La universidad en tiempos de ‘El nombre de la rosa’ es el título de un artículo publicado en El País cuya lectura recomiendo.
Muchos profesores de élite, incluidos premios Nobel, tienen tres o cuatro estudiantes en sus clases. ¿Los más interesados en el tema? No. Los representantes de sus compañeros que se organizan para tener unos buenos apuntes y preparar bien los exámenes. Los profesores, digamos normales, ni tan siquiera tienen tres o cuatro. No tienen ninguno. ¿Cómo aprenden y aprueban sus estudiantes? Se reúnen en la Red y optan por obtener sus conocimientos de forma colaborativa, con materiales abiertos, de universidades de prestigio.
Creo que este fenómeno no se ha dado aún en la Educación Secundaria porque los alumnos son menores de edad y están obligados a asistir a clase, si no cambiamos el sistema educativo actual dentro de unos años este modelo terminará por imponerse. Es más, creo que que sería más provechoso un sistema en el que los alumnos fueran al centro a comerse el bocadillo a la hora del recreo, a hacer educación física, asistir a excursiones y demás eventos culturales y un par de días a la semana a consultar dudas en horas de tutoría.
¿Y cuándo aprenden?, en casa con materiales en línea de calidad.
Nuestra profesión tal y como está ahora concebida desaparecerá dentro de unos 20 años.
En Estados Unidos ya hay cuatro millones de estudiantes en línea.







Gracias por la referencia del artículo. Yo particularmente te recomiendo si es que no lo conoces, el artículo de Stephen Downes recientemente traducido por Diego Leal y cuya referencia encontré en Educación tecnológica.
http://www.scribd.com/doc/16527898/El-Futuro-del-Aprendizaje-en-Linea-Diez-anos-Despues
Ha sido la lectura que más me ha impresionado últimamente. El autor llega muy lejos: afirma que las titulaciones tenderán a desaparecer, que las instituciones -como la Universidad- se resistirán pero finalmente será la recomendación de un par o el análisis de una empresa externa quien dirá si una persona es competente para algo. Yo creo además que la facilidad con la que se dan ciertos títulos (desde el de secundaria hasta el de doctor universitario) irá en aumento y eso conlleva la devaluación lógica.
El autor llega en un momento a pronosticar que los universitarios y los estudiantes en general del futuro podrán compartir mejor los estudios con el trabajo, empezarán a trabajar antes, tendrán una vida laboral más rica y extensa como consecuencia además del desarrollo de lo que en español se está denominando EPA (entorno personalizado de aprendizaje).
Y, verás, creo que esto no está tan lejos. Lo vemos por ejemplo en la informática donde los títulos pierden su valor en favor de la competencia demostrable por la experiencia o la recomendación.
Creo que esa es la clave, ante un sistema universitario cadavérico. Se dedican eliminar titulaciones, peor aún sabios de las universidades, con la excusa de la financiación. Vuelven otra vez a las grandes universidades centralistas y a las dobles titulaciones o no se nada. No sería tan fácil pensar las cosas antes de hacerlo.
@Miguel: Un pequeño detalle. El término PLE (Personal Learning Environment) está siendo traducido también (como se observa en la traducción del ensayo de Stephen) como «Ambiente Personal de Aprendizaje». De hecho, hay varias razones por las cuales este término refleja de manera más adecuada la intención detrás del PLE que «Entornos Personalizados de Aprendizaje», al menos desde mi comprensión.
Sólo quería señalar que ya hay dos ‘traducciones’ de ese concepto, y que entender qué se quiere decir con cada una es importante para tener un referente común.
Ahora, frente al tema del post, mi sensación es que resulta al menos curioso que sea una «obligación» asistir a clase. Eso muestra cuán poco sabemos/discutimos, como individuos, el papel que juega la educación en nuestra cultura. Completamente de acuerdo con la necesidad de repensar lo que ocurre en los espacios físicos, pero no podemos olvidar que la presencia de la tecnología no garantiza, per se, el uso de la misma para el aprendizaje. Para muchos de muestros jóvenes la tecnología es apenas un medio más de entretenimiento y socialización…
No es un asunto sencillo, sin duda, pero una opción no puede ser quedarnos quietos o tratar de defender a capa y espada lo que existe en el momento. Como diría Clay Shirky, este es un tiempo para experimentos. Y no existe ‘algo’ que sustituirá al modelo existente, sino una gran diversidad de ‘algos’ que atenderán una gran diversidad de necesidades. Así que a experimentar!
El comienzo del artículo (La universidad ha perdido el monopolio del conocimiento. Los profesores ya no somos los únicos depositarios del saber. La Red nos ha jugado una mala pasada.) me hace pensar que si cambiamos la palabra «Red» por «imprenta», «libro» o «biblioteca», podría estar redactado hace -por decir algo- cinco o seis siglos. De modo que la obsolescencia de la Universidad -o del sistema educativo- poco tiene que ver con Internet; es decir: con el acceso a la información.