Me ha encantado una vez más un artículo de Miguel Ángel Santos Guerra titulado Efectos secundarios
Me ha hecho pensar que el problemas principal de nuestro sistema educativo no es que haya tal o cual ley, el cáncer de la escuela radica en algunos de los puntos que plantea:
- A fuerza de estar sentados uno tras otro ante el profesor, aprenden que no tienen nada que compartir unos con otros, que nada pueden aportarse unos a otros.
- A fuerza de recibir un curriculum estructurado, organizado y desarrollado sin que les corresponda otro papel que el de meros receptores, les hace pensar que no son capaces de decidir lo que quieren aprender, cómo lo quieren aprender y de qué forma prefieren aprenderlo.
- A fuerza de recibir órdenes, normas y castigos acaban aprendiendo que no son responsables y que no tienen la capacidad suficiente para estar solos.
- A fuerza de estar tanto tiempo en silencio acaban por aprender que ellos no tienen nada que decir.
En la web educativa 2.0 tenemos un aliado perfecto que nos permitirá que los alumnos recobren el placer de aprender y que muchos docentes recobren la ilusión de enseñar.







[…] Reseña Paco un excelente artículo de Miguel Ángel Santos Guerra, “Efectos secundarios”. […]
A mí también me ha gustado
«A fuerza de recibir órdenes, normas y castigos acaban aprendiendo que no son responsables y que no tienen la capacidad suficiente para estar solos»
¿Qué sugiere el señor Santos Guerra, que no haya normas en las aulas? Imagino que él no tendrá los problemas que padecemos nosotros diariamente, ya que en el despacho de su facultad y con alumnos universitarios debe ser fácil opinar sobre lo que ocurre en las aulas de secundaria. ¿por qué no se cambia una semana por cualquiera de nosotros y después nos cuenta lo que tienen que decir lso alumnos?
esta medio parecido a esto:
http://neoparaiso.com/logo/educacion-moderna.html
Al proveer el maestro respuesta tras respuesta (contenidos) a preguntas que el alumno no se ha planteado internamente, efectivamente logra que el alumno crea que:
* las respuestas ya están dadas,
* el proceso de descubrir o construir respuestas no pasa por él,
* el proceso de encontrar respuestas es ágil y relativamente descomplicado,
* si no existe respuesta a algo es porque la pregunta está equivocada,
* los intereses del alumno deben ser distintos en tópico de los contenidos que le imparten (caso contrario, todo estaría ya dicho y hecho, y él no tendría nada que decir o hacer).
Al proveer el maestro respuesta tras respuesta (contenidos) a preguntas que el alumno no se ha planteado internamente, efectivamente logra que el alumno crea que:
* las respuestas ya están dadas,
* el proceso de descubrir o construir respuestas no pasa por él,
* el proceso de encontrar respuestas es ágil y relativamente descomplicado,
* si no existe respuesta a algo es porque la pregunta está equivocada,
* los intereses del alumno deben ser distintos en tópico de los contenidos que le imparten (caso contrario, todo estaría ya dicho y hecho, y él no tendría nada que decir o hacer).
Tanto bloquean los actuales procesos de enseñanza la habilidad de pensar y cuestionar de las personas que a pocas les molestan las aparentes contradicciones entre lo que nos enseñan y la realidad. Por ejemplo: porque se seca el agua de una ventana, si para que haya luna llena la Tierra tiene que estar entre el Sol y la Luna porqué no se produce un eclipse, porqué es invierno cuando la Tierra está mas cerca del Sol, porqué la noche no está iluminada totalmente si el cielo está totalmente cubierto de estrellas, porque los protones están juntos en el núcleo del átomo si los polos apuestos se repelen, porqué aparecen burbujas en las ollas antes de que el agua llegue a su punto de ebullición.
Muy buen artículo. Estoy muy de acuerdo con el autor.
Y un comentario para Rafael Torres: no puede haber algo sin reglas. Desde la más básica forma de vida existente, siempre hay reglas. Lo que se está planteando aquí es que esas reglas provengan del raciocinio interno de todos los alumnos y no como dogmas sobreimpuestos por un «colegio cardenalicio» extraño, ajeno, desvinculado e impersonal. ¿Qué se ha ganado, en materia disciplinaria, después de más de 100 años de escuelas públicas con «reglas» estrictas? ¡¡¡NADA!!! Por ende, el sistema está mal (nadie puede negar esto). Sé perfectamente lo difícil que es estar con los chicos, CON EL ACTUAL SISTEMA. Pero no es que las reglas estén mal. Insisto, las reglas son necesarias. Es el origen de las mismas y el cómo se aplican lo que debe ser examinado y cambiado. Tal vez esto pasa por un cambio radical de:
1) NO EXIGIR. Mejor sería solicitar amablemente.
2) NO CASTIGAR. Mejor sería dar más oportunidades.
3) NO CALIFICAR. ¿Cómo puede ser justo un sistema que le da a un chico un 10 y a otro un 9 sólo por que uno memorizó un poco más que el otro? ¿Vale más el que es más rápido? ¿Vale más el que tiene más memoria RAM instantánea? ¿No sería mejor evaluar cada caso en forma diferenciada, de acuerdo a cada realidad? Vivimos en un mundo en que se nos califica (no sé con qué derecho) de acuerdo a nuestro ingreso monetario mensual, edad, sexo, religión, ideas políticas, etc. etc. etc. ¿No sería tiempo de cambiar esto? ¿No se supone que «todos los seres humanos somos iguales en derechos y obligaciones»? ???
4) NO A UN SISTEMA OBLIGATORIO. Mejor sería preguntar qué es lo que los alumnos quieren y pueden aprender.
5) NO AULAS. Mejor sería lugares abiertos, públicos, naturales, talleres adecuados para cada actividad (un taller mécanico, si los chicos quieren aprender mecánica automotriz; una granja, si los chicos quieren aprender agricultura; un sitio eriazo, si los chicos quieren aprender a construir una casa; un auditorio o teatro, si los chicos quieren aprender algún arte escénico -música-; etc. etc.)
6) NO PROFESORES. Mejor sería un guía-amigo, muy amigo, muy cercano a los chicos.
7) NO CURSOS GIGANTESCOS. Mejor sería clases con no más de 12 alumnos (imitando al Gran Maestro de maestros).
¿Es todo esto pedir demasiado?
El antiguo lenguaje de programación llamado LOGO es, a todas luces, unas de las armas tecnológicas más útiles que tenemos hoy en día para poder ayudar a este cambio radical de la educación. Pero, me asalta la duda: ¿Cuántos maestros actualmente en ejercicio conocen LOGO? ¿Cuántos saben usar LOGO? ¿Cuántos estarían dispuestos a prender a usar LOGO, POR EL MISMO ACTUAL SUELDO? ???
Es esta última pregunta la que me da vueltas y vueltas, por sobre todo el resto: ¿Cuantos maestros están ahora trabajando en las aulas sólo porque necesitan el salario mensual, y no porque realmente quieran estar ahí?
¡Qué DIOS les bendiga!!!!!!!
Juan J. Paredes G.
Desde Curicó, Chile, América del Sur, con mucho cariño
Estoy en desacuerdo con lo dicho. En la escuela se enseña … estamos en una sociedad plagada de normas (muchas de ellas necesarias para convivir) y algunas se tienen que enseñar en la escuela.
En determinadas edades es imposible que alguien sepa qué quiere hacer en el futuro, es más, es casi imposible que piense en un futuro que no sea salir al recreo o la tienda de chuches. Por lo tanto alguien con algo más de criterio debe formarle en un conjunto de cosas básicas … y ayudar a formarle como persona.
Lo que sí veo correcto es que las actividades tienen que ser lo más participativas posibles, pero como buen reflejo de la sociedad, no todo trabajo tiene por qué ser divertido … si algo es aburrido y pesado y se tiene que hacer, se hace.
En definitiva, que hacer que la escuela sea un camino de rosas, trabajos divertidos y estudiar sólo lo que uno quiere cuando quiere puede llevar a aún más frustración y más desamparo del que ya hay cuando sales a la «vida real»