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¿Abandonan las familias el sistema público en favor del concertado por que sienten que el sistema público no les ofrece lo que ellas buscan ?
Hay datos que llevan a pensar en ello, basta leer la prensa:
- Overbooking’ en los centros concertados para el próximo curso en El Correo Gallego.
- Cientos de alumnos de infantil no podrán entrar en los centros concertados elegidos en El faro de Cartagena.
- Cinco colegios concertados copan la lista de los centros más solicitados en El Hoy de Badajoz.
- Las solicitudes para estudiar en colegios concertados en Cáceres duplican las de los públicos en El Periódico Extremadura.
En mi caso he optado por que mi hija estudie ESO en el colegio concertado en el que ha cursado la primaria.
En mi opinión fué un error imponer que los alumnos cursen 1º y 2º de ESO en los institutos.
Se impone volver al 7º y 8º de primaria en los colegios , los Ãndices de alumnos que repiten 1º de ESO son de escándalo, eso antes no ocurrÃa.
Ya decÃa una encuesta que el 70% de los profesores volverÃa a la ley del 70, 30 años de avances “progresistas” para esto y ahora nos meten la LOE (LOGSE 2º Parte).
¿Será que en los colegios concertados se dan más “maña” para sortear y/o enmendar algunas de las chapuzas que dicta la ley?
Muchos altos cargos socialistas piensan como yo y llevan a sus hijos a colegios concertados o privados.
Me da la sensación que las empresas que gestionan colegios y universidades privadas están encantadas con el rumbo que desde hace ya bastantes años está tomando la educación en nuestro paÃs.
Todos, profesores y alumnos debemos recuperar la exigencia como bien dice en su blog Victor Cuevas orientador en el IES JoaquÃn Araújo de Fuenlabrada.
Los institutos concertados, es un hecho, seleccionan a sus alumnos a través de una intencionada finanzación complementaria. Es esta selección la que permite, a priori, un alumnado más dócil, y por ende un mayor control disciplinario en las aulas y sucesivamente, una mejora metodológica en variables tan trascendentes como atención, aprendizaje activo, clima de estudio y respeto. Qué casualidad que la mayorÃa del alumnado gitano - perdón, de etnia gitana - e inmigrante cursa sus estudios en institutos públicos. El alumnado de etnia gitana suele ser muy irregular en su proceso de aprendizaje y genera conflictos. Es estadÃstica. El alumnado inmigrante, por otro lado, tiende a reunirse y necesita primero de un perÃodo de adaptación lingüÃstica que le hace perder ritmo y tiempo de adaptación al currÃculo.
Por ello, no hay mañas para evadir el currÃculum; sino una variable en el proceso: los alumnos, que facilita la tarea de la enseñanza.
Por eso, si fueramos equitativos y justos y repartieramos el alumnado en su justa medida, sin discriminación, con el lema de”libre elección de centros” por bandera, otro serÃa el mapa de concertados y públicos.
Mientras tanto, los públicos seguiremos haciendo nuestra labor, atendiendo a todo tipo de alumnado, ofreciendo un servicio sin discriminación y dando una enseñanza que en su desarrollo curricular se adapta, con sus carencias y virtudes, a la realidad social y que tiene carácter universal.
SMM
Paco, mis hijas van a un centro público pero pienso muchas veces es una opción de militancia… ¿hasta dónde llegará mi militancia? He de confesar que tengo muchas dudas, muchas más que seguridades en estos momentos. En la Escuela Pública creo que nos falta autocrÃtica, por un lado, y falta una escolarización equitativa en la red concertada, por otro, como bien relata Santiago en su comentario. Lo cierto es que la Escuela Pública pierde credibilidad social a pasos agigantados y con ella, nos caemos todos, el alumnado y los profesionales que trabajamos en ella, no lo dudemos.
Muchos compañeros mÃos llevan a sus hijos a centros concertados por unas razones de evidente peso que no voy a discutir. Todos queremos lo mejor para nuestros hijos y ese mensaje es el que cala en la sociedad, especialmente desde el colectivo docente de la pública que, desgraciadamente, empieza a desconfiar del sistema educativo público. Ahora bien, para recuperar la confianza perdida, debemos empezar nosotros mismos a tener más exigencia, más profesionalidad, mayor implicación en los proyectos educativos… de modo que demostremos que la educación de calidad no depende del tipo de centro, sino del proyecto en el que se implican profesores. AsÃ, las familias que compran en el mercado (o supermercado) hablarán de tal colegio público bilingüe, con medios, con un buen clima de convivencia, con buenos resultados académicos, con buenos profesores… y eso no lo va a hacer ninguna ley, sólo nosotros, los que sabemos de esto.
Totalmente de acuerdo Victor y por ello he recomendado la lectura de tu magnÃfico artÃculo.
Hay que recuperar la ilusión de enseñar y la ilusión de aprender que es lo más bonito del mundo.
Pero hace falta también el impulso de nuevas soluciones imaginativas que esten en sintonÃa con los nuevos tiempos. Los polÃticos me da igual que sean de derechas o de izquierdas no aportan soluciones imaginativas y enriquecedoras, hemos de levantar nuestras voces y provocar el cambio, hemos de hacerles ver que el partido que sepa enderezar la enseñanza pública tiene las elecciones ganadas pues la sociedad exige un cambio ya.
Un abrazo de Paco
Yo soy profesora de un instituto público. No tengo hijos, pero si algo tengo claro es que cuandolos tenga no los llevo a un instituto público “ni jarta vino”, como dicen por aquÃ
Para muestra de lo que hay ya estarÃa yo el centro, no quiero que mis hijos vivan la situación que vivo yo a diario en mi puesto de trabajo.
Isabel es muy triste tener que leer lo que manifiaestas pero entre todos hemos de luchar por cambiar a los ineptos que nos han llevado a esta situación sean del color que sean.
Estoy totalmente de acuerdo con lo leido y me gustarÃa añadir que desde el principio estoy totalmente desilusionado con la enseñanza pública. Mi posición es la de opositor y cada vez más me doy cuenta que las oposiciones para profesor son una loterÃa, no son realmente objetivas y encima además de que como he señalado no consiguen trabajar los que realmente se lo merecen, la profesión de docente es por vocación y a alguien que no le gusta es imposible que se implique en su trabajo.Por tanto pienso que la gente consigue su puesto y se acomoda, algo que no ocurre en la enseñanza privada, debido a la situación tan dispar en la que están los profesores de unos centros y otros.