Vía Firgoa. Artículo publicado en el diario La Verdad de Albacete.
Passsssa, coleguis? ¿Cómo van esos sudores? ¿Ánimo, que ya falta poco! En los próximos días os vais a presentar a diversos exámenes durante tres días para jugaros el acceso a la carrera de vuestros sueños. Os harán una batería de preguntas sobre materias peregrinas: mecánica, dibujo, química, organización de empresas, biología, ciencias medioambientales, etc amén de algún test de idiomas y preguntas esotéricas sobre sintaxis pizarrera (¿No os olvidéis de los suplementos! Toda la vida es suplemento, dijo un filósofo adosado).
Os escribo esta carta para recordaros que la palabra selectividad no significa lo que dicen que significa. Todo el mundo (casi el 95 %) aprueba la prueba (¿qué figura retórica es?) y son innumerables los que sacan más de 8. El ridículo porcentaje de los que no aprobéis lo hará en septiembre, porque la Universidad pública no os exigirá que sepáis pensar, razonar, y menos, escribir. Se puede aprobar la selectividad con 65 faltas de ortografía, cero acentos y las comas sembradas a voleo.
La universidad del siglo XXI está concebida como una empresa de servicios para satisfacer a sus clientes. Necesita clientes, muchos clientes. Vosotros nunca seréis estudiantes universitarios, sino clientes. Con los planes de Bolonia os regalará un papel que pondrá grado (apenas 5.000 euros, más IVA) y, después, os pedirá de tres mil a cinco mil euros por cada papel que ponga postgrado (aunque, tal vez, sin la T, signo de latinismo retrógrado). Al fin y al cabo, ese grado es la prolongación del Progresa Adecuadamente, como habéis hecho hasta ahora.
La universidad posmoderna es un negocio múltiple al servicio del cliente: pisos de alquiler a precios astronómicos, cursos de otoño, primavera, otoño e invierno, y actividades (ojo al sustantivo) culturales (ojo al adjetivo) en las que sólo debéis aplaudir y pagar 50 euros por actividad (otros 1.500 euros), y cuyo objetivo es, por poner un ejemplo, que las 50 horas de la actividad cultural La posición de los labios en el lanzamiento de aceitunas os sirva para eliminar la optativa Gnoseología de Platón, Niels Böhr y la escuela de Copenhague o La empresa del siglo XXI y la teoría de los juegos.
Como mandan los cánones, la empresa cuida, mima, a sus clientes. En los cuatro o cinco años de carrera asistiréis, gratis, claro, a unas doscientas fiestas de la cerveza o del cubata para que, siguiendo a Horacio, poeta un día más conocido en Europa que Shakira o Alejandro Sanz, aprendáis deleitándoos y no os agobiéis ni acabéis por centenares en los divanes psiquiátricos (vulgo, siquiátricos). Luego están los 10 puentes y tres acueductos, las vacaciones de Navidad y Semana Santa, el mes de exámenes de febrero, los viajes de placer a Granada o de estudios a Cancún, las fiestas patronales de las 285 facultades etc. (Total, cuatro meses de clase, 16 semanas, eso sí, de alto rendimiento).
Recordad que lo que se llama, more socialdemócrata, enseñanzas regladas, o séase, las clases, son minucias y apenas tienen importancia. La verdadera cultura empieza al atardecer (13.432 actividades culturales el año pasado) y, a veces, se prolonga en botelleos culturales. Si no coleccionáis al menos 100 certificados extracurriculares, habréis fracasado o empezado a fracasar, porque confundiréis matrículas y sobresalientes con saber y mérito y acabaréis ayunos de inteligencia emocional para ser comisarios culturetas y concejales de urbanismo.
No olvidéis que no os basta con acabar una carrera. Debéis acabar dos o tres y cursar seis o siete másteres. El negocio es como la energía. Pero tampoco olvidéis, en este capitalismo al que vais a servir, que el objetivo no es el saber, sino conseguir ganar vuestro primer millón de euros antes de los treinta. Si veis que no vais a conseguirlo, jugad al golf.
Nota para darwinistas. Si no deseáis pasar calor ni agobios ni otras neuras haciendo las pruebas de selectividad, podéis dirigiros hacia otras Universidades donde, frente a la batería de preguntas arriba indicadas, sólo se os hace una ingenua y fácil pregunta: ¿Tienen sus padres 30.000 euros? Si la respuesta es sí, prueba superada. Inmediatamente, el papá y la mamá os regalarán un Audi 3 por la hazaña.
Nota sobre idiomas. En la llamada prueba de idioma, elegid el árabe, la próxima lengua oficial de Eurabia y del Emirato de AlMurciya donde la mayoría de vosotros vais a vivir.
Nota gramatical. He puesto una coma fuera de su lugar.







Madre mía, menuda batería de golpes como panes! Eso sí, todas tristes verdades!
Te importa que reproduzca este texto en una de las entradas de mi Space? Con las pertinentes referencias, por supuesto.
El artículo está publicado en un periodico, yo simplemente me hago eco, no has de pedirme permiso para nada.
Ah! Jajaja! Perdona por el error… jejeje.
“De la selección natural.(Carta a los alumnos de selectividad) : Aulablog21” was indeed a terrific
blog post and I personally was in fact quite happy to read the article.
Thanks for the post-Jermaine