Sep 07
El fracaso escolar en la educación pública se sitúa en el 33%, más del doble que en la concertada (13,9 %) y muy por encima de la privada (3,6%), según los datos publicados por la revista Magisterio a partir de cifras del INE.
Estos datos y más podemos leer en este artículo.
Los datos están sacados de los siguientes artículos de la revista Magisterio:
–¿De dónde viene el fracaso escolar?(I)
– ¿De dónde viene el fracaso escolar? (II)







[…] En el último número y vía Aulablog21 leo por enésima vez que el fracaso en la escuela pública es notablemente más elevado que en la concertada, que los malos resultados de la pública no son achacables a la existencia – cada vez más numerosa – de centros concertados y que en el fondo del fondo no fue Manolete el culpable de ese fracaso, el culpable es la LOGSE. […]
[…] Aulablog21: El fracaso escolar en la escuela pública es más del doble que en la concertada http://www.aula21.net/aulablog21/archives/2007/09/07/el-fracaso-escolar-en-la-escuela-publica-es-mas-del-doble-que-en-la-concertada/ […]
Tocar este tema cuando hemos de empezar el curso le deja a uno con ganas otra vez de vacaciones.
Vivimos en una sociedad hipócrita que lo disfraza todo de buenas intenciones. Pero no nos miramos directamente a los ojos porque no podríamos aguantarnos la mirada ni medio segundo.
[…] Mejor dicho, el fracaso que se nos quiere vender como fracaso de la escuela pública es el reflejo de una sociedad hipócrita: la nuestra. Llama derecho a la libertad de los padres para escoger la ideología del centro de enseñanza. Pero no existen ideologías entre las que escoger en un país capitalista, democrático y occidental como el nuestro. Años y años llevamos inmersos en esta perversión del lenguaje, mirando hacia otro lado. En esta sociedad todo lo que es de pago es fruto de la fractura institucional. Los servicios básicos se ofrecen en un marco de desgana y masificación. Lo que funciona, por definición ha de ser de pago. (¿Cómo si no se lo podría explicar uno?) […]
LA ESCUELA QUE TENEMOS VS. LA ESCUELA QUE QUEREMOS
La escuela que tenemos nos muestra estadísticas alarmantes de deserción y fracaso, sobre todo en tercer ciclo de E.G.B. y Polimodal; en Argentina.
Pero sobre esta escuela no se buscan ni se implementan Políticas de Estado, que transformen el proceso de enseñanza- aprendizaje hacia la escuela que queremos. Porque no se atacan las causas, aún conociéndolas,y se busca de manera rápida poner en práctica acciones que permitan dibujar las tan pretendidas soluciones que autoridades educativas intentan difundir en sus discursos.
Quienes continuamos en la búsqueda de alcanzar esa tan anhelada Escuela que Queremos, aún desde el micro espacio en el que interaccionamos,no podemos, ni debemos permitir acallar nuestras voces.
Porque el fracaso escolar duele y margina a nuestros jóvenes, luchemos junto a ellos para alcanzar dignidad, para esta Escuela que Queremos.
Si queremos ser serios, tenemos que analizar todas las variables, lo cual no se hace en tan corto espacio. Resumiendo, si tomamos una muestra de alumnos en la pública y otra análoga en la privada, sus índices de fracaso son semejantes, las diferencias desaparecen. Eso está publicado a raíz del PISA. Con otras palabras, la variable que explica, por si sola, mejor las notas alcanzadas es el nivel socioeconómico de la muestra (la clase social). Pero esto pone en cuestión muchas cosas, que no se quieren poner. La escuela no hace a la sociedad, aunque ayude, es la sociedad la que hace a la escuela. Eso no debe impedir que sigamos trabajando para cambiar y mejorar las cosas. Lo que es bastante evidente es que las causas que se apuntan no son las verdaderas causas; leyes educativas, normas, etc., analicemos el nivel socioeconómico de los alumnos de la pública, de la concertada y de la privada. Con las contadas excepciones, nos explicará más que cualquier otra variable. Un centro público en el barrio de Salamanca (Madrid) no obtiene los mismos resultados que otro de un barrio marginal.
Esto escribía Santos Guerra: «…Cuando se comprueba lo sucedido debe iniciarse otro proceso más riguroso si cabe. Es el proceso de atribución mediante el cual damos respuesta a la pregunta siguiente: ¿Por qué ha sido ese el resultado? Cuando existen resultados negativos suele explicarse el fracaso achacando a los alumnos su falta de respuesta a los buenos planteamientos educativos. Esa es la forma más perfecta de seguir instalados en las rutina, que es el cáncer de las instituciones…» en Su blog «El Adarve»
Si se explicase el fracaso de la sanidad diciendo que los organismos de los pacientes no resisten los excelentes tratamientos de los médicos, el buen funcionamiento de los hospitales y las excelentes políticas sanitarias, nada podría mejorar en la atención sanitaria. Quien tendría que mejorar son los pacientes. No digo con esto que los pacientes sean perfectos. Ya sé que no lo son. Ya sé que algunos no colaboran de forma adecuada con las exigencias de su salud. Pero si todo el fracaso se explicase por sus limitaciones y deficiencias, el camino de la mejora profesional sanitaria estaría completamente bloqueado. Lo mismo sucede en el mundo de la educación.