Artículo publicado en ABC. Los médicos piden libros de texto por fascículos para evitar dolores de espalda a los escolares
Mi opinión es que los contenidos deben llevarlos en un Pen Drive de 4 Gigas que pesa menos que los fascículos.
Lo ideal sería que los mismos fueran elaborados por extensos grupos colaborativos de profesores al estilo Chiron.
Con el dinero que se ahorrarían los padres en libros y una subvención del gobierno cada alumno podría ser poseedor de un ordenador portátil cuyo coste no tiene por qué superar los 200 euros.
Entrevista a Nicholas Burbules en el diario La Nación.
Nicholas Burbules es doctor en Filosofía de la Educación de la Universidad de Stanford
Se preguntó, durante su reciente visita a la Argentina, si tiene sentido comprar miles de computadoras para las escuelas, cuando la tecnología que eligen los jóvenes es la de los celulares. Sostiene que allí hay un «potencial educativo que no está siendo utilizado.»
Es autor del libro Educación : riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información, en esta dirección podemos leer algunos capítulos y/o comprar el libro.
Una mágnífica reseña del mismo encuentro en REDIE.
Dari, N. L. (2004). Entre riesgos y promesas: Educación digital. [Reseña del libro: Educación: Riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información]. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 6 (2). Consultado el día de mes de año en: http://redie.uabc.mx/vol6no2/contenido-dari.html
Provocadoras afirmaciones como estas:
–¿Se están formando docentes capaces de introducir las nuevas tecnologías?
-Estamos en un momento histórico único, en el que los alumnos saben más que los docentes. Entonces, el profesor tiene que establecer una nueva manera de relacionarse, porque el alumno puede ayudarlo a enseñar. Si los profesores prestan atención, pueden entender lo que al estudiante le interesa y comprender lo que está haciendo. La tecnología debe ser simplemente una parte de la tarea de enseñar. Si esto sucede, los docentes no se van a preguntar cómo deben utilizar una computadora. Simplemente interactuarán con su área de conocimiento.
–Los estudiantes de Santiago, Chile, organizaron una revuelta pocos meses atrás utilizando blogs y mensajes de texto.
-Justamente, ésta es la cuestión. Un teléfono celular no es simplemente un teléfono celular. Es útil para enviar mensajes de texto, es una cámara, un video, un grabador, reproduce música. Entonces hay que pensar en todos los usos que para la educación podrían existir a través de esta tecnología, que es mucho más barata que una laptop y que los chicos ya tienen.
En Educar podemos leer otra entrevista al Dr. Nicholas
Diez años atrás, cuando comencé a escribir el libro “Educación: riesgos y promesas de las nuevas tecnologías”, la gente pensaba en Internet como una gran enciclopedia, un gran repositorio de información. La Internet era, básicamente, una gran y enorme biblioteca. Ya no vemos a la Web de esa manera. Hoy es algo diferente. Es una especie de espacio de trabajo colaborativo, de construcción de conocimiento, de gente produciendo y publicando videos en YouTube, de gente participando en redes sociales de entretenimiento y otros intereses, es en realidad algo distinto de lo que era, hoy es más que “acceder a información”. Hoy se trata de creatividad, de comunicación, de expresión personal, de exploración de identidad y subjetividad, de creación de comunidades. Creo que la Web 2.0 nos permite pensar en un espacio en donde la misma idea de conocimiento está cambiando y se está transformando en algo más fluido. Entonces no se trata ya de guardar o archivar información, sino de manipular esa información de una manera diferente, y por personas diferentes. Gente que se apropia de lo que otros hacen y lo re-combinan de maneras muy diversas e interesantes. Incluso si pensáramos en un gran archivo, Internet no es un archivo estático, sino que es un espacio en donde las cosas son constantemente construidas y re-construidas, permanentemente, y a lo largo de esta extensa y dispersa comunidad de gente que en general no toman una postura de “sacralización” respecto de lo que encuentran en la red, sino que simplemente lo toman como un recurso más que utilizan junto con otros.
Si tuviera que enseñarle a alguien, a un novato, hoy, una sola cosa acerca de las computadoras ¿cuál sería su opción?
Respuesta: Blogging, definitivamente le enseñaría cómo crear y mantener un blog. No le enseñaría a procesar textos, o a trabajar con planillas de cálculos, o a crear bases de datos, o a construir una gran página Web. Le enseñaría definitivamente blogging. ¿Por qué? Porque, en primer lugar es sencillo de aprender, pero fundamentalmente, porque a través de ello uno adquiere una exposición a muchas otras cosas centrales de este nuevo entorno social que es la Web hoy en día, en el que las personas interactúan y se conectan, como lo hacen en la blog-esfera. Creo que esto es lo interesante y potente hoy, no se trata de tener a disposición una gran enciclopedia o biblioteca o reseñas de películas y otra información por el estilo. Eso también es bueno. Pero si tuviera que enseñar una sola cosa, sería aquello que le permitiera a la persona participar en esa parte de la Web, su dimensión colaborativa y social.
Leer entrevista completa
Sigo buscando entrevistas en español al Dr. Nicholas pues me identifico con muchas de sus afirmaciones y encuentro esta otra publicada en Diario Perfil.
“Si la escuela no cambia, los jóvenes buscarán otra forma de aprender“.
¿Tendrá esto que ver con el elevado número de jóvenes que abandonan sus estudios al cumplir 16 años y en ocasiones antes en nuestro país?
Cuando comience el curso pondré en la sala de profesores un cartel que diga:
Yo soy más inteligente si uso una computadora que si dejo esa posibilidad de lado. Pero soy más inteligente no porque sí sino porque comparto mi información con otra gente que comparte a su vez información. Por eso nosotros somos más inteligentes que yo solo.
¿ Lograré que algunos profesores empiecen a usar los empolvados ordenadores que llorando bytes piden a gritos ser utilizados en sus clases?
Google me vigila continuamente, es increible, hago una nueva búsqueda acerca del Dr. Nicholas una vez publicado este artículo y ya aparece el mismo reseñado en la segunda página de resultados.
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El Proyecto Internet Catalunya es un programa de investigación interdisciplinario sobre la sociedad de la información en Cataluña que han llevado a cabo investigadores del Internet Interdisciplinary Institute (IN3) de la Universitat Oberta de Catalunya, con la colaboración de diferentes entidades y personas en las tareas de encuesta y documentación. Empezó en septiembre del 2001 y acaba en julio del 2007 y muchos de los informes aún no han sido publicados, en Diciembre 2007 podremos leer el titulado La escuela en la sociedad red: Internet en el ámbito educativo no universitario
Algunas conclusiones van apareciendo en los medios de comunicación entre ellas:
-Los usuarios de internet son más activos, tienen más amigos, están más implicados en la vida política y sufren menos depresiones
-Uno de los 40 investigadores es Manuel Castells que ha realizado interesantes reflexiones.
la red «requiere un determinado nivel educativo», porque se está «ante una sociedad de la información desinformada y esto no lo resuelve internet». También ha afirmado que la red «profundiza la brecha más histórica: la educativa». Asimismo Castells ha apuntado que el abandono escolar «que es del 30% y representa un problema para el futuro, puede combatirse con las tecnologías y a través del reciclaje del profesorado». El sociólogo ha reivindicado el uso de la red en los centros educativos y ha afirmado que es una herramienta habitual de «alumnos y profesores en casa, pero que no se aplica en las aulas».
– El estudio muestra que el 83% de jóvenes de entre 15 y 24 años son usuarios habituales de las nuevas tecnologías, y que en esta franja de edad está disminuyendo la diferencia de género en el uso de internet. Según Tubella, los adolescentes conviven simultáneamente con cinco pantallas: la del televisor, el móvil, la consola, la agenda electrónica y el ordenador.
Lo que más me ha hecho pensar es la afirmación de que la red exige un determinado, yo diría que elevado, nivel formativo y ese nivel no lo resuelve la propia red lo cual me lleva a reafirmar que el principal agente para mejorar la educación sigue siendo el profesor y el problema no se resuelve por el mero hecho de comprar ordenadores y tener conexión a internet, como les gusta decir a los matemáticos pueden ser condiciones necesarias pero no suficientes.
Buenos profesores que aún no usan la red los hay a montones en nuestros centros y algunos que la usan siguen siendo malos profesores a pesar de ello.
Una vez más he de recomendar la lectura de un artículo de Jorge Rey Valzacchi . Se trata del editorial aparecido este mes en la revista El Magazine de Horizonte.
Ya en su libro «Desafío a la mente» (Ed. Galápagos, Buenos Aires, 1981), el mítico creador del Logo, Seymour Papert, hablaba de aquello que él denominaba «fenómeno QWERTY».
Para quienes no lo conozcan y/o recuerden, aquí una síntesis: las teclas de las máquinas de escribir no están agrupadas de acuerdo a aquellas que más se utilizan, sino de una manera que, a primera vista, parece caótica. Sin embargo, esta disposición tiene una razón de ser: en sus primeros años, por problemas técnicos, ciertas teclas quedaban atascadas, motivo por el cual se efectuó una disposición que evitase tal efecto. Obviamente una forma más lógica de agrupar las teclas hubiera sido colocar en un sector todas aquellas que se utilizan más asiduamente, con lo cual se incrementaría la velocidad de tecleo.
Sin embargo, aún cuando las mejoras en las condiciones técnicas hicieron que ese problema desapareciese, tal disposición quedó acendrada tanto en quienes fabricaban máquinas de escribir como en quienes las utilizaban. La prueba más palpable de esto son los actuales teclados de las computadoras, que después de tantos años mantienen esa distribución.
Este «fenómeno QWERTY» (cuyo nombre hace referencia a la sucesión de las teclas de la segunda fila del lado izquierdo del teclado) se ha aplicado en numerosas situaciones para ejemplificar el lastre mental que provoca que apliquemos nuevas tecnologías con viejas metodologías. Los software educativos «enteractivos», denominados así porque los alumnos sólo se limitan a pulsar la tecla Enter para pasar de una pantalla a la siguiente, han sido (y lo siguen siendo) una prueba irrefutable de este accionar.
Hoy en día, y a la luz de las experiencias que cotidianamente vemos se van presentando en el campo del e-Learning, podemos corroborar que este fenómeno está omnipresente, aunque algunos no lo noten. En efecto, más que hablar de una metodología de e-Learning, estamos asistiendo a diversas técnicas de e-Reading (para leer algunos documentos en pdf), e-Listening (para escuchar la voz entrecortada del profesor) o de e-Watching (para ver algunos videos con la carita de un gurú, a manera de busto parlante). Evidentemente esto no cambia en nada la forma en que se aprende. A lo sumo podemos hablar de un cambio en la forma en que se entregan los contenidos.
Por eso es importante destacar que el e-Leanirng NO es la «educación a distancia adaptada a los nuevos medios de comunicación» como algunos pregonan (y luego aplican de manera equivocada como lo descripto en el párrafo anterior), sino un cambio paradigmático en la manera en que aprendemos. Así como en sus comienzos el cine era «teatro filmado» porque no se vislumbraban las enormes potencialidades que este nuevo arte tenía en sí mismo, el e-Learning no debe ser concebido como una educación a distancia agiornada a los tiempos de Internet.
Quizás para quienes crecimos en un entorno sin computadoras (porque no existían), cambiar esta forma de pensar y de actuar, sea difícil. Pero es la única que nos posibilitará comprender la verdadera naturaleza de las transformaciones y mejorar nuestro desempeño.
Hasta la próxima.
Artículo publicado en El Mundo. cuyo título es «Enseñar y Aprender».
Hay profesores que se resisten al cambio metodológico que los nuevos tiempos imponen, están en su derecho y yo me hago eco de sus argumentos a pesar de discrepar con él, su autor es Alejandro Menéndez.
Explicando las consecuencias que para la metodología docente va a suponer la aplicación de los acuerdos de Bolonia en pos de la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, el director general de universidades del Ministerio de Educación y Ciencia nos «ilustra» diciendo que será una enseñanza «más preocupada por las competencias que el estudiante debe tener que por los conocimientos que el profesor tiene que transmitir». ¡La de méritos ocultos que debe atesorar este señor para seguir donde está diciendo lo que dice!
Naturalmente no puedo entender que lo que tengo que enseñar como profesor deba ser distinto de lo que los alumnos tienen que aprender, por la sencilla razón de que si eso es rigurosamente así, directamente sobro. Pero esa esquizoide convicción que contrapone enseñar y aprender se ha expandido, cual plaga bíblica, entre los partidarios de emprender este camino a ninguna parte en el que han convertido unas simples e inocuas recomendaciones –que era lo que en realidad se pretendía con los acuerdos de Bolonia–, y de cuya aplicación a los estudios jurídicos se han ido olvidando, por cierto, países como Alemania y Francia, y a las que no se adhirieron nunca en el Reino Unido.
Escudriñando las intenciones de los partidarios de lo que llaman «espíritu de Bolonia», encontramos sorprendentes admoniciones sobre la necesidad de distinguir entre «saber» y «saber hacer», o de conseguir el «aprendizaje de las habilidades de la profesión» y «la destreza técnico-profesional». Y en cuanto adalid de la reforma universitaria, la señora ministra de Educación afirma que «uno de los desafíos de la universidad europea es el acercamiento al mundo empresarial». En definitiva, detrás de este turbión que, obviando la libertad de cátedra, nos quieren imponer, parece atisbarse el deseo –aunque no es sencillo descifrar la voluntad de quien en realidad no sabe lo que quiere–, de dirigir las enseñanzas universitarias por el camino unidireccional de su aplicación práctica.
Es muy curiosa –y probablemente reveladora de un pensamiento profundamente reaccionario–, la confusión mental que denotan quienes, a la vez que se rasgan las vestiduras (con toda razón) por la insensibilidad en la deslocalización de las empresas, el despiadado poder del dinero o las tropelías de la industria farmacéutica, cuando se les pregunta por cómo mejorar la universidad, responden que con su «acercamiento al mundo empresarial».
A mí también me gustaría hacerles una pregunta: si la universidad es el sitio para aprender «lo que se hace» ¿dónde les van a enseñar «lo que se debe hacer»?
Usos y potencial de los wikis en el aula es un interesante artículo traducido al español por Irene Martínez que ha sido publicado en el último número de la revista Bits de la Asociación Espiral
Nota: Este artículo fue publicado en Innovate y sus autores son S. Pixy Ferris y Hilary Wilder .
Como observa Prensky (2001), “Nuestros estudiantes han cambiado radicalmente. Los estudiantes de hoy en día ya no son la gente para cuya enseñanza estaba diseñado nuestro sistema educativo” (1). Prensky ve a los estudiantes de hoy como a nativos digitales mientras que la mayoría de los profesores de hoy siguen siendo inmigrantes digitales. En particular, los educadores de hoy se han formado en la cultura del paradigma impreso mientras que los estudiantes son cada vez más producto de un paradigma oral secundario basado en lo digital. Felizmente para los educadores, las tecnologías electrónicas e informáticas pueden potencialmente combinar los mejores aspectos de los paradigmas impreso y oral secundario, permitiendo a los educadores moverse libremente a través de un continuo impreso-oral. Una tecnología informática que permite este movimiento es el wiki, una interfase única donde la información no es fija (como en el modelo impreso) sino fluida y flexible para satisfacer las necesidades de la comunidad (como en la era pre-alfabetizada). En este artículo describimos como la enseñanza y el aprendizaje han cambiado a través de los paradigmas oral, impreso y oral secundario; además, después de tratar sobre algunas controversias relacionadas con el uso de los wikis como recursos escolares y educativos, abogamos por el uso de los wikis como una herramienta de enseñanza y aprendizaje.
Leer artículo completo.
En la revista hay otros interesnates artículos que cuentan con las contribuciones de Pepa Valdevira, con el proyecto europeo DIGITEACH, y del equipo del CATEDU (Gaspar Ferrer, Rosa Pérez y David Romero) que presentan el portal Arablogs y la herramienta para la creación y gestión de blogs educativos. Bea Marín habla de un recurso que nos puede ser de gran utilidad, del.icio.us; su artículo sirve también para inaugurar una nueva sección, «Explorando la red. Una versión didáctica de los recursos», que sustituye la anterior de «Webs recomendados».
A destacar también una entrevista a Juan Miguel Muñoz Presidente de Espiral.
¿De qué sirve el profesor? es el título de un nuevo e interesante artículo de Umberto Eco publicado en el diario La Nación.
¿En el alud de artículos sobre el matonismo en la escuela he leído un episodio que, dentro de la esfera de la violencia, no definiría precisamente al máximo de la impertinencia… pero que se trata, sin embargo, de una impertinencia significativa. Relataba que un estudiante, para provocar a un profesor, le había dicho: «Disculpe, pero en la época de Internet, usted, ¿para qué sirve?»
El estudiante decía una verdad a medias, que, entre otros, los mismos profesores dicen desde hace por lo menos veinte años, y es que antes la escuela debía transmitir por cierto formación pero sobre todo nociones, desde las tablas en la primaria, cuál era la capital de Madagascar en la escuela media hasta los hechos de la guerra de los treinta años en la secundaria. Con la aparición, no digo de Internet, sino de la televisión e incluso de la radio, y hasta con la del cine, gran parte de estas nociones empezaron a ser absorbidas por los niños en la esfera de la vida extraescolar.
De pequeño, mi padre no sabía que Hiroshima quedaba en Japón, que existía Guadalcanal, tenía una idea imprecisa de Dresde y sólo sabía de la India lo que había leído en Salgari. Yo, que soy de la época de la guerra, aprendí esas cosas de la radio y las noticias cotidianas, mientras que mis hijos han visto en la televisión los fiordos noruegos, el desierto de Gobi, cómo las abejas polinizan las flores, cómo era un Tyrannosaurus rex y finalmente un niño de hoy lo sabe todo sobre el ozono, sobre los koalas, sobre Irak y sobre Afganistán. Tal vez, un niño de hoy no sepa qué son exactamente las células madre, pero las ha escuchado nombrar, mientras que en mi época de eso no hablaba siquiera la profesora de ciencias naturales. Entonces, ¿de qué sirven hoy los profesores?
He dicho que el estudiante dijo una verdad a medias, porque ante todo un docente, además de informar, debe formar. Lo que hace que una clase sea una buena clase no es que se transmitan datos y datos, sino que se establezca un diálogo constante, una confrontación de opiniones, una discusión sobre lo que se aprende en la escuela y lo que viene de afuera. Es cierto que lo que ocurre en Irak lo dice la televisión, pero por qué algo ocurre siempre ahí, desde la época de la civilización mesopotámica, y no en Groenlandia, es algo que sólo lo puede decir la escuela. Y si alguien objetase que a veces también hay personas autorizadas en Porta a Porta (programa televisivo italiano de análisis de temas de actualidad), es la escuela quien debe discutir Porta a Porta. Los medios de difusión masivos informan sobre muchas cosas y también transmiten valores, pero la escuela debe saber discutir la manera en la que los transmiten, y evaluar el tono y la fuerza de argumentación de lo que aparecen en diarios, revistas y televisión. Y además, hace falta verificar la información que transmiten los medios: por ejemplo, ¿quién sino un docente puede corregir la pronunciación errónea del inglés que cada uno cree haber aprendido de la televisión?
Pero el estudiante no le estaba diciendo al profesor que ya no lo necesitaba porque ahora existían la radio y la televisión para decirle dónde está Tombuctú o lo que se discute sobre la fusión fría, es decir, no le estaba diciendo que su rol era cuestionado por discursos aislados, que circulan de manera casual y desordenado cada día en diversos medios –que sepamos mucho sobre Irak y poco sobre Siria depende de la buena o mala voluntad de Bush. El estudiante estaba diciéndole que hoy existe Internet, la Gran Madre de todas las enciclopedias, donde se puede encontrar Siria, la fusión fría, la guerra de los treinta años y la discusión infinita sobre el más alto de los números impares. Le estaba diciendo que la información que Internet pone a su disposición es inmensamente más amplia e incluso más profunda que aquella de la que dispone el profesor. Y omitía un punto importante: que Internet le dice «casi todo», salvo cómo buscar, filtrar, seleccionar, aceptar o rechazar toda esa información.
Almacenar nueva información, cuando se tiene buena memoria, es algo de lo que todo el mundo es capaz. Pero decidir qué es lo que vale la pena recordar y qué no es un arte sutil. Esa es la diferencia entre los que han cursado estudios regularmente (aunque sea mal) y los autodidactas (aunque sean geniales).
El problema dramático es que por cierto a veces ni siquiera el profesor sabe enseñar el arte de la selección, al menos no en cada capítulo del saber. Pero por lo menos sabe que debería saberlo, y si no sabe dar instrucciones precisas sobre cómo seleccionar, por lo menos puede ofrecerse como ejemplo, mostrando a alguien que se esfuerza por comparar y juzgar cada vez todo aquello que Internet pone a su disposición. Y también puede poner cotidianamente en escena el intento de reorganizar sistemáticamente lo que Internet le transmite en orden alfabético, diciendo que existen Tamerlán y monocotiledóneas pero no la relación sistemática entre estas dos nociones.
El sentido de esa relación sólo puede ofrecerlo la escuela, y si no sabe cómo tendrá que equiparse para hacerlo. Si no es así, las tres I de Internet, Inglés e Instrucción seguirán siendo solamente la primera parte de un rebuzno de asno que no asciende al cielo.
La Nacion/L’Espresso (Distributed by The New York Times Syndicate)
(Traducción: Mirta Rosenberg)
LOE.- Profesores de Informática piden una materia optativa en primero de Bachillerato y una de modalidad en segundo
1 comentario »ADRID, 3 (EUROPA PRESS)
La Plataforma Nacional de Asociaciones de Profesores de Informática (PNAPI) reclamó hoy una asignatura de Informática «optativa de oferta obligada con carácter instrumental» para todos los alumnos de primero de Bachillerato y otra de modalidad para la vía de Ciencia y Tecnología en segundo curso, orientada a la carrera de Informática.
Este colectivo de docentes se muestra «sorprendido» por que el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) no haya recogido en su borrador de Real Decreto de Bachillerato, en desarrollo de la Ley Orgánica de Educación (LOE), una materia de modalidad entre el «amplísimo abanico» presentado.
«Se aprecia una devaluación fuerte de esta formación cuando no se diseña ni una asignatura de Informática en ninguna modalidad», manifestó a Europa Press el portavoz de PNAPI, Ramón Román, señalando que en la mayoría de los países europeos se trata de una disciplina obligatoria. «No sabemos que interés ocultos tiene el Ministerio», dijo.
Así, acusó al Departamento que dirige Mercedes Cabrera de llevar a esta enseñanza al ámbito privado por la falta de formación, creando desigualdades entre los ciudadanos. «¿Por qué los ciudadanos buscan un sitio paralelo para este aprendizaje?», se preguntó este portavoz de profesores de Informática, calificando este hecho de «muy grave» por tratarse de un Gobierno de izquierdas.
Finalmente, Román señaló que la carencia de formación en Informática no es igual que la falta de conocimientos en otras áreas como, por ejemplo, Griego porque entiende que la falta de oportunidades es mayor cuando se carece de enseñanza sobre las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

De nada sirve presentar grandes planes tecnológicos como hace el Gobierno si falla la base. No basta con llenar los institutos de ordenadores, eso vale solo de cara a la galería para engañar a la gente en un mitin pero a los profesionales de la enseñanza no nos engañan






