Este fin de semana, próximo a San Valentín, en diversos medios de comunicación aparecen reportajes sobre uno de mis temas favoritos, la Química del amor.
- La Vanguardia. La ciencia del beso
- El Mundo. Un buen beso es como una droga
- ABC. Un cóctel de hormonas
En ellos se menciona el libro La Ciencia del Beso (The Science of Kissing) que parece ser revela muchos secretos. Su autora es Sheril Kirshenbaum una bióloga investigadora en la Universidad de Texas. Sus textos se publican en algunas de las revistas más prestigiosas de Estados Unidos como The Nation y Science y regularmente contribuye en el blog The Intersection en el sitio de la revista Discover.
El martes 15 a las 21,45 h apareceré brevemente en el programa ECOS de Canal Extremadura TV hablando sobre el amor y la Química. El tema del debate es: Parejas, ¿fieles al compromiso?
El beso activa la dopamina, la serotonina y la oxitocina y nos hace sentir al amado como algo único . Un dia antes de San Valentín puede parecer poco romántico reducir toda esa colección de sentimientos y sensaciones a un cóctel químico, pero los científicos saben desde hace tiempo que, más que del corazón, el enamoramiento depende del cerebro.
Marañón decía que el cerebro es el órgano sexual más importante del ser humano y Ortega y Gasset que todo ese cóctel provoca un estado de «imbecilidad transitoria».







