Me está empezando a resultar antipática la manida frase que parece explicar todo lo referente al uso de la Tecnología Digital en el aula que empieza diciendo «los alumnos son nativos digitales y los profesores inmigrantes digitales por tanto…»
Yo solo empiezo a distinguir entre ignorantes digitales y personas alfabetizadas digitalmente.
Uno de los problemas es que dirigiendo todo el cotarro en torno a las TIC en educación hay mucho ignorante digital, alguno de ellos incluso puede ser considerado nativo digital pero ignorante al fin y al cabo.
El 52 por ciento del profesorado español no cree en la utilidad del uso del ordenador en el aprendizaje, según una encuesta a nivel europeo presentada en el I Congreso Internacional «Innov@mos juntos«, celebrado el pasado fin de semana en Huesca.
Este estudio detecta que España ocupa el puesto 26 de 30 países en la predisposición de los docentes al uso de las Nuevas Tecnologías. En este sentido, los más de 300 asistentes a este encuentro (docentes, administraciones educativas, universidades, empresas y responsables de portales educativos) creen que la fracción del profesorado que está a favor del uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) es «entusiasta», se halla cada vez más preparada y avanza «firmemente» a través de las tendencias más modernas en el uso de las tecnologías.
No obstante, ven «evidente» que queda un «número significativo» de profesores que ven «más sombras que luces» en este planteamiento educativo. Algunos de los ponentes definieron a esta generación como «inmigrantes digitales», añadiendo que los «auténticos nativos digitales» serán los que hayan nacido y convivido con las TIC, aspecto que cumplen las nuevas generaciones de docentes, informó CSI-CSIF, impulsores del congreso.
En general, perciben que profesores y alumnos hablan de las tecnologías en términos de mayor motivación, comodidad, acceso a más información, con lo que creen que falta un análisis sobre su repercusión en el aprendizaje. A pesar de ver que las administraciones dotan cada vez más de recursos tecnológicos, los asistentes a este evento señalan en sus conclusiones las «diferencias» existentes entre comunidades autónomas y, dentro de ellas, entre centros educativos.
A su juicio, se debe pasar del aula de informática a la informática integrada en el aula y de ahí a cada alumno dotado de medios informáticos; del ordenador conectado a Internet a la conexión ubicua y transparente; de los contenidos curriculares en soporte digital (libro de texto en formato digital) a los entornos colaborativos, y de aquello que requiere pagar licencia a lo gratuito.
Finalmente, estos expertos reunidos en Huesca observan una diferencia «clara» entre la enseñanza universitaria y los niveles anteriores: en estos últimos, los profesores están «muy animados» a producir contenidos digitales, mientras que en la Universidad las asignaturas y los contenidos siguen siendo los mismos que en una enseñanza más tradicional.
Fuente: Europa Press.
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Interesante entrevista a Manuel Castells en educ.ar
Manuel castells es Sociólogo y profesor universitario español, catedrático de la Universidad de California, Berkeley, donde impartió clases durante 24 años, y en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) en Barcelona (donde vive actualmente).
En España tenemos una tasa de abandono escolar del 35% en la secundaria (que es obligatoria); en Los Ángeles es del 40%, y en general las tasas de abandono escolar son enormes… ¡porque los chicos tienen tantas otras posibilidades de enterarse del mundo!, mientras que el esquema cultural de cada mañana es levantarse, cargarse la mochila para ir a un lugar a aburrirse, donde los encierran y encima les quitan el móvil. Es absurdo desde el punto de vista de un chico de 13 años.
Los resultados de investigaciones en muestras significativas (700 escuelas) de Cataluña, en base a la realización de unas entrevistas presenciales que hicimos en el 2003 a alumnos, docentes y padres de escuelas primarias y secundarias sobre los usos de las TIC en el sistema de enseñanza, muestran que todas las escuelas de Cataluña estaban conectadas a internet: el 100%; pero que el tiempo medio de uso de internet por los alumnos en la escuela es de 2 horas al mes.
La reacción de todo el mundo fue contra los maestros, aludiendo a que odian internet, etcétera. Pero como también medimos el tiempo medio de uso de internet por los alumnos en su casa, y arrojó 12 horas de uso por semana, y el tiempo medio de uso de internet de los maestros en su casa, y vimos que era de 15 horas por semana… ¿qué nos dicen estos datos?
Que los maestros y los alumnos están en internet, las escuelas tienen internet, pero el sistema escolar no está en internet. El sistema educativo en términos de procesamiento de contenidos, de estructura pedagógica, de gestión de las escuelas, está estructurado en una forma que para introducir ese cambio tecnológico y social a la vez hay que cambiar la organización de la escuela y los currículos, hay que sacar internet del aula de informática (además cerrada con llave) y ponerla en los currículos de todas las materias. Hay que cambiar la pedagogía. Porque no es que los maestros con internet tengan miedo de perder el poder, es que no saben cómo enseñar con internet, nadie se los ha explicado.
Una vez más destaco un nuevo artículo de la persona con la que más me identifico al hablar de TIC s y educación, se trata de Javier Martínez Aldanondo Gerente División de Gestión del Conocimiento de Catenaria
Javier estará presente como confereniante en Expolearning en Barcelona del 22 al 24 de marzo.
EL ÁRBOL DE PATATAS FRITAS
Mi hijo mayor, Iñigo, acaba de cumplir 3 años y hace unos cuantos meses me disparó a bocajarro esta frase: «Mira papá, un árbol de patatas fritas». Debo confesar que me dejó pensando un buen rato sobre qué tipo de asociaciones se activaron en su imaginación para inventar semejante variedad de árbol.
Mi hijo pequeño, Pablo, tiene 1 año y medio y mientras trata de perfeccionar su técnica para caminar, cada día se cae al suelo alrededor de 100 veces.
¿Qué tienen en común ambas situaciones y qué relación tienen la innovación y el aprendizaje?
En enero, el Centro de Innovación de la Universidad Adolfo Ibáñez, cuya Escuela de Negocios es una de las más prestigiosas en Latinoamérica, me pidió impartir una conferencia a sus socios (responsables de innovación de las principales empresas chilenas) sobre gestión del conocimiento.
No soy ningún experto en innovación y como les contaba a los asistentes a la conferencia, mi definición de innovación se resume en estas afirmaciones bastante rústicas:
Dudar de todo
Pensar absurdamente
Romper las reglas y adentrarse en lo desconocido
NO dar nada por sentado, no conformarse
Ser descabellado y ser curioso
Hacerse muchas preguntas (aunque no tengan sentido)
De lo que no me cabe duda es que para innovar deben darse al menos 2 condiciones:
Saber innovar (algo que nuestro sistema educativo ignora sistemáticamente)
Que exista un entorno que facilite la innovación (aunque en muchísimas ocasiones ocurre por accidente, por suerte, mientras se buscaba otra cosa).
1. SABER INNOVAR:
Si queremos que las personas innoven, tenemos primero que respondernos estas 2 preguntas: ¿Cómo se innova? ¿Cómo se aprende a innovar?
Analicemos qué hacemos para enseñar a los niños a ser innovadores (a no ser que pretendamos enderezar un árbol a los 25 años o que creamos que innovar es un privilegio solo al alcance de artistas y mentes privilegiadas):
Sentamos a 30 niños de la misma edad (a veces con uniforme, otras veces separados en función del sexo …) entre las 4 paredes del aula, en filas paralelas como en una fábrica y les bombardeamos cada hora con una asignatura distinta y un profesor diferente durante 17 años ininterrumpidos.
Los niños escuchan, cogen apuntes, memorizan y lo repiten en un examen. Les enseñamos datos, conceptos y teorías porque es lo más fácil de medir en un examen. Pero las habilidades que realmente importan para vivir y para innovar no se pueden medir de esa forma tan banal. ¿Te imaginas que cada fin de mes, tu jefe te hiciese un examen oral o escrito tipo test y te pagase tu sueldo según la nota? Lo más descabellado no es el mecanismo, sino asumir que hay sólo una respuesta correcta para todo. Si eso es así, entonces nos estamos equivocando de preguntas.
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Leo en la edición vasca del diario El Pais un reportaje titulado En el colegio, pero ‘on line’
Nos cuentan que medio centenar de colegios vascos de las redes pública y concertada imparten este curso cinco asignaturas de primero y segundo de Secundaria on line, exclusivamente a través de Internet. Se trata de un ambicioso proyecto que tuvo su génesis el curso pasado (2005-06) cuando se ofertó la asignatura de Taller de Cuentos en inglés y se apuntaron seis centros y 46 alumnos.
Las asignaturas se imparten a través de la página web www.eIkasi.net
Leer completo.
La iniciativa me parece extraordinaria y especialmente brillante me parece una de sus justificaciones:
Una de las prioridades del Departamento de Educación es que al concluir la Secundaria (a los 16 años) el alumnado cuente con una formación en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación. La idea es que, aunque deje de estudiar a los 16 años, esa formación le ayude para que en otros momentos de su vida pueda seguir estudiando o recuperar el circuito de la comunicación. Por ello, apostó por introducir asignaturas telemáticas y ofertarlas en el apartado de las optativas.
¿Seguirán el ejemplo otras comunidades autónomas?
¡Pero qué fuerte ha empezado el año el amigo Anibal !, pedazo de artículo que se ha marcado titulado El verdadero problema del sistema educativo español.
Con un artículo así más de un diputado de esos que están en las comisiones de Educación del Congreso se habría ganado el sueldo de un año, pero el amigo Anibal con una mente privilegiada creo que no del todo aprovechada por parte de la Consejería de Educación de Andalucía nos deleita en su blog con artículos cómo este.
Recomiendo su lectura si tuviera que destacar un párrafo relacionado con las TIC en el aula me quedo con este:
la repercusión que el uso de las TIC tiene como motor de cambio didáctico dentro de las aulas es prácticamente nulo.
La razón es bien sencilla y tiene mucho que ver con el virus: los profesores se ven en la obligación de mantener las estructuras curriculares actuales a la hora de aplicar las TIC, y eso es tarea sencillamente imposible. Intentan que los alumnos sigan aprendiendo los conceptos marcados en los libros de texto ahora mediante ordenadores, lo que les lleva a una frustración inmediata: no encuentran materiales apropiados, el tiempo se convierte en la baza más importante, se dedican un curso o dos a producir sus propios e inútiles materiales, etc.
Cómo ya sabéis soy un fan incondicional de Javier Martínez Aldanondo Gerente División de Gestión del Conocimiento de Catenaria, paso a reproducir en el blog su último artículo que se titula RAFAEL NADAL Y YO QUEREMOS APRENDER.
Siendo fiel a mi columna anterior que versaba sobre las historias como elemento de aprendizaje y transmisión de conocimiento, la de este mes comienza y termina con sendas historias.
Hace pocas semanas, Rafael Nadal, actual Nº 2 del mundo dio por terminada su temporada tenística cuando perdió en semifinales del Masters de Shangai con el Nº 1 Roger Federer. Acto seguido, se dedicó a analizar sus estadísticas del año 2006 (que en realidad son sus indicadores de desempeño y sus resultados de negocio): porcentaje de servicios, porcentajes de puntos ganados con el 1° servicio, puntos ganados en la red, errores no forzados con el drive y el revés, duración de sus partidos y una larga lista de cifras. Un par de datos llamaron su atención cuando los comparó con los de Federer. El suizo tiene el doble de aces por partido que él y su saque tiene un promedio de velocidad bastante mayor. Su conclusión fue clara: Se fijó como meta para el año 2007 incrementar un 10% la velocidad de su saque y acercarse lo más posible a las cifras de aces de Federer. Para ello, decidió no tomarse vacaciones como la mayoría de tenistas, y dedicar jornadas exclusivas a entrenar su saque. Lleva ya varios días intensivos de trabajo a razón de 500 saques diarios y obviamente a finales de 2007 será el momento de hacer una evaluación de esta obsesión por mejorar.
Aunque pueda sonar obvio, para aprender hay que QUERER aprender. Los que nos dedicamos a la formación creemos erróneamente que nuestros alumnos quieren aprender lo que les queremos enseñar. Sin embargo, las personas aprenden lo que necesitan cuando lo necesitan y no necesariamente lo que nosotros queremos que aprendan cuando nosotros lo decidimos por ellas. Esa evidencia tan simple explica gran parte de las frustraciones relacionadas con los esfuerzos e inversiones en formación y la escasa rentabilidad y rendimiento que obtenemos de ellos.
El aprendizaje busca modificar conductas (que las personas sean capaces de hacer cosas que antes no eran capaces de hacer) y no hay nada más difícil por una poderosa razón: exige cambiar. Para cambiar hay que aprender y para aprender hay que cambiar.
Excelente artículo de María Farber en el prestigioso periódico Clarín acerca de los Edublogs y los wikis titulado «¿Quién le enseña a quién?» en el que aparece mi querido Mario, un merecido reconocimiento a una de las estrellas de la blogosfera educativa.
Un blogfesor por un blogfesor
Poco tiene de parecido un profesor blogger al de las aulas. Aunque sean el mismo en uno u otro ámbito, en Internet, el maestro posee otras características. Mario Núñez Molina es autor del Manifiesto del Blogfesor y apunta aquí trazos acerca de su perfil:
– El Blogfesor está orientado hacia la interacción, la participación y las redes sociales en el ciberespacio.
– Se beneficia de la inteligencia colectiva mediante servicios como Delicious, Furl, Flickr, Blinklist, entre otros.
– Considera que sus canales de RSS son herramientas de educación continua.
– Cree que toda persona es un experto sobre algún tema.
– Prefiere utilizar aplicaciones y programas libres.
– Es un «prosumidor». No sólo es un «consumidor»de la información sino que también la genera.
– Considera que lo más importante no es memorizar cómo se hacen las cosas, sino saber dónde puede conseguir la información que necesita en determinado momento.
– Sus aportaciones están bajo licencia de creative commons o copyleft.
– Pasa gran parte del tiempo clasificando lo que aprende o necesita aprender mediante etiquetas o tags.
– En vez de regirse por la ética de la competencia, se rige por la ética de la colaboración y la sinergia.






