ni siquiera lo tienen en casa?», se preguntó. Marchesi también puso de manifiesto la «falta de apoyo por parte de las familias», que «no se preocupan por la evolución de la educación de sus hijos, su esfuerzo o su expediente». Los profesores perciben que gozan de una menor autoridad porque las familias les apoyan poco y porque la actitud social es «más permisiva», sobre todo entre los adolescentes y preadolescentes de Secundaria.
Descontentos con el sistema
Según Marchesi, que también es secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos, la mayor parte de los consultados «volvería» al modelo educativo anterior si se lo propusieran. Los profesores de Secundaria (60 por ciento) y de centros de titularidad pública (63) son los más descontentos con el sistema actual. «Más de la mitad volvería a la estructura organizativa de los años 70 y 80, es decir, a la Ley General de Educación» (EGB, BUP y COU), señaló. Es más, tres cuartas partes de los profesores consultados consideran que el sistema «ha ido marcha atrás» con la Logse, ley impulsada por el Gobierno de Felipe González que amplió la enseñanza obligatoria de los 14 a los 16 años.
Entre los jóvenes futuros docentes en proceso de formación o que aún no ejercen -educados ellos mismos bajo la Logse-, sólo el 22 por ciento opina que la educación «ha mejorado», frente a un 73 que piensa lo contrario. «Los maestros añoran unos tiempos más homogéneos, un estilo y unas condiciones de enseñanza más tranquilas», concretó el catedrático, mientras que los profesores de Secundaria, «prefieren la estructura anterior, más selectiva, que permitía a los alumnos diferentes opciones a los 14 años y dirigir su futuro profesional».
En cuanto a la ya mencionada satisfacción profesional de los educadores consultados, el 56% asegura estar «contento» con sus condiciones laborales. De hecho, el 78 por ciento indica que «no dejaría su profesión como profesor aunque encontraran un trabajo similar».
Desconfianza institucional
Pese a esta «satisfacción», los docentes aseguran sentirse «poco valorados» por la sociedad, por las administraciones y por las familias de los alumnos. De esta forma, sólo el 6 por cien cree estar «valorado socialmente», y apenas un 9 por ciento considera que las administraciones les tratan como deberían. De hecho, pocos «confían» en las instituciones de mayor rango, como el ministerio que dirige Mercedes Cabrera (menos del 20 por ciento), las consejerías autonómicas (20 por ciento), la universidad (algo más del 30 por ciento) y los centros de formación del profesorado (40 por ciento).
Con respecto a los alumnos, según sus profesores, su mayor «defecto» es que «se esfuerzan poco», según el 64 por ciento de los que respondieron al cuestionario de la editorial SM. Otra carencia que destacan es la «escasa responsabilidad» de sus pupilos (uno de cada cuatro). Por debajo del 5 por cien están los que consideran la falta de solidaridad, el carácter violento o la poca sociabilidad de los escolares.
Implantación positiva
En cuanto a la futura asignatura de Educación para la Ciudadanía, la mayoría de los profesores está de acuerdo con su implantación, que consideran «positiva», más en el caso de los profesionales en formación, (78 por ciento) que entre los que están en activo, el 57 por cien. Dentro de este último colectivo, los más contrarios a la incorporación de la nueva materia son los docentes de centros públicos, donde, no obstante, apoya esta asignatura más de un 53 por ciento.







El 60% de los profesores de este país anclados en el pasado, y lo que es peor, sin animo de mirar hacia el futuro.