En el artículo El “efecto Logse” y otros cuentos el orientador extremeño Jose A. Moreno nos descubre y analiza el informe que con el mismo título ha publicado el Instituto Forma de investigación educativa.
Existe, alrededor del año 2000, un derrumbamiento de las tendencias de los indicadores de nuestro sistema educativo, en particular de los referidos a la enseñanza posobligatoria: Bachillerato, Formación Profesional, la Universidad más adelante. Al principio, parecía algo coyuntural, sonaba raro un cambio de tendencia tan radical. No se les hizo mucho caso, a pesar de que el hecho de que afectaran a tantas series de datos debería haber preocupado algo más.
Han seguido apareciendo datos, y las series no remontan: cae el número de estudiantes a los 17 años, hay menos estudiantes en Bachillerato, se presentan menos a la Selectividad… Por otro lado, el fracaso escolar roza el 30% de los alumnos, con una buena cantidad de comunidades autónomas que se sitúan alrededor de un alarmante 35%. La red pública y los varones son los que más sufren esta lacra, y no se encuentran soluciones.







Poco se yo de las Políticas de Educación (por el momento).
Pero me atrevo a corroborar ese dato referente a la caída de índices tales como, por ejemplo, los estudiantes en bachillerato.
No se si se deberá a eso exactamente, pero mi propia experiencia personal se ha nutrido del hecho de ver como mis compañeros de clases desde 1º de ESO hasta hoy mismo hemos sido «contundentemente filtrados» por el sistema educativo. Y con esto me refiero al hecho de ver cómo los compañeros han ido abandonando los estudios, ya sea «por H o por B», como coloquialmente se dice.
Pero lo cierto es eso. A mayor grado de enseñanza, menor número de alumnos. Sólo ha de verse el número de alumnos matriculados en mi Carrera, en 1º: ¡creo que no alcanzamos el centenar!
Este es mi humilde y, probablemente equivocado, punto de vista.
Un saludo.