El último informe de PISA deja al sistema educativo de España en un mal lugar. Sigue por debajo de la media de los países de la OCDE. Cae ligeramente en matemáticas y de forma dramática en lectura.

Los datos del informe revelan, además, que Cataluña y País Vasco, que siempre han estado en buenas posiciones dentro de España, caen a los puestos penúltimo y antepenúltimo, ¿tendrá algo que ver el hecho de no permitir que muchos alumnos de estas comunidades estudien en su lengua materna?, los expertos lo dirán.

Los socialistas siguen achacando los malos resultados al “retraso histórico” de nuestro país,¡ y tan histórico diría yo, creo recordar que Franco murió en 1975 !
Extremadura no participa en este informe por lo que nos quedamos sin poder compararnos con otras comunidades. La Rioja y Aragón obtuvieron la mejor nota de entre las comunidades españolas.

A raiz de la preocupación social surgida en Cataluña por estos datos y por el informe recientemente publicado por la Fundación Bofill  el Periódico.com intenta dar respuesta a

 

En lo relativo al uso de las TIC estoy totalmente de acuerdo con la respuesta a la pregunta:

¿Qué uso se hace de las nuevas tecnologías?

Los centros educativos se están convirtiendo en almacenes de ordenadores, que se emplean para familiarizar a los niños con los rudimentos de la informática y como soporte de materiales educativos, pero raramente como instrumentos al servicio de la didáctica y el aprendizaje. La mayoría del profesorado tiene una formación informática a nivel de usuario, pero no se plantea exprimir la capacidad del ordenador como alternativa a los métodos clásicos de aprendizaje como es el libro.

Han abierto un interesante foro sobre el tema.

En la próxima campaña electoral este debería ser uno de los temas punteros de debate pero me temo que no lo será.

Diversas preguntas clave cuya respuesta deberían tener en cuenta los políticos de cara a dar una respuesta satisfactoria en el apartado educativo de sus programas electorales son:

¿Quiénes boicotean las clases de secundaria?

La ampliación de la edad de escolarización obligatoria de los 14 a los 16 años trajo consigo la presencia en las aulas de estudiantes que hasta entonces estaban a esa edad en la calle. Simultáneamente se acuñó el término objetores escolares para denominar a los jóvenes que, obligados a permanecer en los centros, se dedican a dificultar el normal funcionamiento del aula ante la imposibilidad de evadirse físicamente de ella. Los objetores se han convertido en una pesada carga para el profesorado sometido a ese permanente desafío. La idea, prevista en la ley orgánica de educación, de programar itinerarios formativos al final de la ESO que encajen con los intereses de ese sector del alumnado evitando su segregación puede aliviar la situación, pero su extensión tropieza con la insuficiencia de recursos económicos.

¿Por qué en la red pública los niños de primaria han de cambiar de centro y matricularse en un instituto y los de la concertada pueden seguir en el mismo colegio?

La división entre escuelas e institutos ha provocado, tradicionalmente, una fuga de alumnos hacia la concertada en el momento del salto a la secundaria. Hay familias que prefieren que sus hijos permanezcan a los 12 años, la edad en que finalizan la primaria, con los mismos compañeros con los que han cursado la primaria y temen su pase al instituto, donde convivirán con estudiantes de 18 años. La apuesta de muchos centros concertados de ofertar un itinerario formativo desde los 3 años hasta que el alumno se halla a las puertas de la universidad se ha revelado atractiva para las familias y ahora la Conselleria d’Educació estudia cómo implantarla en el sector público.

 

Yo propongo la vuelta a los colegios de los alumnos de 1º y 2º de ESO con lo cual creo estarán de acuerdo una gran mayoría de padres y una buena dotación económica para los programas de cualificacion profesional.