La universidad en tiempos de ‘El nombre de la rosa’ es el título de un artículo publicado en El País cuya lectura recomiendo.

Muchos profesores de élite, incluidos premios Nobel, tienen tres o cuatro estudiantes en sus clases. ¿Los más interesados en el tema? No. Los representantes de sus compañeros que se organizan para tener unos buenos apuntes y preparar bien los exámenes. Los profesores, digamos normales, ni tan siquiera tienen tres o cuatro. No tienen ninguno. ¿Cómo aprenden y aprueban sus estudiantes? Se reúnen en la Red y optan por obtener sus conocimientos de forma colaborativa, con materiales abiertos, de universidades de prestigio.

Creo que este fenómeno no se ha dado aún en la Educación Secundaria porque los alumnos son menores de edad y están obligados a asistir a clase, si no cambiamos el sistema educativo actual dentro de unos años este modelo terminará por imponerse. Es más, creo que que sería más provechoso un sistema en el que los alumnos fueran al centro a comerse el bocadillo a la hora del recreo, a hacer educación física, asistir a excursiones y demás eventos culturales y un par de días a la semana a consultar dudas en horas de tutoría.
¿Y cuándo aprenden?, en casa con materiales en línea de calidad.
Nuestra profesión tal y como está ahora concebida desaparecerá dentro de unos 20 años.
En Estados Unidos ya hay cuatro millones de estudiantes en línea.