En el artículo Educación propone que las escuelas sean más autónomas y puedan seleccionar a los profesores publicado en El Periódico.com podemos leer entre otras cosas:
-El acceso a la función pública en Cataluña requerirá el dominio de una lengua extranjera y el uso normal de las tecnologías de la información.
Me pregunto. ¿Bastará para ello saber hablar Español y tener un blog?
– Educación propone establecer las prácticas obligatorias para los docentes que se incorporen de nuevo a los centros de tal manera que se convertirán, en realidad, en un sistema de selección real de estos profesionales, ya que podrán ser rechazados del puesto si no cumplen los objetivos.
Esto da miedo.
Poco a poco lograremos ser el único país del mundo con 18 sistemas educativos distintos.
Aquellos que tengan hijos en edad escolar tendrán que pensarse mucho por ejemplo trasladarse a otra comunidad autónoma en la que le oferten un trabajo.
Vía: Firgoa







Este método de selección se aplica en otros países. Yo conozco directamente el caso de Suecia. Allí, el municipo elige a los docentes que impartirán las clases en los centros estatales situados en la localidad. Cada año se supervisan los contratos y, si hace falta, se rescinden.
Este cambio debe ser otro arancel que deberemos pagar por ser europeos, supongo.
¿Se aplica en todo el país o en una de las x comunidades en las que se divide Suecia?
Imagínate el clientelismo político que crearía esto si fueran los alcaldes y concejales los que supervisaran nuestra labor.
Esto es una nueva cortina de humo que pretende tapar y no afrontar los verdaderos problemas de la educación.
¿Por qué en lugar de fijarse en Suecia no se fijan en las bondades del sistema educativo de Finlandia?
¿Después de los docentes se aplicará el mismo método al personal sanitario?
¿Y al de justicia?
¿Algo así no existía durante el franquismo?
Es pronto para adelantar acontecimientos si se declara inconstitucional el estatuto de Cataluña esto no podría aplicarse.
Me temo, Paco, que en esto estás apuntando bien, hay que ser cautos.
Es después y durante cuando es más importante evaluar, no antes.
Si tanto interesa la calidad, que se creen sistemas de evaluación profesional como en Francia o procesos de excelencia para el profesorado que desee liderar, tener reconocimiento y mejorar su estatus.