Archive for the 'Educación' Category

F. Muñoz de la Peña

Internet y el ordenador no han cambiado la enseñanza

En Público.es podemos leer el artículo Internet y el ordenador no han cambiado la enseñanza. Estoy totalmente de acuerdo con el autor de la tesis, sería muy interesante que se haciera una tesis similar en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. De todas las conclusiones destacaría la que dice

 Los mismos que se encargaban de suministrar las sillas, se han encargado de distribuir los ordenadores, es más fácil comprar ordenadores que aprovecharlos.

Sobresaliente cum laude. Esa es la calificación que ha obtenido una tesis doctoral en la que se suspende a la escuela actual. Su principal conclusión es que la llegada de los ordenadores, Internet, y otras tecnologías a las aulas no ha hecho que cambie el modelo de enseñanza.

El autor de la idea es Sergio Monge, que leyó su tesis en octubre pasado ante un tribunal de la Universidad del País Vasco . "Nuestro mundo ha cambiado a consecuencia de la tecnología y la escuela no lo ha hecho", dice.

Monge, consultor de marketing en Internet y ya profesor en esa misma universidad, explica: "A pesar de que durante los últimos 100 años han aparecido la radio, la televisión, los ordenadores e Internet, la escuela sigue basada en una tecnología muy concreta: la palabra impresa".

El doctor reconoce que tanto la imprenta como las nuevas tecnologías han tenido un gran impacto en la sociedad. "El problema es que la influencia del invento de Gutenberg en la educación tardó siglos en notarse, mientras que la de los ordenadores está siendo inmediata", añade Monge. Para él, si no se toman las medidas adecuadas, la escuela puede convertirse en una institución anticuada.

Miedo del profesor al cambio

La tesis, llamada La escuela vasca ante el cambio tecnológico (1999-2004), analiza el grado de implantación de las nuevas tecnologías y su impacto en los centros de secundaria del País Vasco. Esta comunidad, con competencias plenas en materia educativa, fue de las primeras en aplicar la iniciativa eEurope, un ambicioso plan para modernizar la escuela.

También, los centros de esta comunidad son los que presentan una de las mejores ratio de ordenadores por número de alumnos de toda España. Sin embargo, los resultados no han sido los esperados.

Una de las causas del fracaso es, según Monge, "el miedo del profesor al nuevo modelo". La idea del docente transmisor de cultura ahora no vale, ya que no controla todas las fuentes. "Con Internet, sus alumnos tienen fuentes alternativas", comenta Monge. El problema hoy, no es la escasez de información sino su exceso. "Por eso, el profesor debe pasar a ser facilitador, enseñar a manejar fuentes, contrastarlas, la capacidad de síntesis y el desarrollo del espíritu crítico", añade.

Problemas políticos

Otro problema ha sido el político. Las distintas instancias con responsabilidad han actuado de forma descoordinada y en base a estructuras ya existentes. "Los mismos que se encargaban de suministrar las sillas, se han encargado de distribuir los ordenadores", lamenta Monge. Una de las consecuencias de esto ha sido que los equipos y redes instalados han sido caros y se han quedado viejos enseguida.

El profesor del departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad y director de la tesis, Joxerra Garzia, coincide con Monge en que es más fácil comprar ordenadores que aprovecharlos.

Para Garzia, con el trabajo de su pupilo, queda "un cuadro muy claro con las claves para la introducción de las nuevas tecnologías en la escuela que deberían aprovechar las autoridades educativas vascas". Monge cree que sus conclusiones son aplicables a otras comunidades. 

Lo valioso sería que colgaran la tesis en Internet para que todos podamos disfrutar de su lectura.

Actualización: en el blog de Sergio Monge podemos descargarnos la tesis en formato pdf (10,73 Mb)

En este artículo Sergio matiza y aclara algunas cosas referentes a su trabajo de investigación.

Sergio dice que el problema más acuciante que tiene la introducción de las TIC en la enseñanza secundaria es el sistema de evaluación afirmación que en su día realicé yo también en esta entrevista.

F. Muñoz de la Peña

Subvenciones, maestros y psicopedagilipollas

Puede que Reverte te guste o te produzca rechazo pero seguro que no te resulta indiferente, hoy publica un nuevo artículo tocando el tema de la educación que no tiene desperdicio.

Me sigue sorprendiendo que se sorprendan. O que hagan tanto paripé, cuando en realidad no les importa en absoluto. Ni a unos, ni a otros. Y eso que todo viene seguido, como las olas y las morcillas. La última –estudio internacional sobre alumnos de Primaria, o como se llame ahora– es que el número de alumnos españoles de diez años con falta de comprensión lectora se acerca al 30 por ciento. Dicho en parla normal: uno de cada tres críos no entiende un carajo de lo que lee. Y a los 18 años, dos de cada tres. Eso significa que, más o menos en la misma proporción, los zagales terminan sus estudios sin saber leer ni escribir correctamente. Las deliciosas criaturas, o sea. El báculo de nuestra vejez.
Pero tranquilos. La Junta de Andalucía toma cartas en el asunto. Fiel a la tradicional política, tan española, de subvenciones, ayudas y compras de voto, y además le regalo a usted la Chochona, la manta Paduana y el paquete de cuchillas de afeitar para el caballero, a los maestros de allí que «se comprometan a la mejora de resultados» les van a dar siete mil euros uno encima de otro. Lo que demuestra que son ellos quienes tienen la culpa: ni la Logse, ni la falta de autoridad que esa ley les arrebató, ni la añeja estupidez analfabeta de tanto delincuente psicopedagógico y psicopedagocrático, inquilino habitual, gobierne quien gobierne, del ministerio de Educación. Los malos de la película son, como sospechábamos, los infames maestros. Así que, oigan. A motivarlos, para que espabilen. Que la pretendida mejora de resultados acabe en aprobados a mansalva para trincar como sea los euros prometidos –una tentación evidente–, no se especifica, aunque se supone. Lo importante es que las estadísticas del desastre escolar se desplacen hacia otras latitudes. Y los sindicatos, claro, apoyan la iniciativa. Consideren si no la van a apoyar: ya han conseguido que a sus liberados, que llevan años sin pisar un aula, les prometan los siete mil de forma automática, por la cara. Y más ahora que, de aquí a tres años, con los nuevos planes de la puta que nos parió, un profesor de instituto ya no tendrá que saber lengua, ni historia, ni matemáticas. Le bastará con saber cómo se enseñan lengua, historia y matemáticas. Y más si curra en España: el único país del mundo donde los profesores de griego o latín enseñan inglés.
Así, felices de habernos conocido, seguimos galopando alegremente, toctoc, tocotoc, hacia la nada absoluta. Todavía hay tontos del ciruelo –y tontas del frutal que corresponda– sosteniendo imperturbables que leer en clase en voz alta no es pedagógico. Que ni siquiera leer lo es; ya que, según tales capullos, dedicar demasiado tiempo a la lectura antes de los 14 años hace que los chicos se aíslen del grupo y descuiden las actividades comunes y el buen rollito. Y eso de ir por libre en el cole es mentar la bicha; te convierte en pasto de psicólogos, psicoterapeutas y psicoterapeutos. Cada pequeño cabrón que prefiere leer en su rincón a interactuar adecuadamente en la actividad plástico-formativo-solidaria de su entorno circunflejo, por ejemplo, torpedea que el día de mañana tengamos ciudadanos aborregados, acríticos, ejemplarmente receptivos a la demagogia barata, que es lo que se busca. Mejor un bobo votando según le llenen el pesebre, que un resabiado culto que lo mismo se cisca en tus muertos y vete tú a saber.
El otro día tomé un café con mi compadre Pepe Perona –«Café, tabaco y silencio, hoy prohibidos», gruñía–, que pese a ser catedrático de Lengua Española exige que lo llamen maestro de Gramática. Le hablé de cuando, en el cole, nos disponían alrededor del aula para leer en voz alta el Quijote y otros textos, pasando a los primeros puestos quienes mejor leían. «¿Primeros puestos? –respingó mi amigo–. Ahora, ni se te ocurra. Cualquier competencia escolar traumatiza. Es como dejar que los niños varones jueguen con pistolas y no con cocinitas o Nancys. Te convierte en xenófobo, machista, asesino en serie y cosas así». Luego me ilustró con algunas experiencias personales: una universitaria que lee siguiendo con el dedo las líneas del texto, otro que mueve los labios y la cabeza casi deletreando palabras… «El próximo curso –concluyó– voy a empezar mis clases universitarias con un dictado: Una tarde parda y fría de invierno. Punto. Los colegiales estudian. Punto. Monotonía de lluvia tras los cristales. Después, tras corregir las faltas de ortografía, mandaré escribir cien veces: Analfabeto se escribe sin hache; y luego, lectura en voz alta: En un lugar de la Mancha, etcétera». Lo miré, divertido. «¿Lo sabe tu rector?». Asintió el maestro de Gramática. «¿Y qué dice al respecto?». Sonreía mi amigo, malévolo y feliz, encantado con la idea; y pensé que así debió de sonreír Sansón entre los filisteos. «Dice que me van a crucificar.»

F. Muñoz de la Peña

A lo mejor saben más que nosotros…

Es un placer leer todos los días la columna que en el diario extremeño HOY publica  J. R. ALONSO DE LA TORRE escritor que ejerce actualmente el cargo de Director General de Promoción Cultural de la Junta de Extremadura.

El artículo de hoy se titula "El Bramaputra, el Titicaca y vellido Dolfos" y creo que acertadamente nos plantea la posibilidad de que con frecuencia nos centramos en minusvalorar lo que nuestros hijos/alumnos ignoran sin pararnos a valorar el montón de cosas que saben y las habilidades que tienen.

Yo cuando, pongamos por caso, un profesor de Geografía que desconoce las posibilidades educativas de Google Earth pretende que un niño repita el curso por no saber decir como un loro una serie de nombres de "x" o de "y" me entran ganas de llorar.

Cuando era un niño, me llevaron de excursión a un castillo próximo a Aldea del Cano. Ya adolescente, estuve un sábado en Bragança con el colegio, un domingo fuimos de visita a Madrid para conocer Prado del Rey, contemplar aviones en Barajas y ver la película Cabaret y pasé un fin de semana en Valladolid con el equipo de baloncesto que entrenaba. Ahí se acabaron mis excursiones colegiales. Ahora, todo es diferente. Estos días, dos buenas amigas recorren Europa acompañadas de 50 muchachos de 16 años. Desde el martes están en París. El sábado se van a Londres en el TGV, cruzando bajo el Canal de la Mancha. El domingo volverán a coger el tren de alta velocidad para viajar desde la capital inglesa hasta Bruselas. Después, visita a Brujas, dos días en Amsterdam y de vuelta a Extremadura con parada en Burdeos. Dentro de un par de semanas, otros colegas se van con 20 adolescentes a las islas Azores, donde convivirán con familias portuguesas. Lo mismo harán otros dos amigos en la Bretaña francesa con otra veintena de escolares. ¿Qué envidia de adolescencia! Cuando los mayores aseguran que los jóvenes de hoy saben mucho menos que los de antes, me asalta una duda: ¿Será verdad o será un pensamiento típico de la madurez resentida? Es cierto que nosotros conocíamos La Lora y La Bureba, el Bramaputra y el Titicaca, las hazañas de El Empecinado y la traición de Vellido Dolfos, conocimientos todos ellos que a los adolescentes de hoy les suenan a baratijas de erudito carroza. Pero a lo mejor resulta que nuestros hijos son sabios en conceptos y manejos que nosotros minusvaloramos porque los desconocemos. A lo mejor…

F. Muñoz de la Peña

Patinazo de la Ministra de Educación

El pasado día 15, el Consejo Europeo de Investigación (ERC, European Research Council), en el marco de su programa «Ideas», seleccionaba entre más de nueve mil trabajos una línea de investigación presentada por Eduardo Moreno Lampaya, jefe del Grupo de Competición Celular -adscrito al Programa de Patología Molecular- del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

La selección del proyecto de investigación «Supercompetidores» por parte del ERC conlleva una dotación económica de un millón de euros durante cinco años.

Esta misma línea de trabajo fue propuesta durante cuatro años consecutivos al Ministerio de Educación y Ciencia con el fin de obtener fondos para su desarrollo, y otras tantas veces fue desestimada, en cada ocasión con una valoración más baja que en la anterior.

Esta repetida descalificación no ha impedido que la ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera, felicitara al investigador.

El investigador ha respondido a la felicitación de la ministra con una carta abierta en la que comunica a Cabrera que «este mismo proyecto de investigación ha sido rechazado cuatro años seguidos por la agencia de evaluación de su Ministerio».

Ampliar información en diario ABC y 20 minutos

Hoy se ha celebrado en la UAM un acto de la PAZ (Plataforma en Apoyo de Zapatero) con la intervención del Rector de la UAM, Angel Gabilondo, la Ministra de Educación, Mercedes Cabrera, el Ministro de Sanidad, Bernat Soria y los investigadores Federico Mayor Zaragoza, Ginés Morata y Carmen Velaun.

Un grupo de atrevidos precarios con camisetas naranjas hicieron entrega a la Ministra de Educación y Ciencia de un cesto lleno de naranjas que simboliza la base del sistema científico de nuestro país. Le explicaron que son naranjas porque, como ellas, nos sentimos exprimidos por la estructura de I+D+i y que por eso nos manifestaremos el sábado 1 de marzo en la Puerta del Sol de Madrid (12:00) porque ¡OTRA INVESTIGACIÓN ES POSIBLE!

Visto en Precarios.org

F. Muñoz de la Peña

Los profesores andaluces y extremeños protestan

Parte de los profesores andaluces está en contra el Borrador del Programa de Calidad y Mejora de los Rendimientos Escolares en los Centros Docentes Públicos

En Extremadura tenemos otro Plan llamado de Refuerzo al que se oponen diversos sindicatos con distintos argumentos.

Me da la impresión de que con estos planes los gobiernos socialistas de Andalucía y Extremadura lo que pretenden es que la sociedad responsabilice directamente al profesorado del actual fracaso escolar lo cual es inadmisible, los profesores tendremos nuestra parte de culpa pero más culpa a mi entender tienen quienes llevan más de 20 años gobernando en ambas regiones y con sus leyes y mala gestión nos han llevado a la situación actual.

Lo que necesitamos más urgentemente es que disminuya la ratio de alumnos por profesor y que haya más profesionales para atender a la enorme diversidad de alumnos que hay en nuestros centros con intereses y necesidades distintas.

Para informatizar las aulas no contaron con los profesores y así les ha ido y para implantar medidas de refuerzo tampoco, estos señores no escarmientan lo malo es que los principales perjudicados son los alumnos.

F. Muñoz de la Peña

Informatización de las aulas extremeñas

Ante el anuncio por parte de la Consejería de Educación de Extremadura de poner un ordenador por alumno el profesor Carlos Cabanillas ha publicado este artículo el pasado martes en el diario Hoy.

NO debe de ser un mal momento éste, tras cuatro años de iniciarse el proceso de informatización de las aulas de Secundaria en Extremadura y recién anunciado el objetivo de la Consejería de Educación de dotar a los centros de un ordenador por alumno, para hacer un pequeño balance de qué ha supuesto, desde el punto de vista pedagógico y organizativo, tamaña inversión en máquinas y otros menesteres de la revolución tecnológica extremeña.
Y es que en 2004, cuando se produjo el desembarco de los equipos informáticos, se nos vendió el acontecimiento como el inicio de la gran transformación del sistema educativo, una transformación de la que Extremadura se jactaba de ser pionera. Veamos qué es lo que tenemos cuatro años después, y con ello procuraré explicar por qué digo que todo esto no ha devenido en más que una falacia.
Creo que hoy convergen en el proceso de informatización de nuestras aulas dos tipos de problemas: por un lado, los de infraestructuras, de mantenimiento y actualización de los equipos informáticos; por otro lado, los superestructurales, la falta total de adecuación del sistema educativo a ese nuevo modelo que se pretendía -al menos de palabra- con la incorporación de las herramientas tecnológicas.
En cuanto a los problemas de infraestructuras, poco se puede añadir a lo evidente: los que trabajan en las aulas de Secundaria saben qué es lo que tenemos. Equipos obsoletos que apenas dan para pasar lista en ese mastodóntico timo que es Rayuela y poco más. Cada vez que entro en el aula e intento trabajar con los ordenadores, confirmo la sospecha de que todo este boato informático no es más que una pantomima. Lloro ante mis alumnos, y procuro explicarles que las cosas no son siempre así, que fuera del centro, con otros equipos y otras conexiones a Internet, se pueden hacer cosas muy interesantes.
Pero aún más grave que estos problemas materiales es el problema de superestructura, el problema ideológico: no hay ningún signo visible que indique que nuestra forma de enseñar haya cambiado con los ordenadores, ni de que los alumnos hayan modificado un ápice su forma de aprender. Veo, en definitiva, lo mismo que veía en mis tiempos de estudiante y, con seguridad, lo mismo que podría haber visto muchos años más atrás. Pregunten a sus hijos, observen cómo estudian, y luego piensen si su forma de hacerlo es muy diferente de lo que ustedes hacían: ponerse delante de un libro de texto y memorizar contenidos. Y es que, antes que las máquinas, son necesarias la revolución metodológica y la actualización del profesorado, actualización que no consiste en hacer cursos sobre cómo manejar un editor de imágenes o cómo usar un procesador de textos, sino en estrategias para enseñar a los jóvenes del siglo XXI: una sólida formación pedagógica destinada a un profesorado que no ha recibido durante sus estudios universitarios la mínima noción de qué es enseñar.
Esta reflexión sobre la informatización de las aulas es especialmente pertinente ahora, cuando la Consejería de Educación ha anunciado la pretensión de alcanzar la ratio de un ordenador por alumno en la E.S.O. La idea, que en el plano teórico puede y debe contar con el aplauso de cuantos estamos convencidos del poder de la tecnología en la revolución educativa, asusta sobremanera viniendo de quien viene: una administración que ha usado y manipulado la informatización del sistema educativo para sus intereses políticos, y ha obviado la complicidad del profesorado, sin cuya colaboración todas las máquinas que se pongan acabarán vírgenes en el vasto, triste y esperpéntico cementerio tecnológico que están llegando a ser nuestros institutos.
CARLOS CABANILLAS NÚÑEZ es profesor de Latín del IES Santiago Apóstol de Almendralejo

F. Muñoz de la Peña

Dejación de funciones

Artículo que invita a la reflexión visto en la web del IES Santa María de los Baños.

Es posible que lo que necesitan nuestros alumnos no se puede comprar ni suplir con ordenadores.

PEDRO L. ANGOSTO
El informe sobre la situación de la enseñanza elaborado a instancias de profesores y maestros, culpa casi exclusivamente a los padres del fracaso escolar. También a la falta de medios. Maestros y profesores quedan exonerados de cualquier responsabilidad. Resulta difícil encarar un problema tan peliagudo como éste, algo parecido a intentar cortar el tallo de un cardo borriquero con las manos o arrancar sin protección un higo de una chumbera. Afortunadamente para unos, desgraciadamente para otros, la vida que hemos construido en el mundo occidental obliga a los padres a trabajar fuera y permanecer buena parte del día alejados del hogar. La enorme cantidad de cosas que hay que comprar -unas necesarias, la mayoría no-, la búsqueda de una comodidad ficticia que se basa la consecución de aparatos y sillones termodinámicos de alta precisión que hagan el lar deshabitado más confortable para los espíritus que lo habitan, el pago de unos gastos corrientes cada vez más elevados, la aspiración a vivir como nuevos ricos, han terminado por vaciar las casas y dejar en ellas como únicos moradores a fantasmas, niños y adolescentes.
La ausencia de los padres, sin duda obligatoria en muchos casos, está creando una situación verdaderamente preocupante para la crianza de los hijos. No quiero con estas letras reivindicar ningún tiempo pasado, pero sí llamar la atención sobre un punto que me parece hay que abordar con prontitud y urgencia: el desarraigo, la desestructuración y la pérdida de referencias de aquellos que han venido al mundo por decisión nuestra: comienza la jornada. Seis treinta de la madrugada. Esfuerzo, pereza, cansancio. Desayuno rápido. Nota a los niños, con encargo al mayor. Comida en el frigorífico, unos euros en un cenicero. Portazo. Prisas. Coche. Atasco. Trabajo. Minutos más tarde el despertador golpea los oídos de los chicos que apuran hasta el final en la cama. Leche y bollo. Reparto de euros. Uno se queda en el comedor, el otro vuelve a casa a las tres. Estudia en el Instituto. Regresa. Come del microondas. Se acuesta en el sofá. Enchufa la tele, hace zapin: da igual, ponen lo mismo en todas. Permanece un buen rato recostado. A las cinco treinta se incorpora el hermano. Llega la hora de la «Pley». Horas con ella, queridos por ella. Va cayendo la tarde, diluyéndose en lo negro. Algún amigo toca el timbre, la ciudad comienza a tintinear, las calles se llenan de personas deseosas de regresar al hogar. En torno a las veintiuna horas llegan los progenitores, cansados, con pocas ganas de hablar. Si hay dinero para asistente, todavía quedará algún rescoldo de orden en las cosas, la cena y la comida del día siguiente estarán en su sitio; en caso contrario, es preciso encender los fogones y coger la escoba. Los chicos, si han querido, han hecho los deberes. Llega la cena. Preguntas, requisitorias, reproches, poco diálogo, a veces ninguno, en algún caso fluidez. Se cena rápido. Vuelve a reinar la televisión. Al día siguiente, monotonía de lluvia tras los cristales, rutina. Ha pasado algún año, el padre anuncia que se van a trasladar a una casa más grande en un sitio de más relumbre. Reniegan los descendientes que tienen en ese barrio amistades. La hipoteca obligará a nuevos esfuerzos, aunque no impedirá que, entre tanto, renueven el coche: ha salido un modelo con unas fantásticas prestaciones. El fin de semana, alguna excursión, comida en restaurante, depende de quién y cómo, de los posibles. Se quiere recuperar el déficit de afecto, muchas veces con dinero, pero el tiempo ha construido muros infranqueables. Los padres se destrozan para que no baje la demanda interna del país, para conseguir el estatus que da el dinero. Los hijos crecen solos, con su tele, su «pley», su ordenador y su barrio. Los profesores protestan porque vienen de casa sin educar; otros añoran los tiempos del ordeno y mando, de la disciplina, de la letra con sangre entra, supongo los menos. Los padres exigen a los maestros que eduquen a sus hijos, aunque cuidado con mi Jaume que es un cielo, que el sistema educativo les sustituya en sus obligaciones irrenunciables de educadores en primer grado. Los profesores, muchos de ellos, van cayendo en la abulia, en la queja fácil. Los chavales salen como Dios quiere, unos estudian, van tirando para adelante sin saber cómo, otros a trancas y barrancas, otros, impelidos por el fracaso académico, por la vida tremenda que corre por sus venas, por la falta de atención y afecto verdadero de sus padres, por la ausencia de referencias, por la incomprensión del profesor que ya le ha puesto un cartel, se decantan por la senda sin retorno que lleva a ninguna parte. Cada vez son más. Buscarán el triunfo en aquellos menesteres en los que son hábiles, despreciando cuanto venga de su casa, cuanto derive de la escuela o el instituto, sus verdaderas fuentes de tortura, de infelicidad.

Sea como sea, y estoy convencido de que esta afirmación va a ser muy criticada, alguien tiene que estar en casa un tiempo considerable con quienes ha traído a este mundo, escucharlos y besarlos, corregirlos y enmendarlos cuando sea necesario, es, como se ha dicho antes, una obligación ineludible. Luego sí, un sistema educativo público con todos los medios humanos y materiales que sean precisos.

F. Muñoz de la Peña

Exámenes de Septiembre

Las comunidades autónomas que mantienen los exámenes de Secundaria en septiembre han sido las que mejores resultados han obtenido en el último Informe PISA. La Rioja y Castilla León están a la altura de los mejores países de la OCDE.

En Extremadura hace años desaparecieron las pruebas de Septiembre y la Junta recientemente en un intento de reducir las elevadas tasas de fracaso escolar ha sacado un Plan específico de refuerzo para la consecución de los niveles imprescindibles de promoción y titulación.

Este plan me parece que mejora la situación actual pero al igual que CSIF reivindica en este documento pienso que dicho plan debería ser llevado a cabo en verano y los exámenes extraordinarios de Junio deberían tener lugar en Septiembre.

Interesante me ha parecido el artículo del periódico "Hoy" titulado Los estudiantes de la UEx tardan cada vez más tiempo en aprobar la carrera, más interesantes aún son los comentarios que ha suscitado.

A modo de muestra:

Hola a todos. Estoy de acuerdo con todos vosotros en muchas cosas, pero sobre todo en estas: 1. Hay verdaderos impresentables de profesores en la Universidad de Extremadura que amargan al personal y parece que cobran comisión por suspender. 2. Las encuestas no valen para nada: yo pondría cámaras ocultas en las clases. 3. Hay mucha gente que sólo estudia en los días sin clase del periodo de exámenes (lo cual me da mucha rabia porque yo me quedo sin sitio en la biblioteca Central, a la que voy todos los santos días del curso, y además muchos van sólo para salir a la puerta a tomarse el café o a subrayar de 800 mil colorines los apuntes). 4. La LOGSE es un crimen contra la Humanidad. Pero suspender no es sólo no estudiar. Yo llevo 6 años estudiando la Licenciatura en Física, y hay profesores que te amargan tanto que acabas arrepintiéndote con todas tus ganas de haber cogido esta carrera.

Otro artículo sobre la Universidad publicado recientemente es Profesores universitarios alertan del aumento de las faltas de ortografía entre los alumnos

La generación LOGSE está llegando a la universidad.

F. Muñoz de la Peña

Educar con amor y con humor

Hay profesores que…

  • piensan que su trabajo es de los más indeseables

 

humor1

  • otros no saben como abordar el tema de la sexualidad con sus alumnos

humor2

  • o el tema de la igualdad entre sexos…

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  • Me voy a preparar la clase que sobre el cambio climático he de impartir mañana.

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Os voy a contar algo que me ronda la cabeza hace tiempo, pienso que para ser un buen profesor hace faltan buenas dosis de humor y de amor hacia los alumnos.

Desdramaticemos el sistema educativo vamos a disfrutar aprendiendo y enseñando.

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